Ordenes Religiosas

ORDEN DEL CARMEN

La restauración. Por obra de religiosos exclaustrados o emigrados a Francia se inicia con la recuperación del convento de Markina en 1868. Siguen los de Larrea (1876), Corella (1892), Villafranca (1893) y Pamplona (1895), que desde el año 1827 está ocupado por las religiosas carmelitas, forzadas a salir de su convento de junto a la Plaza del Castillo por apremios militares. A la vez se levantan nuevas casas: Bilbao-Begoña (1880), Vitoria (1890), San Sebastián (1910), Alzo (1917), Amorebieta (1933), Eibar (1935). Las religiosas conservan todas sus fundaciones (la de Pamplona, trasladada a nuevo emplazamiento, cerca de la catedral) y erigen nuevos conventos: Bayona (1863), Murguía (1888), Markina (1891), Bilbao (1896) -con traslado de las religiosas a Santutxu en 1930 y de nuevo a Getxo-, Azkoitia (1899), Echavacoiz (Pamplona, 1910), Zaldivar (1925), Durango (1942), Orduña (1946), Donamaría (1945), Hondarrabia (1951) y Vitoria (1952). Hay otra serie de fundaciones llevadas a cabo por carmelitas francesas que, obligadas a emigrar ante la persecución de algunos gobiernos, buscan refugio en el País Vasco: Salvatierra (1897, recientemente abandonada), Betoño Vitoria (1905) y Zarautz (1906). Actualmente se nutren de vocaciones nativas, y Betoño ha llegado a fundar una comunidad más en Meñaka (Bizkaia, 1957). No se daría una visión cabal de la presencia carmelitana en el País si no se hiciera constar la existencia en él y actuación de las religiosas carmelitas de vida activa en centros sanitarios, colegios y escuelas. Existen en todas nuestras provincias.