Ordenes Religiosas

ORDEN DEL CARMEN

El Carmelo Reformado Teresiano. La reforma carmelitana de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz se implantó y arraigó fuertemente en el País Vasco, en sus dos ramas de frailes y monjas. Las primeras en entrar fueron las religiosas. Santa Teresa tenía oferta de una fundación en Orduña, que no pudo atender. Pero ella misma inició los trámites para fundar en Pamplona, proyecto que se realiza al año de su muerte: en 1583. Las carmelitas entraron también en Vitoria, el año 1589; pero en 1651 se trasladan a Logroño. Y la serie de fundaciones del Carmelo Teresiano femenino sigue: Zumaya (1614), San Sebastián (1663), Corella (1722), Lesaka, (1767). Los religiosos inician su establecimiento en el País Vasco por Pamplona (1587). Siguen con Corella (1595), Tudela (1597), Lazkao (1644), Markina (1691), Larrea (Amorebieta-Etxano, 1713), Desierto de la Isla (Sestao, 1719), Balmaseda (1732), Villafranca de Navarra. (1734). En Bilbao estuvieron en posesión de unas casas desde 1618, y en parte las ocuparon en 1667, pero a título precario por la oposición de las autoridades locales; sólo a raíz de 1592 fueron autorizados a vivir allí tres religiosos a título de hospicio y así permaneció esta casa hasta la exclaustración del siglo XIX. En Anglet, Laburdi, se intentó un establecimiento en 1663. Con los conventos vascos y algunos más de las provincias limítrofes, se constituyó en 1706 la provincia denominada de San Joaquín de Navarra. Su casa madre fue el convento de Pamplona, que desde su fundación había sido casa-noviciado para las vocaciones del País y con maestros de novicios vascos. Construido extramuros de la ciudad en el barrio de La Magdalena, se habían trasladado al emplazamiento actual el 1640. Erigida la nueva Provincia, Pamplona fue colegio pata teólogos, en que se puso cátedra incluso de Mística y de Sagrada Escritura, cosa no frecuente en aquellos tiempos en los centros de formación religiosa; y el noviciado pasó a Corella o Tudela, por un lado, y a Lazcano por otro. La reforma se introdujo en el convento de Bayona el 13 de septiembre de 1656. De 1835 a 1839, en virtud de los decretos de exclaustración, quedaron suprimidos todos los conventos masculinos por un período de treinta años. Algunos no se recuperarían ya jamás. Así, los conventos de Sangüesa, Pamplona (el convento del Carmen Antiguo), los dos de Tudela, el de Bilbao, Sestao, Balmaseda y Lazkao, este último convertido actualmente en Abadía benedictina.