Médico navarro nacido en Pamplona en 1801. Falleció el 20 de enero de 1862 tras sentar las bases de una dinastía médica que dura hasta nuestros días.
Estudió en Zaragoza y desarrolló su labor sanitaria y pedagógica en su ciudad natal. Fue catedrático del Real Colegio de Medicina, Cirugía y Farmacia del reino de Navarra desarrollando una abundante producción científica. Estudió una endemia de helmintiasis, habida en Lesaka. Por la descripción que de ella hace parece ser que se trataba de ascárides, muy frecuentes en regiones de tierras húmedas: Rufino Landa. Historia de una helmintiasis en Lesaca (Manuscrito. Archivo de la Excma. Diputación de Navarra). Hay otro manuscrito suyo sobre alteraciones de la sangre. Dice en él algunas cosas curiosas; como que la mujer presenta más volumen de suero que el hombre, relativamente a la parte opaca de la sangre; y también observa que este suero aumenta en los niños: Rufino Landa. Memoria de las alteraciones de la sangre (Manuscrito. Archivo de la Excma. Diputación de Navarra). Landa da una noticia curiosa: en el interior de los vasos puede haber gusanos.
Hoy, conocedores de las microfiliarias, de los schistosomas, de las larvas de anquilostomas, que se investigan microscópicamente en la sangre con toda sencillez, esta noticia nos resulta llena de interés. Estudió la coagulación de la sangre, en plan hipotético, cuando Barthez sospechaba que la coagulación era debida a un influjo nervioso actuante sobre la sangre y Lobtein pensaba en un gas nervioso que la hacía aumentar de volumen. Al navarro estas doctrinas le parecieron desquiciadas. Y en consecuencia hizo una disquisición sobre las influencias que el nervio ejercía sobre la sangre y la sangre sobre el nervio, que no aclaraban demasiado la cosa. También escribió un trabajo sobre aplicaciones de la Anatomía Patológica a la práctica: Rufino Landa: De la Anatomía Patológica aplicada a la práctica (Manuscrito. Archivo de la Excma. Diputación de Navarra). Otros temas tentaron también su pluma: las fiebres intermitentes, la combustión, el ejercicio de las ayudantes enfermeras. Tradujo del francés el Diccionario de salubridad pública, de Tardieu.
Finalmente, en 1840, se trasladó a Areso para estudiar una epidemia infantil. El informe oficial que hizo, muy bien razonado, apareció en el Boletín Oficial de Pamplona. Llegó a la conclusión de que se trataba de un brote epidémico de "sudor miliar". Como clínico, asistió, con gran desprendimiento, a los coléricos en el año 1834. Fue destinado en la I guerra carlista al sexto distrito de Pamplona por orden del virrey.
La clausura de la institución docente de Pamplona, que había sido su principal actividad, le dejó en mala situación. Cuantos habían sido profesores de aquel centro, quedaron sin garantías ni derechos por sus perdidas cátedras. Más adelante el gobierno accedió a estos derechos, y Landa recibió el nombramiento de catedrático de Anatomía del colegio de prácticos de Valencia. Mas en Pamplona tenía una buena clientela y grandes afectos, que le instaron a quedarse. Posteriormente fue nombrado regidor del ayuntamiento. En 1847 presidía la Junta de Sanidad, teniendo como vocales a don Javier Blasco (farmacéutico), don Isidoro Vidarte y don Pedro Zabalza. Fue también subdelegado de Medicina desde este año hasta su muerte. Cuando llegó la epidemia del cólera del año 1854, atendió a los contaminados con gran celo. Fue, como tantos médicos, un eterno estudioso y simultaneó la lectura profesional con la de las Sagradas Escrituras, y la de los filósofos de la antigüedad, a que era muy aficionado, dando su mayor predilección a Epicteto. Habló latín correctamente.
Ref. Larregla Nogueras, A.: Aulas médicas de Navarra, Pamplona, "Príncipe de Viana", 1952, 83-87.
