Gaceo de Iruraiz constituye, desde 1967 -en que fueron descubiertas sus pinturas murales- junto con Alaiza, del mismo ayuntamiento, el foco más importante de pintura gótica de estilo lineal de toda Alava. Dicha decoración se halla en la capilla mayor, el presbiterio y el ábside y se encontraba oculta por un retablo del siglo XVIII y tras una capa de cal. La restauración fue asumida por la Diputación foral que la efectuó entre 1969-1970 y años posteriores. Según los especialistas se trata de un trabajo artístico efectuado en el segundo cuarto del siglo XIV siguiendo cánones artísticos del siglo anterior francés. El catedrático de la Universidad de Lovaina J. K. Steppe juzga así el valor del descubrimiento: "su autor se revela como un maestro de gran valor. Da muestra de una fuerte visión monumental y de un sentido decorativo muy desarrollado, dos cualidades que ha heredado de sus antecesores románicos. Sabe adaptar sus figuras y composiciones al marco arquitectónico para el que están destinados: figuras grandes en el ábside que atraen especialmente las miradas de los fieles y más pequeñas en la bóveda y en la pared meridional, donde llaman menos la atención. El Trono de Gracia en el centro de la concha absidal, un grupo majestuoso y muy decorativo, es el digno sucesor de la impresionante "Majestas Domini" del arte románico. De la misma calidad son también las grandes figuras situadas en la galería pintada en la parte derecha de la pared del ábside. El dibujo aquí es vigoroso y vivo y no se nota ninguna vacilación. Fiel a las normas del estilo lineal, al pintor no le interesa expresar en los rostros sentimientos individuales. Es más la belleza formal y un tipo de rostro idealizado que se encuentra en todos los rostros, hasta en los condenados que están "en la caldera ardiente de Pedro Botero". No obstante sus grandes cualidades, la obra del maestro de Gaceo presenta también algunos defectos. Por ejemplo en el grupo del Cristo Crucificado con el portalanza, el porta-esponja, la Virgen y San Juan hay una desproporción en estas figuras. Las manos de la Virgen son demasiado pequeñas y también las manos de San Juan y la cabeza del discípulo amado. También hay una monotonía extrema en las figuras de los coros de los Santos que aclaman a la Divinidad. Repite siempre el mismo dibujo, la misma figura, con gran monotonía que puede ser porque ha llegado a valerse por algún ayudante de menos calidad que el maestro".
