Valles

ETXAURI

Urbanismo y construcciones civiles

El caserío se dispone en alto, sobre una terraza del río Arga, desde donde se domina muy bien el camino y el propio río. Su casco urbano ocupa una amplia zona, puesto que se dispone con amplias plazas y espacios libres, entre los que las casas aparecen exentas o formando callecitas de corto trazado. Etxauri debió de ser ya en la Edad Media un núcleo de población de considerable relevancia, a tenor de la cantidad de elementos góticos que se aprecian en su caserío, que además no se concentran en un único sector, sino que se distribuyen por toda la localidad. Llama poderosamente la atención la existencia de un tipo concreto de torre medieval, al que luego haremos más detenida alusión, del que han sobrevivido cuatro ejemplares, y que nos remite a la Edad Media, cuando estas torres, en contacto visual con las de Elío, Otazu o Eriete, contribuían al cierre estratégico de la zona. Para terminar, diremos que Etxauri es un núcleo en expansión demográfica, favorecida por su cercanía a Pamplona, que ha atraído gente joven y ha espoleado la construcción de viviendas de nuevo cuño.

En la Plaza Mayor y junto a la iglesia, en una posición destacada de manera muy evidente, encontramos el antiguo palacio de cabo de armería de Etxauri, constituido por una torre de aspecto muy macizo y ciego, en el que se abren unas ventanas apuntadas, bíforas y tríforas, que son poco más que saeteras, demostrando el carácter antiguo del edificio, que se puede llevar sin dificultad hasta el siglo XIV. Los muros van en sillarejo sin enlucir, y tiene cinco alturas. Lleva una puerta en alto, también apuntada, y se cubre con tejado a dos aguas, no pudiendo ser descartado en absoluto que en origen hubiera tenido un remate con cadalso defensivo en madera. Todavía en época gótica se le añadió un recinto de planta cuadrangular con alas residenciales adosadas, como vemos en la parte que se orienta a la plaza. Presenta planta longitudinal, con dos alturas y, a pesar de la apertura de vanos modernos, el acceso es aún hoy un arco apuntado de trece dovelas muy largas y media caña en la rosca, que puede datarse dentro del siglo XV. Encima va un escudo con guardalluvias, en el que se reproducen las armas que el Libro de Armería del Reino de Navarra da para el palacio de Etxauri (L.A.R.N. nº 316). Otro de los frentes de la plaza va ocupado por un caserón dieciochesco de planta rectangular, tres alturas y tejado en pabellón. Los muros van enlucidos, a excepción de las esquinas, un zócalo bajo y los enmarques de los vanos. Los huecos son cuadrangulares, incluyendo dos balcones en el piso noble, y tan sólo la puerta se remata con arco de medio punto. En el primer piso hay una lápida de piedra, cuya inscripción ha sido cuidadosamente picada, con molduras decorativas entre las que hay un medio punto y dos florecitas inscritas en círculos también moldurados. El otro frente de la plaza presenta una alineación de casas de diferentes formatos, donde predominan las de dos alturas, muros enlucidos con las consabidas excepciones, y ventanas rectas, alternándose en las puertas las de medio punto y las adinteladas. El último lado de esta amplísima plaza, situado ya cerca de la iglesia, está ocupado en gran parte por un caserón de gran desarrollo en planta, con tres alturas y tejado en pabellón con airoso alero. Los muros van de nuevo enlucidos, con esquinas y enmarques en sillería sin blanquear. Las ventanas son cuadrangulares y la puerta es un medio punto.

El la calle "El Soto" encontramos una torre del mismo tipo que la que constituye el núcleo originario del palacio de cabo de armería. De nuevo apreciamos la planta marcadamente longitudinal, el carácter ciego y macizo de los muros, aquí abiertos por saeteras con ensanchamientos para el uso de armas de fuego de pequeño calibre, y por una ventana geminada propia de principios del siglo XVI, las cornisas de piedra en alto y el tejado a doble vertiente. Todavía más adelante, cerca ya del extremo oriental del casco urbano, encontramos una tercera con las mismas características descritas, lo cual nos ha llevado a denominar este modelo de torre rectangular como "tipo Etxauri". En este caso son dos órdenes de ménsulas de piedra las que recorren los lados largos de la torre, mientras que los hastíales más cortos llevan cuatro filas. Las ménsulas soportan gruesas cornisas, que no parecen justificarse por la mera presencia de un palomar, y que podrían provenir de la existencia de un antiguo cadalso de madera. Lleva además saeteras del mismo tipo descrito, cortas y con ensanchamientos "a posteriori" para su adaptación al empleo de armas de fuego. En el lado corto que hace las veces de fachada parece apreciarse lo que fue una puerta alta, aunque los vanos han sido rasgados en época moderna. Sobre el dintel de una de las ventanas se ve un escudo con cinco róeles. Más adelante, ya en la calle "Ikerrea", encontramos la cuarta de las torres del llamado "tipo Etxauri", hoy llamada "Enarazai", que repite características ya reseñadas, aunque en la esmerada restauración llevada a cabo fueron repuestas las cornisas superiores, así como algunos de sus vanos, con ventanas geminadas de perfil recto, conopial y apuntado, siguiendo, eso sí, los parámetros de la arquitectura gótica. Desde esta torre se divisan bien los palacios torreados de Eriete y Otazu, ayudando a comprender el sentido original y estratégico de este tipo de edificios medievales. A la torre descrita se adosó en el siglo XVII un cuerpo residencial bajo, que se abre mediante un arco de medio punto de grandes proporciones, con la rosca ricamente moldurada y clave con escudo, que curiosamente repite las armas que el Libro de Armería da para el linaje de Aguirre de Zarautz (L.A.R.N. nº 433), a quienes el palacio debió pertenecer. Va flanqueado este acceso por dos pilastras molduradas y decoradas con cajeamientos. La construcción de este edificio en el XVII colmató el espacio existente entre la torre y la ermita de los Remedios, a la que haremos más detenido comentario en el capítulo de ermitas, y que se ha venido considerando capilla del palacio medieval.

Al otro lado de la plaza hay un recio caserón, muy restaurado para su transformación en edificio de viviendas. Su planta es cuadrada, con cuatro alturas más tejado en el que se abren mansardas. Los muros son de sillarejo y los vanos parecen muy alterados, aunque aún se aprecia un portalón de medio punto con trece largas dovelas y escudo superior neoclásico, flanqueado por pilastras y rematado por frontón curvo. Todavía en la calle "Ikerrea" encontramos una casa de tres alturas, cuyos muros de mampostería y cadenas de sillar han perdido su original enlucido. Las ventanas son rectas, con antepechos moldurados en el piso noble, y la puerta es de medio punto.

La calle "La Fuente/ Iturrikoa" se abre mediante una casa de planta irregular, adaptada al relieve en cuesta y a la irregularidad del solar, con piedra aparejada en mampostería concertada, que ha perdido su enlucido original. La calle "San Kiriako" es rectilínea y tiene casitas de menor formato, con dos o tres alturas y tratamiento de muros y vanos algo diverso. Llamaremos la atención sobre una casita de dos alturas, con puerta de medio punto con once dovelas y escudo barroco en alto, junto al que se abre una ventana geminada de arquillos conopiales. Otra, llamada por sus propietarios "Etxauri Etxea", luce en alto una ventana geminada con arquillos apuntados a los que falta el pilar central, que puede remontarse a la primera mitad del siglo XV. Al final de la calle se abre una plaza, donde encontramos un caserón de planta rectangular y tres alturas, con muros enlucidos, ventanas rectas y acceso de medio punto, así como otra casa de similares características pero muy renovada, a la que se ha aterrazado su parte superior de manera un tanto extemporánea. En la calle "Argonga" encontramos alguna otra casa que repite modelos ya reseñados.

En un extremo de la calle "Santa Eulalia" hay una casita muy alterada, pero que en uno de sus lados cortos muestra aún una fachada de piedra bien aparejada, con arco de medio punto en la planta baja, con once dovelas largas que llevan cabezas de clavo labradas en la rosca. Una cornisa moldurada da paso a la segunda planta. Su decoración alterna florecitas de cinco puntas inscritas en círculos y agrupaciones de cinco cabezas de clavo labradas. Encima hay una ventana y un escudo con guardalluvias, que repite la decoración de la cornisa. Muy cerca se levanta un caserón de dos alturas más tejado en pabellón, con fecha de 1854. Siguiendo hacia la Plaza Mayor por esta calle encontramos otras casas de formatos diversos, normalmente con dos o tres alturas, vanos rectos y arcos de entrada de medio punto.

En la "Plaza de Francisca Salinas" encontramos una casa de desarrollo horizontal y dos alturas, con gran portalón apuntado. Sigue una antigua casa-torre de indudable origen medieval, a día de hoy ocupada por una farmacia. Lleva puerta apuntada de gran formato y ventana geminada de arcos de medio punto, y en uno de sus extremos se levanta un torreón con puerta de medio punto angosta y saeteras en alto, terminando en una terraza con antepecho, aunque las ménsulas de piedra del coronamiento revelan que en origen remataba con otro tipo de adarve.

En la plaza "Zaldualdea", contigua ya a la iglesia, encontramos la Casa Consistorial, edificada en mampostería con cadenas de sillar, que en la actualidad se encuentra sin el enlucido que a buen seguro tuvo en su día. Se desarrolla en tres alturas, con vanos rectos y arquería central abierta por tres grandes arcos de medio punto sobre pilares de sección cuadrada, que ennoblecen y enriquecen los volúmenes del edificio. En ángulo con el Ayuntamiento y cerrando la plaza y su frontón, hay un edificio de menores pretensiones, pero que sin embargo conserva su enlucido originario. Tiene tres alturas y se abre mediante un arco de medio punto en cuya clave se labraron de manera incisa dos cuadrúpedos muy toscamente trabajados. Muy cerca se encuentra la calle "Lurgorria", paralela al corte del terreno sobre la vega del río. Destacaremos aquí un caserón de planta rectangular, con dos alturas y tejado en pabellón. Sus muros van hoy en mampostería concertada sin enlucir y con cadenas de sillar, aunque a buen seguro en origen iban revocados. Todos los vanos son rectos, las ventanas van con cintas decorativas, y la puerta es un recio portalón con dintel adovelado con bloques acodados.

Hacia el extremo occidental del pueblo registramos una alineación de casas que forman una embrionaria calle. Se inicia esta con dos casas dispuestas en "L", que forman una pequeña plaza. Uno de los bloques es un inmueble de sabor palaciano, con fachada en sillarejo, tres alturas y tres vanos por altura. En planta baja se abre un portalón de medio punto con trece dovelas largas con la rosca muy moldurada. Encima de la clave se ha colocado un escudo con cartela de cueros retorcidos, donde se representa el creciente ajedrezado que los Yániz bajonavarros trajeron a la zona, y que fueron adoptados por los palacios de cabo de armería de Otazu y Larraya, entre otros. En la segunda planta se abren dos balcones laterales y ventana central, que va flanqueada por dos pilastras entre cornisas molduradas. Coronan, bajo potente alero, tres ventanucos correspondientes al ático. A este palacio siguen tres casas alineadas, que muestran uniformidad en su diseño. Presentan tres alturas, muros enlucidos con cadenas de sillar, y arcos de medio punto en los accesos. La última de ellas lleva además un aparatoso escudo barroco.

Ermitas

Pérez Ollo cita las ermitas de Nuestra Señora de los Remedios, San Quiriaco y Santo Tomás de Sárbil. La de Santo Tomás, que en 1627 dependía de San Quiriaco, se encuentra desaparecida. La ermita de San Quiriaco se encuentra en un paraje rocoso, donde se han encontrado restos de cultura material, de diversas épocas, un altar precristiano y una zona de caza prehistórica, a los cuales muy probablemente se quiso dar un barniz cristiano con la edificación de la ermita. Hoy sólo quedan unos restos de muros maltratados, que dibujan un ámbito rectangular.

Mejor conservada está la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, situada en un extremo del pueblo y cerca de la terraza sobre el río Arga. Se ha venido considerando capilla de la torre medieval cercana, hoy llamada "Enarazai", desde donde existe acceso directo. Tiene planta rectangular, con cabecera en testero recto. Los muros son de mampostería concertada, al exterior sin enlucir a día de hoy, y el acceso se practica desde el lado de la Epístola, consistiendo en un arco de medio punto con cinco dovelas toscamente labradas. Hay además una ventanita recta de pequeñas dimensiones, en el lado de la Epístola y la altura de la cabecera. Se cubre con simple cielo raso, con estructura de madera y tejado a dos aguas, que luce una espadaña de remate triangular en el muro oriental. Al interior va presidido por un retablito del siglo XVII que consta de banco, un cuerpo flanqueado por columnas de orden compuesto pareadas, y frontón triangular partido, en cuya cúspide se encuentra el escudo de los dueños del palacio anejo, es decir el del linaje Aguirre de la localidad de Zarautz (Guipúzcoa). En el banco aparecen pinturas de sabor muy popular, en cuyo centro aparece San Antonio con el Niño, y en los pedestales sendos obispos, probablemente San Fermín y San Saturnino. En la caja figura la imagen de la Virgen de los Remedios con el Niño, realizada en alabastro y cuyas cabecitas han sido repuestas, pues sufrieron daños al parecer en la francesada.

Parroquia de Santa Eulalia de Mérida

Se trata de un templo medieval en origen, con trazas evidentes de una fábrica fechable en torno al año 1200, aunque las reformas realizadas en la primera mitad del siglo XVII, en lenguaje barroco, alteraron definitivamente el conjunto. La planta consta de una nave muy larga, con cuatro tramos de igual longitud, más un transepto marcado en planta y una cabecera poligonal de cinco lados. El acceso se practica desde el lado de la Epístola, buscando las condiciones más favorables, a la altura del segundo tramo, y va cobijado por un pórtico. La sacristía va por el mismo lado, adosada a la cabecera, y es una estancia de planta rectangular, comunicada a su vez con otras dependencias. Por el lado septentrional apreciamos el volumen que alberga una escalera de acceso al coro y a la torre.

Los muros van en sillar, que al exterior van parcialmente ocultos por las construcciones anejas, mientras que al interior van enlucidos. Tan sólo registramos tres ventanas rectas, abiertas en ambos brazos del transepto, más una tercera abierta en el muro de los pies, con lo que el conjunto resulta relativamente oscuro para lo que suele ser norma en el estilo barroco. El coro, situado en alto sobre el primer tramo, es de piedra, se abre mediante arco escarzano sobre pilares, y tiene una balaustrada de madera con prolongaciones laterales que avanzan en el sentido de la nave.

La nave tiene un variado conjunto de sistemas de cubrición. El tramo de los pies conserva aún la bóveda de cañón apuntada de raigambre protogótica y fechable como de principios del siglo XIII, único resto visible de la primera fábrica. Los tres siguientes tramos presentan en cambio bóvedas de lunetos, propias del barroco, sistema que afecta también a los brazos del transepto. Arrancan estas bóvedas de una imposta moldurada que recorre todo el perímetro interior del templo, y los tramos se articulan mediante arcos fajones de medio punto. El crucero recibe en cambio una cúpula nervada, de planta circular y sobre pechinas, en las que se han representado los cuatro Evangelistas, siguiendo modelos de la gran arquitectura y con una evidente simbología. En cuanto a la cabecera, se cubre mediante una bóveda nervada de cinco paños. El bajo coro muestra bóveda de crucería, mientras que la sacristía recibe una simple cubierta plana.

Al exterior, la torre se levanta sobre el primer tramo de la nave, como suele ser norma en los templos rurales navarros, lo cual justificó en su día que se conservara este tramo y su original bóveda de cañón. Su fuste prismático lleva adosado el cilindro de la escalera de caracol, y en alto se abren los huecos para las campanas, con arcos rebajados. Por el lado sur apreciamos el pórtico de ladrillo, abierto por dos arcos de medio punto que apean en un pilar de planta cuadrangular. El interior se cubre con dos tramos de bóvedas de crucería. La puerta propiamente dicha consta de arco de medio punto con la rosca moldurada con un baquetón, que se prolonga en las jambas. Una pila aguabenditera barroca se sitúa a uno de los lados. Lleva pedestal y basa cuadrangulares, fuste ochavado esbelto con moldura a modo de capitel, y taza semiesférica decorada con florones y sogueado. En su interior, una inscripción reza: SE YZO SIENDO ABAD EL MUY BENERABLE SEÑOR DON MARTYN DE ZUASTY/ LO YZO IVAN DE ALDAZ EN OLZA AÑO 1699.

En el interior, el retablo mayor, dedicado a la titular Santa Eulalia, es una obra del siglo XIX, en estilo neoclásico que conserva aún resabios de raigambre rococó. Sustituyó a otro de estilo renacentista, suprimido en una de las intervenciones llevadas a cabo en el templo. La traza consta de banco, un cuerpo de tres calles y ático rematado por un cascarón nervado. Se articula mediante columnas corintias, que van pareadas en la calle central. La decoración incluye guirnaldas y labores de estampillado con motivos geométricos. En cuanto a la imaginería, va enteramente en bulto, e incluye a San Antonio de Padua con el Niño, Santa Eulalia titular, con un canon alargado y con ropajes ampulosos que realzan los movimientos, y Santa Bárbara. En el ático figura una alegoría de la Santísima Trinidad, con el Crucificado más el Padre Eterno y la Paloma del Espíritu Santo rematando.

En el brazo septentrional del transepto se encuentran otros dos retablos neoclásicos, dedicados a San Francisco Javier y a Nuestra Señora del Rosario, respectivamente. En el primero de ellos registramos una talla de San Francisco Javier, barroca del siglo XVII, y tallas de estilo muy popular de San Pedro, San Francisco de Asís y San Pablo. En el otro brazo del transepto encontramos otro retablo, idéntico a su colateral de la Virgen del Rosario, con mazonería e imaginería moderna y sin demasiado interés. Hay así mismo otro retablo bajo la advocación del Corazón de María, de principios del siglo XX.

En el sotocoro hay una pila de bautismos medieval, con fuste corto cúbico moldurado y decorado con motivos florales y crucecitas. La taza es semiesférica y va decorada con gallones. Cerca hay un Crucificado moderno que sigue patrones tardobarrocos. En la sacristía admiramos un Crucificado renacentista de mediados del siglo XVI, así como una Virgen con el Niño de la misma época y ejecutada en alabastro. La cabeza de María es añadida. Se custodian también diversas piezas de orfebrería.

Joseba ASIRON SAEZ (2008)