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Ecuador

Escaladas del Chimborazo: el intento de 1582; Alejandro de Humboldt; Simón Bolivar. El naturalista Moritz Wagner en el Ecuador. En 1582, el "alcalde ordinario" de Quito, Toribio de Ortigueira, acompañado por el Dr. Francisco Uncibay, Oidor de la Audiencia de dicha ciudad, dos clérigos, D. Alonso de Aguilar y D. Juan Sánchez Miño, el capitán D. Juan de Galarza, alguacil mayor de Corte, y el capitán D. Juan Londoño, intentaron subir al Chimborazo pero fracasaron. Al célebre viajero francés La Condamine le pasó lo mismo. El intento de Alejandro de Humboldt ocurre en 1802. El sabio naturalista alemán nos dice:

"Después de empaparnos día tras día, por espacio de dos meses, a causa de los continuos chaparrones, y de haber estado a punto de morir ahogados en la ciudad de Ibarra por una crecida repentina producida por un terremoto, llegamos a Quito (Ecuador) el 6 de enero de 1802".

El marqués de Selvalegre, amigo de Humboldt, había alquilado para los exploradores una casa confortablemente instalada. En ella pudieron reponerse de las grandes penalidades sufridas. Humboldt permaneció en el Ecuador casi ocho meses, y sobre sus actividades en el país escribe:

"Hemos pasado casi ocho meses en la provincia de Quito, desde principios de enero hasta agosto. Empleamos este tiempo en subir a los principales volcanes: visitamos, sucesivamente, el Pichincha, el Cotopaxi, el Antisana, el Iliniza, invirtiendo de dos a tres semanas en cada uno de ellos y regresando cada vez a la capital de la que partíamos el 9 de junio de 1802 para escalar el Chimborazo".

El fruto principal de sus actividades en el Ecuador, es, sin discusión, las observaciones en su intento de subir a la cumbre del Chimborazo. A los 5.881 metros una enorme vaguada de 130 metros de profundidad y 20 de diámetro le cerró el camino a la cima. Condamine y Bouguer sólo habían ascendido hasta los 4.680 metros de altitud. Acompañaba también a Humboldt, además de Bonpland, su joven amigo Carlos Montújar, hijo menor del marqués de Selvalegre, que unos años más tarde perecería luchando por la independencia del país. El libertador había pensado muchas veces subir a la cumbre (6.310 m.) considerada como la más alta del globo. Había llegado a Quito con Manuela. Hizo su ascensión con algunos criados fieles. Por la noche (Michel Vaucaire), transportado de lirismo, escribió su célebre Delirio:

"Envuelto en un arco iris, llegué de la regiones en que el río Orinoco aporta al Dios de las aguas las magnificencia de su tributo. Había visitado las fuentes misteriosas del Amazonas y quise subir a la cúspide del universo. Busqué las huellas de Condamine y Humboldt, mi audacia me las hacía seguir y nada podía detenerme. Alcancé las alturas heladas. Ningún ser humano había pisado hasta aquel día la corona esplendorosa que la Eternidad puso sobre la frente sublime del Dominador de los Andes".

El año 1859, otro naturalista alemán, Moritz Wagner, estuvo en Quito y visitó a dos señoras ancianas de la prestigiosa familia Aguirre y Montúfar que aún recordaban la visita de Humboldt. Una de ellas, Rosa Montúfar, era hermana de aquel Carlos Montúfar, el joven amigo de Humboldt que le había acompañado al Chimborazo 57 años antes.