Políticos y Cargos Públicos

Borbón y Bernaldo De Quirós, Manfredo Luis Jesús de

El ambiente preelectoral era en el distrito de Bergara relativamente tenso. Carlistas e integristas por un lado y nacionalistas por otro protagonizaban una febril actividad política. Al mismo tiempo, se dejaban sentir las reacciones generalizadas de oposición al R. D. del Gobierno Dato de 15-9, que limitaba la fabricación y concesión de licencias de armas ante el crecimiento del pistolerismo en el Estado, a lo que se sumaba la disminución de la demanda armamentística internacional, empujando a la industria armera vasca a una profunda crisis. En este clima, el Duque de Hernani se presentó a la contienda electoral en calidad de candidato gubernamental, esto es, conservador idóneo. Propuesto por los diputados provinciales César Balmaseda y Cándido Gaytán de Ayala y el ex-diputado provincial, Esteban Gomendio y Alzúa, el excandidato maurista en las elecciones de 1919 por Bergara, Manuel Iraolagoitia Birdeau, recogía la correspondiente acreditación en nombre del Duque. El maurista Balinaseda y el notario vergarés Mendizábal trabajaron esta candidatura, fundada en compromisos en torno a la solución del pleito armero. El Duque contaba a su favor con el supuesto respaldo del Gobernador Civil, el escaso arraigo electoral del socialismo encarnado por el candidato Enrique de Francisco Jiménez, el apoyo de conservadores y tradicionalistas, el respeto en la Provincia a su padrastro Méndez de Vigo, la tradición de voto conservador del distrito -rota únicamente en 1918 y 1919- y el enraizamiento de la práctica cunera a la sazón. La campaña electoral quedó polarizada por el debate nacionalismo español-nacionalismo vasco, sostenido éste por el candidato del PNV Victoriano Celaya y Lecue. De ahí que la confrontación electoral del domingo 19 fuese reñida entre éste y el Duque de Hernani. Pese a estar la derecha dividida, al ir a parar algunos votos integristas a Celaya, triunfó el Duque por un corto margen. Con una abstención del 23,77 %, obtuvo el 50,67 % de los sufragios, frente al 42,44 % de Celaya y el 6,23 % de De Francisco. Retornaba así el distrito a la fidelidad conservadora, aunque con una considerable presencia del nacionalismo vasco y con la imputación por la Prensa a ambas fuerzas políticas de la compra de votos.