El concepto de Sociedad de la Información y del Conocimiento no es una idea reciente. Ya en la década de los años setenta a Daniel Bell le llamó la atención que el sector principal de la Economía en Estados Unidos, tanto en la producción como en el número de trabajadores, había dejado de ser el sector secundario (la industria) para dejar paso al sector terciario (la prestación de servicios). A esta nueva sociedad emergente la llamó sociedad post-industrial: el paso de una sociedad productora de bienes a una sociedad de información o de conocimiento. Para Bell, otra característica de este nuevo modelo de sociedad era la importancia de la tecnología y, en particular de los sistemas informáticos, como fuente de cambios económicos, políticos, sociales y culturales. Y como eje principal de estas transformaciones destacó la importancia del conocimiento. Para este autor, lo que se ha vuelto decisivo en la sociedad post-industrial es el papel central del conocimiento teórico. Cada sociedad vive gracias a la innovación y al crecimiento, habiéndose convertido el conocimiento teórico en la matriz de la innovación.
A este cambio de la sociedad hacia el sector terciario, basado en el desarrollo de las TIC, se le ha llamado de distintas formas: la pluralidad y simultaneidad de medios de la Sociedad Red nos hacen vivir en una Aldea Global que genera la Tercera Ola en un Mundo Digital ubicado en un Tercer Entorno donde hay que gobernar en la Edad de la Información, etc. En este nuevo contexto, la masa crítica para producir crecimiento y generar innovación, ya no es tanto el capital y los bienes materiales, sino el acceso, uso, distribución y almacenamiento de bienes intangibles como la información o el conocimiento.
Generalmente las definiciones de Sociedad de la Información y los estudios de referencia sobre la materia ofrecen mediciones cuantitativas sobre las capacidades de producción, utilización y consumo de las TIC por parte de la ciudadanía, instituciones y empresas para mejorar la productividad y competitividad de la Economía, y asumen que cuando se incrementa el valor de estos indicadores se avanza en el desarrollo de la Sociedad de la Información. Podrían definirse de forma resumida las TIC como el conjunto de herramientas e infraestructuras (redes de telecomunicaciones, hardware, software, terminales) utilizadas para la recogida, almacenamiento, tratamiento, difusión y transmisión de la información.
No obstante, para otros autores no está claro que se pueda hablar de nueva sociedad sólo porque se incremente la cantidad de información en circulación, pues las sociedades tratan de extender, conservar y controlar la información. Y tampoco creen que se produzca un cambio cualitativo por el mero hecho de calcular la cantidad de información en circulación o la cantidad de personas que acceden a las TIC o trabajan en este sector. Consideran que es posible hablar de un proceso abierto de construcción de una Sociedad basada en el Conocimiento si una pluralidad de actores son capaces de consensuar sus distintos intereses y estrategias en juego y utilizan las TIC para acceder, generar y transmitir información cualitativamente diferente sobre una serie de cuestiones culturales, sociales, económicas y políticas que les permitan desarrollar e interiorizar conocimientos que mejoren su rendimiento y/o su calidad de vida.
| SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN | SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO |
|---|---|
| Impacto de las TIC (Cantidad) | Orden y funciones cualitativamente diferentes de la información (Calidad) |
| Fuente: Elaboración propia a partir de WEBSTER, 1995 | |
| - Disponibilidad de infraestructuras y equipamientos | - Claridad del lenguaje |
| - Rapidez y bajo coste de las comunicaciones | - Disponibilidad: accesibilidad y usabilidad |
| - Economía más competitiva: reducción de costes | - Utilidad para mejorar su rendimiento/ calidad de vida |
| - Las TIC como fin en sí mismas | - Participar en la toma de decisiones |
| - Consumo de información | - Las TIC como medio |
| - Construcción colectiva de información y conocimiento | |
Ante esta idea de cantidad y calidad de la información, cuantificar el desarrollo de infraestructuras, disponibilidad de equipamientos para acceder a Internet, o analizar los nuevos canales de información y comunicación tiene su valor para conocer la evolución de una sociedad a lo largo del tiempo y establecer posibles comparaciones con otras, pero no es suficiente para justificar que la expansión de las tecnologías que permiten agilizar la transmisión de la información impliquen cambios estructurales en la sociedad.
Del mismo modo, mientras que los modelos de Sociedad de la Información tienden a la convergencia (más tarde o más temprano los distintos países y regiones se equipararán en el acceso a las infraestructuras y los equipamientos básicos que permitan acceder a la red de Internet), la Sociedad del Conocimiento tiende a la divergencia. De este modo, la conversión de la información en conocimiento gracias a la existencia de clusters, polos y espacios (presenciales o virtuales) propicios para generar innovación no será similar en las distintas regiones y países. Esto sucede así porque la Sociedad del Conocimiento está basada en la experiencia y el conocimiento de las personas; no en la presencia de infraestructuras que, siempre, es más fácil de introducir, aunque en muchos casos no desarrollen todo su potencial porque faltan los elementos dinamizadores: una comunidad social integrada (capital social), una cultura emprendedora e innovadora y valores de trabajo colaborativo, que no están suficientemente extendidos ni interiorizados en los distintos tipos de organización económica, política o social.
