Altas sierras interiores. Adosados al eje axial pirenaico se desarrollan un conjunto de sierras de dirección general Este-Oeste que reciben el nombre de Altas Sierras interiores. Es aquí donde se localizan las máximas alturas del país. Bajo esta denominación englobamos la sierra de Anielarra, Mesa de los Tres Reyes (2.438 m.), Piedra de S. Martín (1.750 m.), Otxogorri (1.916 m.), Ori (2.021 m.), Linza Maz (1.945 m.), Sierra de Arnegorrieta, Peña Ezkaurre (2.050 m.), Sierra de Ustárroz (1.578 m.), Abodi (Abodi, 1.520 m.), Sierra de Osa (Corona, 1.387 m.), Sierra de Artxuba, Sierra de Zarikieta y Labia (Peña Ukua, 1.067 m.), enlazando hacia el Oeste con las Sierras de Aralar, Aitzkorri, Elgea, Arlaban, Gorbea y Sierra Salvada. Litológicamente, están formadas por un conjunto de potentes barras calcáreas con intercalaciones margosas y flyschoides, que han favorecido el excavado de la red fluvial. La intensa actividad erosiva ha determinado el modelado de un conjunto de valles de dirección general Norte-Sur, que reciben el nombre de valles transversales orientales y centrales navarros. Debido a su particular constitución litológica (carbonato cálcico) presentan un típico modelado kárstico con lapiaces, dolinas, uvalas, simas, sumideros, cavernas, surgencias, etc. También aquí se observa una típica morfología glaciar y periglaciar, puesto que durante el Cuaternario el extremo oriental del País Vasco (Sierras de Anielarra, Ori, etc.) quedó cubierto por una capa espesa y uniforme de hielo. De ella, surgían un conjunto de pequeñas lenguas glaciares que descendían hasta los 900-1.000 metros, dejando a sus pies depósitos morrénicos y fluvioglaciares. En los sectores altos se labraron circos glaciares, valles en artesa, lagos y todo un cortejo de formas periglaciares (canchales, grezes lités, depósitos de gelifluxión, groizes, etc.), moderadamente funcionales en la actualidad.
