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GANSO

Juego del Ganso. "Antzar joko". Se diferencia del juego del gallo, a veces gallina, metidos en tierra excepto la cabeza que sacan al exterior. Un hombre con los ojos vendados recorría la plaza sable en mano, dirigiendo los golpes a ras de tierra hasta cortar la cabeza al animal. Este juego, lo mismo que el del ganso, se importaron en Euskalerria hacia el siglo XVIII. Otra modalidad de este juego cruel consiste en colgar, sujetos de las patas y cabeza abajo, unos gansos, patos o gallinas. La cuerda se coloca, tirante, a unos dos metros y medio de altura. Para que no se muevan los animales se les tapan los ojos, colocando en su cabeza una capucha de tela. Fabre en su obra "Antoine, le Navarrais" nos hace una descripción del citado juego: "En un extremo de la plaza había una cuerda extendida entre dos postes en que estaba colgando por las patas un desgraciado ganso, con el pico atravesado por una de sus desgarradas plumas... Los jóvenes que iban a competir estaban a caballo, formados en hilera... Se da la señal de partida... Un hombre a caballo se lanza hacia adelante, veloz como una flecha y cuando pasa por el lado del desdichado pato intenta separar la cabeza del cuerpo con su mano sola; bárbaro deporte que se puede comparar con las corridas de toros, si no faltase en él el peligro de estas últimas". Philippe Veyrin cita, dentro del País Vasco, otra modalidad de este juego, con el ganso colgado de las patas, pero cuya cabeza es arrancada de un tajo de espada: "Se presentaba como una réplica popular de los torneos y carruseles de la Edad Media y del Renacimiento. Los caballeros, vestidos de blanco con boina roja a la cabeza, mandados por un jefe o un capitán armado de un sable, trataban uno tras el otro de arrancar en pleno galope la cabeza de una oca viva, colgada por las patas de una cuerda que aparecía atada a dos árboles de la carretera". Notemos aquí, y por eso lo hemos recogido con detalle, que son autores franceses y sobre costumbres del país vasco-francés los que hacen referencia a estos juegos. Con toda certeza, por su procedencia foránea, ya que análogos juegos eran usuales en los pueblos de Las Landas.

Rafael AGUIRRE FRANCO