Za (II). A los oídos de todos los vascos que hablan su lengua, suenan bien 1° esta frase que aprendí en San Sebastián relativa a hijos laboriosos de madre poco hacendosa: etxeak (caso activo) bear ta bideak (otro caso activo) ekari la casa los necesita y el camino los trae. 2.° Esta cantinela que de niños repetiamos el día de la Candelaria: Kandelerio lerio aitzari (caso dativo) ura dario Candelaria laria laria a la peña le mana agua; como también esta sentencia oída por mí en Tolosa: alabearrari (otro dativo inanimado) ezin alde egin no poder escaparse al destino. 3.° Este proverbio que se oye por lo menos en AN, B, G ur beroz, errea, otzaren (caso posesivo inanimado) bildur el que ha sido quemado con agua caliente tiene temor de la fría. 4.° Este dicho muy popular eztularentzat (caso destinativo inanimado) beroa onena para la tos lo mejor es el calor. El cuarto es el caso menos usado con vocablos de seres no animados. C) El caso proverbal (el sufijo ko, como declinativo), sólo se usa con seres inanimados. En mutilko muchachito es afijo graduativo (& 300), en gizon bakoitzeko por cada hombre (Per. Ab. 128-26) es afijo adverbial heterogéneo ( & 396). El Israelko que se lee, por ejemplo, en Uriarte Lev. 23-44, no significa del personaje Israel (sobrenombre de Jacob), sino del pueblo de Israel; del personaje llamado Israel es siempre Israelen, si es posesivo; si ablativo (venir del Señor Israel), Israelenganik o -gandik. Como se dijo ya en & 472, vascos de allende el Bidasoa escriben Israeleko. Así Axular baldin Israeleko seme gathibu bezala... (Gueroco 2.ª 26-3). Por cierto, al traducirlas Añíbarro al bizkaino, deja dos en labortano: baldin Israeleko semeak, katibu legez... (Revista Inter. XIV, 304-18). En B no se dicen Israeleko y katibu, sino Israelgo y katigu. Ejemplos como el primero se oyen de boca de niños. D) Los seis casos siguientes, los locativos (inesivo, ablativo, directivo definido... etc.), tienen las mismas desinencias para seres animados que para vocablos de seres inanimados: n, tik, a, antz, agino y ako con sus variantes), pero reciben el infijo -ta si se trata de los primeros; si de los segundos, el infijo gan: lau zubitan en cuatro puentes y lau gizonegan en cuatro hombres, lau zubitatik y lau gizonegandik... etc. E) Hay casos de prosopopeya o personificación de seres inanimados, usados sin duda en todas las lenguas. Dos ejemplos recuerdo haber leído en que el infijo gan de seres animados figura con inanimados personificados. Ostikoa akuluaganako idientzat gaiso coz para el aguijón dañosa para el buey (Refranes... núm. 181). ¿Ala iges egingo dute ezpata batgandik bezela7 o huirán como de una espada? (Ur. Lev. XXVI-36). El infijo gan vemos aquí con seres tan inanimados como el aguijón y la espada. F) Se dan también casos de despersonificación, digámoslo así, como lagunetara noa voy a los compañeros por lagunakana o lagunengana noa y algunos ejemplos más. Confieso, sin embargo, no haber oido nunca que leídos me repugnan ejemplos de despersonificación como semean, semetik, semera (por semeagan, semeagandik, semeagana) y aitan, aitatik, aitara; jaunean, jaunetik, jaunera citados por Duvoisin nada menos que en paradigma, como modelo, en su estudio de declinación vasca (pág. 19). Jaunean por Jaunagan y gizonean por gizonaren baitan se leen en Leizarraga (Suppl. 32-25 y 165-23). Sabido es que el Nuevo Testamento de Leizarraga, aunque sólo figura bajo su nombre, fue llevado a cabo por cuatro traductores, que se repartieron la labor. Entre ellos figuró algún eskualdun berri. De un euskaldun barri citado ya páginas atrás (& 475) son estas palabras: esan biar da batzuk alkar aurkituten dabela, ta beralan be alkaretik alde egiten dabenian en vez de ta alantxe (y aun mejor onelantxe u oíelantxe) alkaregandik alde egiten dabenean bere (o dabenian be). Sabido es que el intensivo ber no se usa con todos los demostrativos a que se agrega su sinónimo xe, txe. Esa frase no ha podido ser escrita sino por uno que no hable el idioma. Beralan se lee si en Capanaga (149-ll), pero no significando "de aquella misma manera", sino "en seguida" como variante de bereala, berealan. La primera vez que leí en hojita de calendario no entendi lo que era o quería ser beralan be. ¿Qué hubiera sido del lesvs Christ gvre iavnaren testamentv berria si todo él hubiera sido llevado a cabo por el autor de gizonean y jaunean? G) Es propio de seres animados el caso sociativo: gaz (B) kin de otros dialectos con sus variantes ki, kila y kilan. Sin embargo, se oye mucho izerdiagaz (B) izerdiarekin (Lard. Test. 10-2) por izerdiaz con el sudor. H) El caso impulsivo gaitik (gatik) es más propio de seres animados, pero usado también con los otros: zubiagaitik por causa del puente como nigaitik por mí. Recurrimos mucho, sin embargo, a la frase conjuntiva dala ta para expresar esta idea con temas de seres inanimados. Zubia dala ta (o también zubia dala ta eztala, zubia zala ta etzala) beranduago eldu gata por causa del puente hemos llegado más tarde. I) El afijo instrumental z se aplica a toda clase de seres: gizonez beterik lleno de hombres, miesa utsez egina hecho de lienzo puro (Per. Ab. I 17-26). Este afijo exige la interposición del infijo za (ta, tza) con temas pronominales, no con otro género de temas: nizaz, zuzaz de mi, de vos (Oih. p. 99) geiago da askozaz bere es más con mucha diferencia (Añib. Esku-lib. 140-19), oroitu zaitezte egun onezaz acordaos de este día (Ur. Ex. XIII-3). J) Finalmente, el supositivo tzat y el distributivo ko (que algunos preferirían tal vez verlos alineados en estos paradigmas, y que el autor de estas líneas los ha agrupado entre afijos adverbiales & 396, 397), son también indiferentes a toda clase de temas nominales y adjetivales: Jainkotzat por Dios, como si fuera Dios (Yoannat. Saind.), ontzat por bueno (Lard. Test. 305-14), kanako (B, G) por cada vara, gizon bakoitzeko por cada hombre (Per. Ab. 128-26)... etc. Razón para considerar a tzat como desinencia declinativa seria, al parecer, que en unión del posesivo forma la desinencia del caso destinativo: entzat. Es admisible, sin embargo, que elemento adverbial sea componente de afijo declinativo, cuando hay hasta nombre -gino (B) proporción, dino en algunos dialectos que también es componente de otro, del directivo terminal ragino: etxeragino, etxeradino hasta casa. En algunos pocos vocablos bizkainos forma sólo él la desinencia, sin el directivo. Inuriagino lagun gura hasta la hormiga desea compañía (Refran. 10), lauzatugino hasta el tejado (Refrán. 25), dana danegino lo que es hasta lo que es (Refran. 37), direanak direanegino los que son hasta lo que son (Refran. 3). El nogino "hasta dónde" de Añíbarro, debe de ser síncopa de noragino y quizá lo sean algunos de los antes citados. Hacia el fin del artículo se expondrán las otras leyes fonéticas de declinación: las de permutación, supresión y transposición, desde luego mucho menos importantes que las de adición que hasta ahora han sido expuestas.
