Lexicon

CONSONANTE

Fonética sintáctica. En lo que podemos juzgar, los rasgos del vasco están fijados ya en los más antiguos textos. En esto, como en lo demás, la lengua ha evolucionado poco, y muestra su sello eminentemente conservador. Una característica de la fonética vasca es su carácter sintáctico, es decir, que está en función de la posición de las palabras. Ya hemos dicho que el acento es también sintáctico. Este carácter sintáctico de la fonética vasca da a la lengua una armonía propia que las influencias seculares del latín y los romances no han borrado del todo. Así sabemos que en inicial de palabra el vasco rechaza las consonantes sordas, y así transforma palabras extranjeras: bake «paz( <pace(m), bike «pez» <pice(m), gela «cuarto» <cella, giristino «cristiano» <cristi(a)no, gerezi «cereza» <cerasia, dembora <tempora. Esto se halla también en palabras de los fondos primitivos de la lengua: da «es», dira «son», en cuanto forman un todo con la negación antepuesta reaparecen con sorda inicial: ezta «no es», eztira «no son». Lo mismo: du «tiene», dute «tienen», con negación son eztu, eztute. Si las consonantes intervocálicas en vasco se mantienen perfectamente, en lo que contrasta la lengua con los dialectos franceses y españoles vecinos, excepto lo que merece señalarse, con el aragonés y bearnés, ocurre en cambio que las oclusivas sordas se sonorizan tras m, n y l. Acabamos de citar dembora <tempora, y lo mismo tenemos aldare <altare, frango «mucho» <franco. Lo cual ocurre normalmente y está vivo en el vasco actual y se usa en la morfología: emen + tik < emendik «desde aquí», egun + ko < egungo «de hoy», doniban + tar< donibandar «el de San Juan», on + el adverbial ki < ongi «bien». Se ve que en una amplia medida la calidad sorda o sonora de las oclusivas dependía en vasco de su posición Puede suponerse que el vasco continúa con una antigua cualidad de las lenguas mediterráneas, si juzgamos por los antiguos silabarios del minoico B, chipriota, ibérico, etc.