Territories

Bizkaia

Recibió el dictado de "Noble y Leal" el 20 de setiembre de 1475. Los Reyes Católicos le otorgaron el calificativo de "Noble y Leal Condado de Viscaya" por los servicios prestados a la Corona castellana en sus guerras con Portugal y Francia (Documento Archivo General del Señorío de Vizcaya, Gernika, Cart. Real, carp. 1).

Según norma foral del 27-12-1986 el escudo de Bizkaia consta de: en un campo de plata, un roble de copa verde con el tronco recto y sin nudos sobre tierra, de color siena (tronco y tierra) y en su copa los tres cabos de la cruz de color blanco; y una bordura de color oro con 8 aspas de color rojo distribuidas tres en la parte superior, otras tres en la inferior y las otras dos en la mitad de cada lateral. El escudo será circundado por una corona de hojas de roble de color verde. Hasta entonces había sido: con cabeza de león por casco y sosteniendo con sus garras el escudo y asomando la cola al pie, fondo de plata, roble y en su copa, los tres cabos de la cruz, acompañado de dos lobos pasantes al pie, cebados con sendos corderos y bordura de oro con cinco leones andantes. El escudo tradicional aparece en piedra en lo alto de la fachada neoclásica de la Casa de Juntas construida en la primera mitad del siglo XIX que sustituyó a la ermita juradera que puede verse en el cuadro que pintó Mendieta y que representa el acto de la jura de los Fueros por Fernando el Católico como Señor consorte de Vizcaya. Se repite en diversos lugares de la Casa de Juntas, con o sin otros elementos decorativos. También se hallan dos escudos muy sencillos que corresponden al templete que se levantó en 1483 para la jura de Isabel la Católica.

Sobre los elementos constitutivos del escudo tradicional de Bizkaia se polemizó a finales del siglo XIX y primer tercio del XX, razón por la cual González Echegaray publicó en 1967 un informe, que seguimos, en el que se recogen las versiones y se analiza cada uno:

a) El Árbol. Pieza fundamental de este escudo, no ha ofrecido nunca demasiadas dudas. Labayru, en sus informes (1898) dice que el árbol ha de ser un roble frondoso y frutado, con raíces descubiertas, que es alegórico del de Gernika y que simboliza las libertades del País. En su descripción viene a coincidir con lo escrito por Henao y otros autores. Guerra dice en su informe (1917) que el roble representa al de Gernika, conocido en la heráldica europea como representativo de su País, y que simboliza el batzarre o asamblea. También afirma que en algún tiempo hubo en el escudo dos árboles, el segundo de los cuales representaba al de Gerediaga, simbolizándose así la unión del Duranguesado a Bizkaia.

b) La Cruz. Este ha sido uno de los elementos del escudo más discutidos. Así Labayru, en 1898, dice textualmente que "no es verdad" y la califica de "añadidura o superposición que desfigura la verdad del escudo". Se funda en el escudo del Fuero de 1572 y en el de Avellaneda de 1635 (entonces derribado y al que propone recoger y trasladar a la Casa de Juntas de Gernika). Reconoce Labayru que se equivocó al tratar este problema en el tomo I de su Historia de Vizcaya. Echegaray, en su informe (1899), dice que la cruz aparece descrita por primera vez por Juan de Castañiza en 1680 y que trae su origen de los falsos cronicones del s. XVII y que "al introducir la cruz en el escudo de armas del Señorío se pretendió, seguramente, halagar los sentimientos del pueblo vizcaino, cuyo espíritu profundamente cristiano...", y añade: "... pero no porque una fábula sea simpática y halagüeña deja de ser fábula". Cita las ediciones del Fuero de 1528 y 1575 en las que no aparece la cruz. En el segundo expediente (1917) la Comisión, en principio, parece que aceptó suprimir la cruz, y así aparece en el borrador manuscrito del Acta, pero dicho párrafo está tachado. Efectivamente, la mayoría formada por los diputados Cruceño, Arana y Aznar disintieron de lo propuesto en los informes de Labayru y Echegaray para suprimir la cruz, mientras que los diputados Cobreros y Allende apoyaron a los citados historiadores. Sabino Arana opinó en su informe que debía subsistir la cruz -pese a su origen demasiado reciente (s. XVII) y no explicado- por haber sido aceptada tácitamente por las Juntas y el Gobierno del Señorío sin acuerdo en contra. Por el contrario, considera Antonio Allende que el razonamiento de Arana carece de fuerza, ya que los lobos fueron introducidos cuando se formó el escudo de Vizcaya, a causa de la batalla de las Navas de Tolosa y que no puede sobreponerse la razón religiosa a la histórica como justificación, ya que no podría calificarse de poco cristianos a los informantes opuestos a la inclusión de la cruz, Labayru y Echegaray, "el primero, ministro del Señor, y el segundo católico ferviente". El asunto fue sometido a votación y, al adherirse al voto de Arana, Cruceño y Aznar, fue admitida la cruz en el escudo. En el segundo expediente (1917) se suscitan diversas opiniones sobre este mismo punto, y así, Luis de Salazar manifiesta que está conforme con el acuerdo de 1899 porque, al incluir la cruz (ya admitida por la costumbre), se diferenció el escudo de Vizcaya del de la familia Haro. Guerra dice que la cruz debe ser roja (para evitar la transgresión heráldica de "metal sobre metal") y que representa el juramento del Señor de Vizcaya so el árbol y, al mismo tiempo, la fe católica del pueblo vizcaino. Asegura que esto no tiene nada que ver con los falsos cronicones y que esa cruz "le consagra como árbol juradero y excelso sobre todos los árboles del armorial eúskaro".

c) Los lobos. Ha habido más unanimidad respecto a esta figura heráldica que con las anteriormente citadas. En el informe de Labayru (1898) se describen como dos lobos andantes en sable (negro), uno sobre otro, cebados (es decir, llevando sendos corderos en la boca). Ya Henao había concretado sus características. En cuanto al origen histórico, todos coinciden en atribuírselo a los Haros y parece, según Labayru, que fue Lope Díaz de Haro, el de Nájera, quien primero usó como emblema un lobo andante y sin cebar. Su hijo, Diego López de Haro el Bueno, o el de las Navas, también adoptó el lobo, pero después de esta batalla añadió otro, ambos cebados por el botín cogido en dicha acción. En este tiempo se generaliza ya la costumbre del escudo heráldico y Vizcaya la adoptó por ser las armas de su Señor. Una de las polémicas más encendidas fue sobre el supuesto origen de los lobos en la batalla de Padura. A este respecto dice Labayru: "Es una papa hacer proceder el escudo de Vizcaya del tiempo de la batalla de Padura o Arrigorriaga, tiempo en el cual, aun suponiéndola verdadera (para mí no lo es), no se conocieron los escudos o blasones heráldicos, los cuales se introdujeron a fines del s. XII, como es constante entre los mejores heraldistas e historiadores". En el nuevo expediente de 1917 este tema es origen de renovadas controversias, destacando los informes de Angel de Zabala, quien dice que los lobos deben desaparecer del escudo. Guerra, por su parte, recuerda la etimología de Lope (lupus), de donde vendría el emblema parlante del lobo y cree que esto fue reforzado por la leyenda de la batalla de Padura contra los leoneses, que ya era popular en el s. XV. También aduce el dato aportado por Lope García de Salazar, según el cual Lope Zuría tomó por escudo dos lobos encarnizados con dos árboles, hipótesis curiosa a que ya hemos aludido al hablar del árbol y que se refiere a la unión del Duranguesado con Vizcaya.

d) La bordura. Quizá sea éste, juntamente con la cruz, el elemento más discutido del escudo del Señorío. La polémica gira fundamentalmente en torno a si la bordura debe llevar aspas o leones. En el expediente de 1898-99 se plantea ya este dilema y Carmelo Echegaray opina que no existen datos tan concretos y fidedignos como en el caso de la cruz, pero que, según las ediciones antiguas del Fuero, debe llevar cinco leones, dos en la parte superior, uno a cada lado, y el quinto en "punta". Labayru considera que no hay base segura a este respecto, pero se inclina por las aspas que recuerdan a la batalla y toma de Baeza, el día 30 de noviembre de 1227, en la fiesta de San Andrés, del cual es símbolo el aspa. En dicha batalla se distinguieron el Señor de Vizcaya, don Diego López de Haro, y sus gentes. Labayru emite un segundo informe poco después, en el que rectifica esta opinión: "aunque lo de las aspas pueda parecer más vizcaino... juzgo... no debe innovarse nada, sino seguir con los cinco leones". La Comisión de Fomento de la Diputación, al recoger los informes de Echegaray y Labayru puntualiza que se trata de bordura y no de orla. El color deberá ser de oro viejo, y la disposición de los leones según la propugnaba Echegaray, suprimiendo también la redundancia que supone la leyenda "Vizcaya". El debate de la bordura se enciende de nuevo en 1917, al incoarse nuevo expediente, y Zabala afirma que las aspas sólo conmemorarían una batalla (Baeza) en la que participó el Señor con "algunos" vizcainos y fuera de su país, por lo que están de más y que deben ser sustituidas por árboles (?) en números de diez, en representación de las Merindades y Villas. El extenso informe de Juan C. Guerra (1917) expone que los leones prevalecieron con el tiempo sobre las aspas, para diferenciar el escudo señorial de los blasones particulares orlados de aspas. Aduce también que hay otros hechos de armas importantes que podrían haber sido representados con igual derecho. Los leones proceden de la heráldica del matrimonio de don Diego López de Haro con doña Violante, hija del rey Alfonso X el Sabio, aportando una bordura de cuatro castillos y cuatro leones. Después se dio otra interpretación al escudo, suprimiéndose los castillos, añadiendo la leyenda "Vizcaya" y un león más y poniendo a los cinco leones en posición de andantes. La agregación del quinto león se debería, según Guerra, a la existencia no probada de un escudo anterior del Señorío, formado por "cinco torres de plata con sendos hombres tañendo sendas bocinas", representativos de los cinco Alcaldes del Fuero que, por medio de sus sayones, convocaban a las Merindades desde las cinco cumbres del Señorío (Gorbea, Oiz, Sollube, Ganekogorta y Kolitza).

e) El león. En ambos expedientes se toca también el tema del león soporte del escudo, aunque sin mayores polémicas. Dice Echegaray (1899) que "a todo el escudo embraza un león que asoma su cabeza por el frente". Es interesante consignar que el segundo expediente, el informe de Zabala, que resulta bastante iconoclasta suprimiendo aspas, lobos, cruz, banderas y otros signos, opina que el león debe ser conservado.

La bandera de Bizkaia es la tradicional de color carmesí, figurando en el centro de la misma el escudo del territorio histórico de Bizkaia.

Las primeras referencias documentales que sobre ella se encuentran se remontan al siglo XVI, siendo la más antigua del año 1559. En 23 de noviembre de dicho año, reunido el Regimiento en Bilbao, el Corregidor dijo que una bandera del Señorío estaba en guarda en poder de Pedro de Gallarza, escribano, y para que no se perdiese, mandó la tuviese el citado escribano. Esta bandera la habían hecho algunas anteiglesias. El 23 de agosto del año 1576 se ordenó que "la bandera del Señorío la tengan los Síndicos o cualquiera de ellos, para su buena guarda y custodia". Pero los resultados de estas disposiciones debieron ser nulos, ya que el 17 de noviembre de 1595 el Síndico dijo "que hacía muchos años que no se sabía dónde estaba la bandera... y juntamente... se haga un atambor y pífano". En 26 de enero de 1596 el Regimiento de la Tierra Llana acordó que "atento que no se halla la bandera de este Señorío, se ordenó que en buscarla se hagan las diligencias necesarias y que del primer repartimiento se haga una bandera nueva con las armas de Vizcaya, y dos cajas y dos pífanos...". Aquí aparece una nota que dice: "la vieja no se halló y se hizo otra nueva y dos cajas". Esta nota debe ser posterior, porque meses después, en septiembre, el Regimiento del Señorío "mandó que Ortuño de Alcíbar, Síndico General del Señorío, a costa de él, haga una buena, con las armas reales de S. M. por la una parte y por la otra con las del Señorío". Al margen hay una nota que dice: "hízose". Esta referencia es de interés por contener la primera descripción de la bandera, que unida al color carmesí del fondo de la misma que conocemos por otras descripciones, nos bastaría para reconstruirla, si no hubiera llegado a nuestros días conservada en el pendón de la Corporación provincial, que lo heredó del Señorío.

Hay todavía un punto que aclarar en esta cuestión y es el del color de la bandera. Efectivamente, a pesar de haberse conservado en la Diputación la tradicional bandera carmesí, en algunos autores del siglo pasado se alude a una bandera del Señorío de color blanco. Así aparece descrita en la jura de los Fueros en Gernika por Carlos VII, segunda carlistada. Pero aquí surge una duda ¿Esa bandera blanca, no sería más bien el pendón real de la rama carlista borbónica? Otro testimonio curioso: Sesmero, durante las obras de restauración, halló en un desván de la Casa de Juntas de Gernika una bandera triangular (semejante a las de las antiguas anteiglesias) blanca por un lado y azul por otro, sin ninguna figura. También en la Casa de Juntas se halla el espejo en forma de escudo que donó Eugenia de Montijo; está enmarcado por tres banderas a cada lado, una de las cuales es la española, otra azul y otra blanca, con el escudo de Vizcaya. El color azul celeste de esta bandera, del reverso de la anteriormente citada, son refuerzos de esta hipótesis por dos distintos caminos: por un lado, el azul es el color heráldico de la familia Borbón y por otro, el azul con el blanco son los colores simbólicos de la Inmaculada Concepción. También se podría citar aquí una litografía ejecutada por Juan E. Delmas. Se trata de la portada de uno de los tomos impresos de las Actas de Juntas del Señorío del año 1852. En ella aparece el escudo de Vizcaya sobre un manto carmesí y cruzadas sobre él la bandera española (en su versión de la marina mercante de entonces) y una que pudiera ser la bandera de Vizcaya, color blanco y sobre ella una cruz de Malta de color oro. Ahora bien, esa cruz y el campo blanco, ¿no podrían simbolizar el cristianismo como uno de los puntales del país, al lado del patriotismo representado por la otra bandera? Por lo menos, en la pintura de historia del siglo XIX, así aparece la bandera de los reinos cristianos de la reconquista. Recuérdese, sobre todo, la que suele pintarse en manos de Pelayo en Covadonga y la ovetense Cruz de los Angeles, a la cual se parece la grabada por Delmas. También es análoga la que la imaginería piadosa pone en manos del apóstol Santiago en su advocación de ecuestre "matamoros". En realidad, la bandera no sería otra cosa que la versión del cristiano Lábaro, que los historiadores vizcaínos del siglo XIX relacionaban con el lau-buru o cruz vasca precristiana. Como resumen, queda probadamente de manifiesto que, por lo menos desde mediados del siglo XVI, la bandera del Señorío era carmesí con ambos escudos, uno en cada cara de la enseña.

AAA