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Galeuzca

La segunda mitad del siglo XIX asistió como muda espectadora a un proceso de recuperación conciencial de la identidad nacional perdida, latente o soterrada en las tres nacionalidades históricas del Estado español: Cataluña, Euzkadi y Galicia; proceso no similar ni sincrónico, puesto que Galicia inició su caminar con cierto retraso en relación a Euskadi y Cataluña.

Inicialmente, el resurgimiento cultural sirvió como foco aglutinante pata catapultar la reivindicación nacional hasta la esfera especifica política, aunque la lucha implicó diferentes niveles, tanto externos como internos que, dialécticamente interrelacionados, explosionaron incruentamente en la asunción de la propia y diferencial personalidad. Cada una de las tres nacionalidades sufrieron rigores diacrónicos en la recuperación política del fenómeno nacional, debido a desniveles estructurales.

Los estudiosos del nacionalismo gallego, aunque disienten en la específica interpretación y periodización de cada etapa, están de acuerdo en señalar cuatro cortes metodológicos en la progresión asuntiva del fenómeno nacional: Provincialismo, Regionalismo Conservador, Galleguismo y Nacionalismo. En la primera etapa marcaría un hito importante "la Revolución de 1846", que tuvo como consecuencia sangrienta el fusilamiento de los "Mártires de Carral" y la primera proclamación de un manifiesto pre-galleguista, debido a una serie de intelectuales radicados en Santiago de Compostela, representados por la ilustre figura de Antolín Fraldo. Esta misma época ve el ascenso de la recuperación cultural, elocuentemente personificada en la triada poética: Rosalía, Curros, Pondal.

Alfredo Brañas seria el promotor de un Regionalismo de signo conservador, pero esencial en la configuración y promoción de la personalidad nacional gallega. Las "Irmandades de Fala", creadas en 1916, catalizarían distintos sectores gallegos, cuya idea fundamental consistía en la confluencia en torno a la reivindicación de los intereses gallegos dentro de la política peninsular, dando origen a lo que historiadores como Barreiro o Vilas califican de Galleguismo.

La década de los años veinte, ya en pleno siglo XX, inicia la transición hacia el Nacionalismo, que tendría su punto más álgido durante la segunda República, con la fundación del Partido Galleguista, aceptador estratégico del Estatuto de Autonomía, y la aparición de corrientes independentistas derechistas que, aunque minoristas, bifurcarían la trayectoria del Partido Galleguista. La guerra civil y la diáspora forzada erradicarían el "Alba de Gloria", que pudo ser la concesión de la ley estatutaria autonómica, votada afirmativamente por la mayoría del pueblo gallego el 28 de junio de 1936.

Historiadores como Vejarano, Solé Tura, Balcells, Termes, etc., estudian el Nacionalismo catalán y su evolución histórica. Una síntesis generalizadora de sus estudios permite concluir su división, sin ánimo de matizaciones demasiado detallistas, en cuatro etapas, influenciadas cada una de ellas de una forma más o menos determinante por una concreta ideología política: Federalismo, Nacionalismo, Regionalismo Conservador y Nacionalismo Izquierdista.

En la primera, la figura clave estaría representada por Valentí Almirall. Daría paso a la definición de un acendrado catalanismo, reflejada en la "Nacionalitat catalana", cuyo autor, Enric Prat de la Riba, está considerado como una figura mítica del nacionalismo catalán, tanto en la teoría como en la práctica políticas. La coyuntura socio-económica y política de comienzos del siglo XX transformaría este nacionalismo inicial en un regionalismo burgués y conservador bajo el liderazgo incontestable de Francisco Cambó.

En la década de los veinte las claudicaciones de la Lliga, partido regionalista burgués, produjeron un descontento en las jóvenes generaciones catalanistas. La frustración se tradujo en la aparición de un nacionalismo de carácter izquierdista e independentista, en el que empezaría a sonar como líder indiscutible Francisco Macía. El "impasse" de la dictadura primorriverista supondría precisamente el ascenso a la arena política de este nacionalismo izquierdista que monopolizaría las reivindicaciones catalanas durante la segunda República, la guerra civil y el subsiguiente exilio.

En Euzkadi los tratadistas del nacionalismo vasco: Larronde, Corcuera, Elorza, García de Cortázar, etc., consideran que la conflictividad, unas veces latente y otras explosivas del siglo XIX, la abolición foral de 1876 y las nuevas condiciones socio-económicas y políticas sentaron los presupuestos objetivos de la eclosión nacionalista, cuyo máximo exponente fue el Aranismo político a partir de 1893.

Este Nacionalismo independentista moderó sus impulsos a partir de 1903, con la inclusión de los euzkalerriacos y la muerte de Sabino Arana. El nacionalismo se fraccionaria en dos corrientes: el Partido Nacionalista Vasco, de signo independentista, y la Comunión Nacionalista, más moderado.

La fase inmediatamente postdictatorial y prerrepublicana coincide con la unificación de ambas tendencias. Sin embargo, núcleos minoritarios optarían o por una línea claramente independentista (Federación de Mendigoizales), o por la creación de un partido aconfesional y socialdemócrata (Acción Nacionalista Vasca).

Sentadas las bases fundamentales de la evolución histórica de los tres nacionalismos en apretada síntesis, surge la pregunta clave: ¿Es posible que las "mentes preclaras" y las influyentes personalidades de las tres naciones no se hubiesen percatado de que la formación de un bloque tripartito contra el centralismo hubiera tenido un efecto, si no modelador, al menos angustiosamente incordiante? Al radicarme por circunstancias de carácter personal en Euzkadi, la inmersión en la realidad integral de su problemática junto a las profundas vivencias galaicas anteriores produjeron un escozor investigante que proporcionara luz a esta pregunta. Porque estaba claro que las relaciones entre las tres nacionalidades habían sido silenciadas, omitidas, minusvaloradas, despreciadas o conscientemente desviadas por parte de la historiografía de "Tirios y Troyanos". El relativo éxito en los hallazgos no sólo cumplió con creces las inquietudes de la búsqueda personal, sino que amplió la panorámica del tema al encontrar en determinados períodos e hitos históricos la sorpresa de una intensa solidaridad euzkadiano-galaico-catalana.

La tripleta nacionalista periférica iniciaría sus relaciones, de una forma esporádica y sin ánimo incedencial político, en el terreno cultural. A este respecto cabría citar acontecimientos como la invitación a Rosalía de Castro para que participara en los Juegos Florales de Barcelona de 1869, el reconocimiento por Manuel M. Murguía, esposo de la gran poetisa, de su inmersión en el galleguismo a causa de su ascendencia vasca, la participación de Arturo Campión en los Juegos Florales de Cataluña y la conferencia pronunciada por el mismo en Barcelona el 17 de mayo de 1891, la influencia del catalanismo en el pensamiento regionalista de Alfredo Brañas, la refracción influencial de la ideología brañista en el pensamiento de Cambó (según propia confesión) y otra serie de contactos, cuya enumeración alargaría excesivamente este articulo. Los primeros contactos a nivel político entre fuerzas políticas de las tres nacionalidades, ya de una forma trilateral o bilateral, se producirían en el siglo XX: contactos a la muerte de Sabino Arana entre dirigentes del Partido Nacionalista Vasco y personalidades de la Lliga catalana, son citados por el profesor Corcuera en su reciente libro sobre el Nacionalismo Vasco. En torno a 1905, Luis Castells analiza las conexiones entre los promotores en Guipúzcoa de la "Liga Foral" y líderes catalanistas con la finalidad de formar un frente a la hora de renovar el Concierto Económico. En 1907, el viaje de los "solidarios" a Galicia despertó esperanzas en la consecución de parcelas autogubernativas al estar representados en el bloque solidario partidos tan heterogéneos e ideológicamente diversificados como los regionalistas, republicanos y carlistas de las tres naciones. El periódico "La Veu de Catalunya", en el editorial "¡¡Desperta Galicia!!" (1 de octubre de 1907, página 1), lanzaba este grito solidario:

"Per aixó Solidaritat Catalana se'n va a terres de Galicia a alsar els cors d'aquella bona gent. Va a dirlos que la font de la seva regeneració l'han de cercar en ells mateixos; que han d'abandonar la ruta que seguíen darrera dels politics madrilenys, orientantse cap ala unió, y a la concordia de tots els bons fills de Galicia, prescin- dint de tots els vells partits politics."

Nuevamente en 1917 y 1918 volverían a restaurarse relaciones bilaterales, Cataluña-Euzkadi o Cataluña-Galicia, promocionadas por Cambó con la intención de constituir un bloque periférico frente al centralismo madrileño. La ley de Beneficios Extraordinarios, proyecto de S. Alba, sería la espoleta de la campaña anticentralista. La culminación de este proceso creciente de interrelación periférica fue la firma del pacto de la "Triple Alianza" en Barcelona, el 11 de setiembre de 1923, fecha en que los catalanes conmemoran la "Diada" nacional. Por Galicia intervinieron dos representantes de las "Irmandades de Fala", las dos fracciones del Nacionalismo Vasco y representaciones de la izquierda nacionalista catalana. El diario "Aberri", portavoz del Partido Nacionalista Vasco, insistía continuamente, desde el 10 de julio de 1923, en la importancia y necesidad del bloque tripartito en la futura política peninsular, cuya iniciativa partió de "Acció Catalana" a través de su órgano diario "La Publicitat". A este respecto el "Aberri" de 9 de agosto de 1923, pág. 1, sentenciaba:

"El pueblo patriota con su sabio instinto y buen criterio, se ha dado cuenta de la enorme trascendencia que para el triunfo de nuestros ideales libertadores tiene la constitución de la Triple Alianza. Continuamente estamos recibiendo en esta redacción palabras de satisfacción y congratulaciones que las trasmitimos a los felices iniciadores de esa idea genial, los honrados separatistas de Catalunya."

El mismo diario añadía el 11 de agosto de 1923, pág. 1, con ribetes de determinismo geográfico:

"La alianza vasco-gallego-catalana contra el Estado dominador es la fórmula política, internacional, de la lucha del mar contra el yermo."

El levantamiento militar de Primo de Rivera, ocurrido dos días más tarde, cortó de raíz este triple embrión pactista, cuyas consecuencias son difíciles de analizar debido a la carencia de vida política. La gran época del esplendor galeuzcano devino en el azaroso acontecer de la segunda República. El Pacto de San Sebastián contactaría bilateralmente a representantes catalanes y gallegos en el verano de 1930. La no asistencia de representantes Nacionalistas Vascos han sido variadamente interpretada. Pero Ayguadé, cualificada personalidad del catalanismo presente en la reunión, señalaría posteriormente que el representante gallego, Casares Quiroga, insistió en que tanto Galicia como el País Vasco tendrían derecho a ver colmadas sus ansias autonomistas con la consecución de cotas similares a las de Cataluña. El viaje a Barcelona de dos diputados galleguistas, Castelao y Otero Pedrayo, con motivo de tributarle un homenaje por su valiente defensa del Estatuto Catalán en las Cortes, serviría en la primavera de 1932 como punto de arranque de posteriores y más profundos contactos. La participación de Maspons i Anglasell y Otero Pedrayo, como representantes oficiales del catalanismo y galleguismo, respectivamente, en el Aberri Eguna celebrado en Donostia en 1933, marcaría el inicio de una tradición participativa en el Día de la Patria Vasca, ininterrumpida hasta 1935.

1933 supone el hito fundamental en la historia de la Triple Solidaridad. A iniciativa de Batista i Roca, según confesión de Alvaro das Casas en la revista "Alentxo", se realizará durante los meses de julio y agosto un viaje triangular a Galicia, Euzkadi y Cataluña, en el que figurarían importantes personalidades de las tres nacionalidades. El momento culminante tuvo lugar el 25 de julio de 1933 en Santiago de Compostela, con la firma del llamado "Pacto de Santiago" y la creación de "Galeuzca", movimiento solidario con bandera propia, cuyo anagrama integraba las siglas abreviadas de las tres nacionalidades. Sus representantes facilitaron a la prensa la siguiente nota oficiosa que aparecería el 27 de julio en los periódicos "El Día", portavoz nacionalista donostiarra, y "Euzkadi", órgano nacionalista bilbaíno:

"En Compostela se han reunido hoy, día 25, los representantes del Partido Nacionalista Vasco, catalanes y gallegos, al objeto de constituir un organismo que coordine con carácter permanente las actividades patrióticas de las tres nacionalidades. En esta reunión se acordó la creación de un secretario, que funcionará en cada uno de los tres países, y la celebración de una conferencia, que se reunirá en Euzkadi en la primera quincena de Octubre."

Este mismo texto transmitía a sus lectores en lengua catalana "La Publicitat", en su pág. 1 del 27 de julio de 1933. Tanto la prensa madrileña como la regional españolizada reaccionó vivamente contra la formación de este bloque anticentralista. Incluso a nivel internacional, Manuel de Irujo daba cuenta en un editorial del 24 de agosto de 1933, inserto en "El Día" con el título: "Galeuzca. Independencia de Euzkadi", de la repercusión de esta entente trinacional en rotativos de Roma, Amsterdam, Rotterdam, Berlín, Manchester, París, Locarno, Londres y Toulouse. Demostración palpable de la fraternidad de Galeuzca la suministra este texto enviado por el Partido Galleguista, inserto el día 1 de noviembre de 1933, pág. 2, en el que, en lengua gallega, se incita a participar a los gallegos residentes en Euzkadi y a votar afirmativamente en el plebiscito del Estatuto vasco que se iba a celebrar el día 5:

"Os galegos, espallados baixo todolas ceos, fillos d-unha Patria escravizada que loita n-iste intre histórico polo preciado ben da sua libertade, temos a obriga de ser soldados xenerosos e leales da libertade de todas las Patrias. Alí onde un Pobo loite polo soerguemento de sua persoalidade nazonal, as galegos debemos ser os seus primeiros e mais esforzados paladins. Tal é a obriga de todo bon galego, en quen os alleos han ver sempre a personificación das nosas virtudes raciaes.E ista obriga e ineludibel no caso da nosa irmán Euzkadi. ¡Que endexamais os patriotas de Euzkadi teñan que decir de vos que fúchedes deselales coa hospitalidade, co traballo e co pan que coeles compartides.!"

Cuando en la primavera de 1935, a la hora de juzgar a Companys y otros líderes catalanistas a consecuencia de la intervención en los sucesos de octubre de 1934, el fiscal interrogue como testigos a Irujo, Monzón y Aguirre de forma insistente sobre las razones de la retirada de los diputados vascos del Parlamento español durante la primavera de 1934, a raíz de la declaración de ilegalidad de la ley de Contratos de Cultivo por el Tribunal de Garantías Constitucionales y esta misma pregunta repita indagadoramente acerca de la participación solidaria de diputados catalanes en el verano de 1934 durante el problema de los Ayuntamientos vascos y la Asamblea de Zumárraga, los tres diputados nacionalistas vascos, especialmente el señor Irujo, insistirán en que la Solidaridad vasco-catalana se debía al "Pacto de Compostela", advirtiendo que la finalidad de tal pacto no era la destrucción de la República, sino la formación de un frente vasco-gallego-catalán para coordinar la política trinacional en aras de mayores logros para las tres naciones, ante las reticencias y retrasos en la colmatación autonomista por parte del Gobierno central.

Los contactos de personalidades catalanas y gallegas con Euzkadi produjeron verdadero impacto en algunos líderes. Carrasco y Formiguera llegó a decir: "... diría, en el fondo de mi alma han llegado a confundirse por completo en un solo e inseparable sentimiento mi adoración a la patria catalana y mi veneración, afecto y admiración subyugantes a la patria de los vascos." (Libro de Oro de la Patria. Editorial Gurea, San Sebastián, 1934, S. P.). Castelao, a su llegada a Buenos Aires en julio de 1940, envió de su puño y letra a la revista "Euzko-Deya", de Buenos Aires, inserto el 20 de julio, en su página 10, este texto: "Al llegar a este país generoso. Donde nada me es extraño, me han recibido los brazos del Dr. Aldasoro con la emoción que los vascos saben poner siempre en sus afectos, pero este abrazo no ha sido sólo la expresión de una vieja y sólida amistad personal, porque nuestro encuentra renovará y consolidará ideales patrióticos que jamás se pueden camelar. Los buenos gallegos hemos sentido el dolor y martirio del País Vasco, y lo hemos unido a nuestros pro- pios sufrimientos, pero superándolos con la fe que los patriotas tenemos en el destino histórico de nuestra patria. No he olvidado el momento en que besé el árbol de Guernica, y con aquella misma emoción saludo desde "Euzko-Deya" a todos los vascos leales radicados en América. Castelao. Buenos Aires, 18-7-1940."

Pero esta solidaridad también se mantuvo en los momentos difíciles. Las elecciones de noviembre de 1933 supusieron una derrota para las huestes del galleguismo; ello no fue óbice para que el primer acuerdo adoptado por la minoría parlamentaria vasca reunida en Donostia fuese el telegrafiar al Partido Galleguista ofreciéndole su concurso leal y sincero a favor de la libertad de Galicia (revelaciones de D. Manuel Irujo, en el "Libro de Oro de la Patria"). Sin embargo, la suprema manifestación de solidaridad la proporcionaron los catalanes, acogiendo con liberal hospitalidad a los gallegos leales a la República, y dotando al Gobierno vasco de todo tipo de instrumentos físicos y legales para un cómodo establecimiento en el territorio catalán en el período 1937 al 38, después de la caída de Bilbao en manos de los facciosos. El Gobierno vasco en Cataluña no sólo pudo proporcionar asistencia material y moral a sus afiliados y compatriotas, sino también ejercer públicamente el culto católico, y reemprender la publicación del periódico "Euzkadi", cuya lectura reafirma la consistencia de la Solidaridad vasco-galaico-catalana.

La diáspora producida por el triunfo de las armas franquistas no significó la definitiva desaparición de la fraternidad galeuzcana. En el exilio de Buenos Aires, Montevideo, Méjico y Francia, la Solidaridad trinacional mantendría viva la llama de la pronta vuelta a los lares patrios. La posibilidad del derrocamiento por los aliados del régimen franquista, al terminar la segunda guerra mundial en 1945, renovaría el triple ardor galeuzco, como revela la edición de una revista: "Galeuzca". En sus 12 números publicados en 1945 y 1946 colaboraron importantes personalidades vascas como Leizaola, Galíndez...; catalanas: Trueta, Cuatrecasas..., y gallegas: Castelao, Rodolfo Prada, etc. En el n.° 1, agosto de 1945, pág. 32, se establecían las bases de "Galeuzca", cuyos principios fundamentales transcribo: "Los derechos y relaciones de Galicia, Euzkadi y Cataluña para integrar la tercera República se establecerán sobre las bases Siguientes: Primera. El principio de personalidad jurídico política de cada pueblo nacional integrante, como únicos sujetos del derecho público constituyente. Segunda. El derecho de determinación política de tales pueblos, para la expresión democrática de su voluntad colectiva. Tercera. El derecho de igualdad para formar la nueva organización estadual de la mencionada República. Cuarta. El consentimiento multilateral para constituir dicha Comunidad o para fijar las relaciones can el Estado republicano. Quinta. La representación de Galicia, Euzkadi y Cataluña, mediante sus organismos de gobiernos de conformidad con las fuerzas democráticas organizadas en cada país." La desaparición de la revista y su traslado a Francia (según manifestación del editorial del último número) haría exclamar a Muxika'tar Kindin ("Euzko-Deya", 30 de setiembre de 1946, pág. 11): "GALEUZCA. "Gure gizon onenak, Aberriruntz bidean ipintzen asi dira. Galeuzca. Zu ere bai, earen artean jaioa, eakin batera ba zoaz. Urtea betedezu, Aberri'a maitatzen ongi erakutsi diguzu. Zure lenenga amabi zenbakiak lagun onak uzten dituzu. Galeuzca, maite zaitugu egi zale gera yakintza zale gera. Paris'tik, Barcelona'tik, Bilbao'tik, Santiago'tik edo bizi zeran lekutik, zure argia bialdu zaiguzu, beti zai gauzkatzu. Galeuzca: Galiza, Euzkadi eta Catalunya'k, iru erri maitegarriak beti alkartuak, beran azkatasuna lortu arte zure argi ederra Zabaldu zazu. Laister arte. Gure aberrielan azkatasuna lortu arte: aurrera." Las esperanzas del señor Múxica no se vieron cumplidas, pues la situación internacional con la instalación de la guerra fría favoreció la pervivencia del régimen "nacional-católico".

Otra coyuntura política que favoreció el resurgimiento del pacto Galeuzca fue la expectativa de un cambio en el régimen franquista en torno a los años 1958 al 60. Ante el incremento de la oposición interior y la posibilidad de la aparición de un nuevo régimen, los vascos, gallegos y catalanes sellarían un pacto solidario con la finalidad de no quedar descolgados en la futura reestructuración del Estado español.

Y ésta es la historia de una Solidaridad que fue y pudo ser más y como la experiencia histórica siempre puede servir de enseñanza, creo que el análisis del devenir solidario galeuzcano puede proporcionar esta síntesis final:

  1. La Solidaridad "Galeuzca" solamente ha sido posible en regímenes democráticos, o de expectativa democrática. Las dictaduras han cortado radicalmente los ideales "separatistas" y, por supuesto, la más mínima posibilidad de formación de un bloque internacionalitario, ya que esto supondría la precipitación de la debacle centralista.
  2. La plena efectividad del bloque "galeuzcano" se logró en virtud de la participación en él de prácticamente todas las fuerzas políticas mayoritarias de las tres nacionalidades.
  3. El "Galeuzca", en condiciones democráticas, surtió efecto pragmático y positividad solidaria.
  4. Existió un "Galeuzca" de la diáspora, que yo calificaría de emocional, pero saudosa y comprometidamente significativa a la hora de mantener el fuego sagrado del recuerdo, la ayuda y la lucha por las resurrecciones patrias. El admirado Castelao, desde la inerte y fructífera lejanía bonaerense, cual eterno y dramático augur, dictó estas consideraciones a vuela-pluma, lanzando al viento un anhelante grito "regaleuzcano".