Sculpteurs

Aguirre Álvarez de Arcaya, José Gabriel

Escultor alavés. Nacido en Vitoria-Gasteiz el 25 de abril de 1928, fallece en la misma ciudad a mediados de agosto de 1988.

Antes de dedicarse a la práctica escultórica, disciplina que verdaderamente le define, se inició en el campo del dibujo y de la pintura. Fue, con el acuarelista Juan José Urraca, uno de los integrantes más jóvenes de la Peña de Pintores del Casino Artista Vitoriano (1945-1948). En la Escuela de Artes y Oficios recibió clases de Mariano Basterra. Participa en varias colectivas de pintura: entre otras, en la III Exposición de Artistas Aficionados Alaveses de la Caja Municipal, en 1946; en la I Exposición Fantasma de Galerías Mendoza, en 1950, y en el III Salón de Artistas Españoles de Bayona, en 1952.

Como pintor se preocupó por potenciar la paleta cromática y la expresión. Elaboró algunos retratos con un colorido muy fuerte, desenvolviéndose a su gusto en los paisajes y en las composiciones campestres. Insertaba figuras muy esquematizadas entre árboles y naturaleza. A mediados de los años cincuenta renuncia definitivamente a la pintura, etapa que consideró experimental, de estudio. No se sentía cómodo en este medio expresivo. Mantiene, en cambio, el cultivo por el dibujo.

Son años de búsqueda personal en los que vislumbra la aportación y los hallazgos estéticos de los artistas que trabajan en la Basílica de Aránzazu. Se vuelca ahora en la escultura, que ya no abandonará hasta el final de sus días. La madera (roble, haya, castaño, nogal...) es su materia predilecta. Un material que conoce muy bien por su trabajo en la carpintería familiar del palacio de Bendaña. Y por su afición a la naturaleza y a sus largos paseos por la geografía vascongada. Recorridos que tienen un enclave predilecto: la Montaña Alavesa, en torno a Maestu y los pueblos vecinos.

Aunque su formación teórica es autodidacta, lee con voracidad libros de arte y cantidad de ensayos sobre la cultura vasca, atrayéndole todo lo relacionado con la prehistoria. Visita yacimientos, cuevas y asiste a cursillos y excavaciones con el equipo del Instituto Alavés de Arqueología, Grupo Espeleológico, Grupo de Ciencias Aranzadi y con la Sección de Ciencias Naturales de la Excursionista Manuel Iradier. Según sus propias palabras,

"el contacto con las formas puras de antiguas civilizaciones (Santimamiñe, Ventalaperra, Ekain, Altamira) o con las formas naturales de rocas y vegetales, me inducen a otras formas de expresión distintas a las empleadas hasta el momento".

Comenzó Josetxu Aguirre sus primeros trabajos en escultura con imágenes de culto. Fue en 1960. Realizó entonces una Crucifixión para la parroquia de San Ignacio a la que pronto se sucedieron otras en Leintz-Gatzaga, en Sabando y en el Santuario románico de Estíbaliz. Una iconografía religiosa, figuras de cruces y de Andra Mari, muy expresionista, en las que elude toda referencia con las formas tradicionales. Las imágenes devienen en símbolos. A partir de esta iconografía religiosa va evolucionado el artista a medida que se plantea los problemas propios de la escultura contemporánea, o sea, la relación materia y espacio. Rompe así, con nuevos planteamientos expresivos, la frontalidad de sus piezas primitivas, que todavía tenían débitos o recuerdos de su anterior fase pictórica. Inicia su etapa de experimentación abstracta.

En su discurso de ingreso como socio de número en la Real sociedad Bascongada de Amigos del País, que lee en el paraninfo de la Escuela de Artes y Oficios de Vitoria el 1 de diciembre de 1981, recoge el estudio evolutivo de sus principales trabajos escultóricos. De su dinámica creativa, de sus preocupaciones artísticas. Así, la obra realizada entre 1960-1972 es englobada en el apartado de Iconografía: objetos de culto que están pensados para este fin más que como obras de arte. Superadas estas connotaciones iconográficas centra su interés en la búsqueda de las raíces vascas y en la importancia del espacio. Están muy presentes las ideas de Jorge Oteiza con sus reflexiones acerca del vacío. Es su etapa de Análisis formal 1969-1973.

A este período le sigue una nueva serie entre 1973 y 1976: Morfología orgánica. Es uno de los momentos en los que el autor se preocupa por la forma de las esculturas, que principalmente se basaban en el tema de la integración humana en la naturaleza. Algunas de estas esculturas son articuladas, móviles, y proporcionan distintos aspectos a sus formas expresando diversas lecturas según su cambio.

Con la etapa Recuperación del espacio, las anteriores referencias orgánicas, zoomórficas, de articulación y cambio, quedan relegadas al interesarse el escultor por el interior, el espacio dentro de la forma, el espacio envuelto por la corteza del cuerpo que lo contiene. Esta recuperación del vacío para integrarlo en el espacio desemboca en la serie Uts-Arte y en los Espacio-Muga-Hito, comprendidos entre los años de 1977 a 1981. En los últimos años se entrega a una nueva técnica. Realiza varias esculturas en bronce fundido, volcándose en los meses previos a su muerte en la investigación de una serie de Huecos y fisuras.

A los dos meses y medio de su desaparición, a primeros de noviembre de 1988, la Caja Provincial de Álava inaugura una nueva sala de exposiciones en el complejo comercial Dendaraba: la Sala Araba. Este estreno coincide con una pequeña muestra de homenaje al artista. En noviembre de 1993, el antiguo Depósito de Aguas de la Ciudad acogerá casi una treintena de sus principales trabajos escultóricos, la mayoría de ellos en gran formato. Con la exposición celebrada en la Escuela de Artes y Oficios en diciembre de 1981, que sirvió al artista de ingreso en la Bascongada, se conforman las últimas muestras individuales de José Gabriel Aguirre. Dos de ellas póstumas. También expuso en la galería bilbaína Mikeldi, en octubre de 1974.

En vida, participó en numerosas exposiciones colectivas. En la Muestra de Arte Vasco de Barakaldo y Tolosa, en 1972; en el Homenaje al Padre Barandiarán, en Ataun, en 1973; en Un escultor y cuatro pintores alaveses, en San Sebastián, Pamplona y Vitoria, en 1974; en Escultura vasca, Fiestas Euskaras de Hondarribia, en 1975; en Escultura Vasca: Oteiza, Chillida, Basterretxea, Aguirre, Mendiburu, Larrea, Carrera y Ugarte, en Mondragón, en 1978; en Erakusketa, de la Fundación Orbegozo, en Vitoria, en 1979; y ya en los años ochenta exhibe varias piezas en la feria Arteder, en el certamen Gure Artea, en la Galería Windsor de Bilbao, en los Pabellones de la Ciudadela de Pamplona, Museo de San Telmo de San Sebastián y Museo Provincial de Álava, entre otras comparecencias públicas.

Esculturas suyas, figuran, además de en el Museo de Bellas Artes de Álava, en diferentes espacios públicos de la capital vitoriana. En el Parque de la Florida, Plaza de Santa Bárbara, Plaza Conde de Peñaflorida, así como en diversas dependencias municipales y de la actual Caja Vital.

  • AGUIRRE ÁLVAREZ DE ARCAYA, José Gabriel. Obra 1960-1980, Trabajo de ingreso en la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. Comisión de Álava, Vitoria-Gasteiz, 1984. (Lectura leída en diciembre de 1981).
  • AREÁN, Carlos. Josetxu Aguirre, en "Catálogo Certamen Anual Plástica Contemporánea Vitoria-Arte-Gasteiz", Vitoria-Gasteiz, Noviembre, 1993.
  • NOGALES, Miguel; PÉREZ URALDE, Carlos. Catálogo Josetxu Aguirre, Sala Dendaraba, Noviembre, 1988.
  • SERRANO, Javier. Catálogo Aguirre. Esculturas, Galería Mikeldi, Bilbao, Octubre, 1974.
  • VALLE MARTÍ, Joan. Entrevista-cuestionario a Josetxu Aguirre, 1988. (Inédito).