Concepto

Batalla de Roncesvalles

La cruz de Carlos. La «Guía de los Peregrinos» (Liver IV del «Codex Calixtinus») escrita en el s. XII, cita ya a la «Cruz de Carlos» o «Crux Karoli», en lo alto del Pirineo. Ya para el s. XII el proceso de conversión de los móviles imperialistas en religiosos toca ya a su culminación. Ya no falta sino el proceso de canonización de Carlomagno. Otros testimonios del mismo siglo señalan también a la «Crux Karoli». Se citan, p. ej., una Bula de Pascual II (año 1106) en la que se le señala como límite meridional de la diócesis de Bayona por esa parte: «...omnis vallis quae dicitur Cirsie usque ad Karoli Crucem», ...todo el valle que se llama de Cize, hasta la cruz de Carlos. El monje de Vézelay (s. XII) constata que los estados de Leonor, Duquesa de Aquitania y de Vasconia, se extendían hasta los montes Pirineos y hasta la «Cruz de Carlos»: «...usque ad montes Pyrenaeos et usque ad "Crucem Karoli"», ...hasta los montes Pirineos y hasta la cruz de Carlos. Desde hace mucho la Cruz de Carlos desapareció sin dejar rastro del lugar de su emplazamiento. Los diversos historiadores la han localizado cada uno allí donde creían encontrarla según el contexto de los testimonios históricos. La han emplazado en las cumbres de Orzainzurieta (Colas), Bentartea (Duhourcaud), Burriaguerra (Menéndez Pidal), Astobiskar (Jaurgain), pero generalmente se la sitúa en la cumbre de Ibañeta (Oihenart, Marca del s. XVII) y los modernos Dubarat y Daranatz, Lacarra, Campión y Jimeno Jurío. Efectivamente la Capilla de San Salvador de Ibañeta es un viejo límite. Ibañeta es puerto, punto de divisoria entre los valles meridionales de Erro y tierras pamplonesas y los valles septentrionales Val-Carlos y Zisa. La iglesia-hospital de peregrinos de San Salvador es el lugar clave y el punto donde los peregrinos hallaban refugio y descanso. El origen de esta Cruz de Carlos no es extraño al ciclo rolandino, la espada de este sub-prefecto, clavada en tierra en forma de cruz y demás detalles que acaban por tejer la leyenda. Pero el hallazgo de gran cantidad de esqueletos de hombres, mujeres y niños bajo la cimentación del templo románico nos lleva a otras conclusiones más reales y dramáticas. Desde luego, no se trata de víctimas del ejército carolingio del 778 ni del de 824. Son gente de todas edades con los huesos rotos. Como indica juiciosamente Jimeno Jurío «el recuerdo de las víctimas enterradas en estos parajes pudo haber iniciado la costumbre de poner cruces en su memoria, aun antes de que los cantares de gesta fijaran aquí el lugar donde murió Roldán» (Dónde fue la batalla de Roncesvalles, p. 16). Para el s. XVI la Cruz de Carlos ya había desaparecido. Oihenart, del siglo siguiente, dice que estaba la Cruz de Carlos donde ahora está la Capilla de San Salvador de Ibañeta, en la cumbre del Pirineo (Noticia, edic. 1929, p. 304). Al desaparecer la Cruz suplantó su nombre el nuevo monumento, la Capela Karoli Magni, bajo la advocación de San Salvador. También el nombre Valcarlos o Valle de Carlos, aparece en el Codex de Compostela: «Cerca de esta montaña -traducimos-, hacia el norte, hay un monte llamado Valcarlos, en el cual Carlo Magno recibió hospitalidad así como su ejército, cuando sus guerreros de Roncesvalles fueron asesinados. Es por ahí por donde pasan muchos peregrinos que van a Santiago sin realizar la ascensión de la montaña».