Literary Figures

Delmas, Juan B. Eustaquio

Periodista, escritor e impresor del Señorío de Bizkaia. Nació en Bilbao en 1820 y murió en Madrid, donde se encontraba accidentalmente, el 25 de octubre de 1892.

Contra lo que se ha venido escribiendo corrientemente, su nombre de bautismo no era el de Juan Ernesto, sino el de Juan Bautista Eustaquio, según consta en la partida de bautismo que obra en el libro n.° 17 de bautizados de la parroquia (hoy catedral) de Santiago, de Bilbao. Era originario, por línea paterna, del Piamonte, en Italia, de donde su padre, don Nicolás Dal Mazzo (o Delmas) pasó a España en 1798, para probar fortuna, primero en Valladolid, donde se instaló como librero, y luego, desde 1809, en Bilbao, donde llegó a establecer una librería e imprenta hacia 1816 y un magnífico cate años más tarde, que mantuvo abierto desde 1826 a 1832, en que lo cerró para dedicarse en exclusiva a la librería e imprenta. Por parte de la madre, descendía de Valdenebro de Rioseco, en Castilla la Vieja.

Recibió la primera enseñanza en el Colegio de Humanidades de Santiago de Bizkaia, establecido en Abando, cuyos directores fueron el célebre sevillano don Alberto Lieta, catedrático de Matemáticas del Consulado de Bilbao, y el presbítero don Juan Muñoz Calleja. Al cerrarse este colegio en 1835, con motivo del asedio carlista, Juan Eustaquio, que a la razón sólo contaba 15 años, debió de alistarse en las filas de las Milicias Nacionales, siguiendo en ella la tradición liberal de su familia, pues su padre fue uno de los primeros voluntarios que formaron en Bilbao, en ocasión del asedio carlista de 1835-1836, la Nacional de Caballería del piquete de Lanceros de Milicianos Urbanos. Cabe señalar que el negocio de su padre como impresor prosperó con los avatares de la guerra civil, empezando a publicar entonces, favorecido como liberal por autoridades y vecindario de Bilbao, el "Boletín Oficial del Señorío", los Libros de Actas de las Juntas Generales y un periódico titulado "El Compilador de Vizcaya", que a un tiempo era militar (se publicaba "bajo los auspicios del señor comandante general de la provincia"), político -de tendencia liberal-, literario y mercantil.

Poco hemos podido sacar en limpio sobre las andanzas de Juan Eustaquio por estos años. Ángel Rodríguez Herrero parece sugerir que, al clausurarse en 1835 el Colegio de Humanidades de Santiago, Delmas se trasladó a París, para seguir los cursos de la Sorbona. Pero contra esto tenemos el testimonio expreso del mismo Juan Eustaquio que retrotrae hasta 1843 la fecha de su marcha a París, que se debió, además, a razones personalísimas de índole familiar. Fermín Herrán, en la Biografía de Juan Ernesto Delmas, que incluyó como epilogo a su edición de Cosas de antaño (Bilbao 1896), alude a unos apuntes que reunió el político Antonio Alcalá Galiano con vistas a confeccionar un esbozo biográfico de nuestro personaje, a cuyo tenor:

"desterrado [Delmas] de Madrid, a consecuencia del cambio de situación operado por el levantamiento pacífico de 1840, se retiró a Bilbao, en donde contrajo amistad, desde luego bastante estrecha, con don Manuel Urioste de La Herrán, [...] y habiéndose éste ausentado por muy pocos días, se encargó de escribir en "El Vascongado", periódico que defendía a la vez las doctrinas e intereses del partido conservador y la causa de los fueros de las Provincias Vascongadas".

Así, pues, tendríamos que intercalar, según esto, una estancia madrileña de Juan Eustaquio antes de su ida a París, estancia que se quebró bruscamente por una orden de destierro de la capital de España. Cabe preguntarse lo que Delmas hacía por ese tiempo en Madrid, extremo que no aclara ninguna de las biografías de Juan Eustaquio, a las que hemos tenido acceso. Pero he aquí que nos ofrece una pista un pasaje del mismo Juan Eustaquio, que transcribe Juan Ramón de Urquijo y Olano, en el que dice textualmente:

"Casado [mi padre] en segundas nupcias en 1843 y no pudiendo yo soportar, hijo solo, este enlace con persona que había estado a mi servicio y que me prometía no pocos disgustos, me marché a París, donde seguí estudiando mi carrera de Leyes, asistiendo a la Sorbona dos años y cursando en el aula de Mr. Villemain al propio tiempo que asistía al Colegio de Louisle-Grand".

Las palabras por nosotros subrayadas no dejan lugar a dudas sobre que, antes de marcharse a París, había iniciado Juan Eustaquio la carrera de Leyes, la que prosiguió en la capital francesa. Ahora bien, ¿qué hacia Delmas en Madrid en 1840, si es que no estaba cursando Leyes?. Y ¿a qué obedeció la orden de destierro, si es que es correcta la información de Alcalá Galiano, transmitida por Herrán?. Lo que sea de esto, hemos de decir, como posible clave explicativa de este último enigma, que Juan Eustaquio había dado principio para entonces a sus escarceos literarios y políticos (según quiere A. Rodríguez Herrero, sus primeras colaboraciones en la prensa local bilbaína se remontarían a sus 17 años). El panorama político de la villa se hallaba dominado a la sazón por el enfrentamiento entre moderados y progresistas, cuyos más señeros exponentes venían a ser por esos años don Manuel Urioste de La Herrán, fundador en 1837 del semanario conservador "El Bilbaíno" y el progresista Víctor Luis de Gaminde, director de "El Vizcaíno Originario", que contaba entre sus colaboradores al célebre encartado don Martín de los Heros.

Fue en agosto de 1840 cuando entró en liza el otro periódico mentado más arriba, "El Vascongado", de matiz moderado fuerista, cuyo propietario venía a ser el propio padre de Juan Eustaquio. Queda consignada más arriba la noticia que debemos a Alcalá Galiano, sobre que nuestro biografiado se encargó de sustituir por algunos días a Manuel Urioste de La Herrán en la redacción de este periódico. Precisa, sin embargo, la misma fuente que Juan Eustaquio:

"escribió tan sólo en dos o tres números por entonces, pero que de allí a unos meses, habiendo abandonado Urioste el periódico, le rogó con sumo empeño y tesón el propietario don Nicolás Delmas que se encargase de él, a lo cual se negó obstinadamente. Mas habiendo entonces tomado a su cargo el mismo periódico "El Vascongado" don Antonio de la Escosura, amigo suyo y desterrado, lo mismo que él, a estas provincias, como sucediese que Escosura quedara gravemente herido en un desafío promovido por artículos insertos en "El Vascongado" y en el periódico llamado "El Vizcaíno Originario" [duelo entre Escosura y Víctor Luis de Gaminde], hubo de suplir su falta durante varios meses, evitando decir cosa alguna que tuviese el menor valor político, hasta que con motivo de haber sido despojada la Reina Madre de la tutela de sus hijas, escribió un artículo violento contra el Regente General Espartero, que fue denunciado, si bien el Tribunal declaró no haber lugar a la formación de causa".

Según una nota hallada por Herrán entre los papeles de Delmas, éste colaboró asimismo en "El Eco del Comercio", periódico madrileño dirigido por el conde de las Navas, que riñó rudas batallas contra el entonces Regente del reino, general Espartero y contribuyó eficazmente al alzamiento fracasado de octubre de 1841, del que fue alma y director en Bilbao el referido don Manuel Urioste. Si esto es cierto y tuvo alguna notoriedad la actividad que desplegó Juan Eustaquio contra el regente, ignoramos cómo pudo librarse el joven publicista -si es que se libró- de la dura represión que siguió al fallido movimiento insurreccional.

Volvemos a encontrar a Juan Eustaquio en 1843, cuando, disgustado por las segundas nupcias de su padre y luego de reclamados los bienes a que de su madre tenía derecho, partió para la capital francesa. Según queda referido, en París siguió estudiando la carrera de Leyes, pero al mismo tiempo se dedicó a aprender dibujo de paisaje con Jules Coignet y litografía en casa de Mr. Coquin y de Engelmann, prolongándose por cuatro años su estancia en la capital francesa. Al volver a casa, reconciliado ya, se asoció con su padre, "provisto de caudal literario y artístico que él no poseía" -según frase del mismo Juan Eustaquio-. Expresión de esas nuevas maneras aprendidas en el extranjero y del nuevo espíritu que acertó a insuflar en los viejos talleres paternos, fueron una serie de trabajos que aparecieron en 1846, entre los que sobresale El viaje pintoresco por las Provincias Vascongadas. Obra destinada a dar a conocer su historia y sus principales vistas, monumentos y antigüedades..., en láminas litografiadas, copiadas al daguerrotipo y del natural, que fue recibido con general aplauso. Resta decir que él fue el iniciador de la obra, así como el ejecutor de las láminas y el redactor de algunos de sus artículos, como Gernika y Orduña.

Hacia 1854 (no se ha precisado todavía la fecha) fundó el periódico, de tendencia liberal, "Irurak bat", que por su composición y riqueza informativa, sobre todo en lo que respecto a la actualidad extranjera, pasó por ser durante muchos años el más importante de provincias de toda España. Cuando, requerido por los negocios, quiso retirarse del periodismo, cedió su periódico, con todas las instalaciones, a Camilo de Villavaso, que había sido durante muchos años redactor principal del mismo. En los años en que lo dirigía Delmas, el "Irurak bat" se declaraba amante del orden y del progreso, sin ser "progresista" liberal en cuanto que velaba por la pureza de las instituciones representativas y la extensión de las garantías individuales, respetuosa de todos los partidos sin pertenecer a ninguno, defensora de las tradiciones religiosas y monárquicas del país en que habla nacido... En 1864 aparecía en Bilbao la Guía histórico-descriptiva del viajero en el Señorío de Vizcaya, acompañada de láminas y de un mapa topográfico, sin duda la obra cumbre de Juan Eustaquio Delmas y la que mayores elogios le ha valido. Según un moderno biógrafo, Delmas, con esta Guía en la que se recoge lo más saliente que en el campo histórico, monumental y folklórico posee Bizkaia, "se adelantó en un siglo a sus contemporáneos, al adoptar el criterio descriptivo de las modernas guías turísticas".

En 1872, espoleado por la marcha de los sucesos políticos e inquieto por los manejos de las huestes carlistas, dispuestas a lanzarse a una nueva guerra civil, salió nuevamente a la palestra periodística, colaborando asiduamente en el periódico bilbaíno "El Correo Vascongado" y, desaparecido éste, en "El Noticiero Bilbaíno" y "La Unión Vasco-Navarra". Publicó asimismo trabajos de su firma en la Revista de las Provincias Euskaras, Revista de Vizcaya, Euskal-Erria, etc., abordando preferentemente temas locales y de política foral, también históricos y literarios. De entre su obra periodística se recuerda el debate que en 1868, poco antes de la Revolución, sostuvo en las páginas del "Irurak bat" con el catedrático del Instituto de Vitoria, don Eduardo de Orodea e Ibarra sobre la independencia de Señorío de Bizkaia. Al cabo, Delmas publicó un folleto como Refutación a los artículos que contra la independencia del Señorío de Bizkaia ha publicado en el "Irurak bat" el señor don Eduardo de Orodea e Ibarra (Bilbao 1868). Cabe citar de entre sus monografías de carácter histórico La Guerra Civil de Vizcaya y el Sitio de Bilbao (Bilbao 1874); La iglesia de San Nicolás. Su pasado y su presente (Bilbao 1881); Gastelugach, con su historia y tradiciones. Recogidas y escritas por J. E. Delmas. Dibujos de Carmen Delmas (Bilbao 1888); El castillo de Arteaga y la Emperatriz de los franceses (Bilbao 1890). En fin, queda mencionada más arriba su colección de artículos de carácter histórico, que Fermín Herrán incluyó en la "Biblioteca Bascongada" bajo el título de Cosas de antaño. Capítulos históricos (Bilbao 1896).

Cuando le sorprendió la muerte, preparaba dos obras de largo aliento: Biografía universal de claros varones de Vizcaya, con una tabla cronológica y alfabética de sus apellidos (aparecida póstumamente con el título de Diccionario biográfico de claros varones de Vizcaya, en Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1970), una Biografía de Trueba con un estudio crítico de sus trabajos, y varias monografías sobre los sepulcros de Argiñeta y sobre el Padre Calatayud. Delmas fue vicepresidente de la Comisión de Monumentos de Bizkaia, Miembro de la Academia Arqueológica de Barcelona, Correspondiente de la Academia Cervantina Española y de la Real Academia de Historia de Madrid. Durante su gestión como teniente alcalde de Bilbao, intervino eficazmente para la anexión de Abando a la villa. "Impresor, escritor, dibujante, publicista, investigador histórico, fundador de periódicos y revistas, propulsor del arte en sus más diversas manifestaciones", Delmas fue -según lo ha visto en nuestros días Juan Ramón de Urquijo y Olano- "el centro de toda la vida cultural y artística del Bilbao de entonces" (Introducción a la citada edición de Biografía Universal de claros varones de Vizcaya, p. II).

Es probable que una consideración más crítica y detenida de la figura y de la obra de Delmas obligue a retocar algún tanto un juicio tan absoluto, que parece abonar, por lo demás, las estrechas relaciones que mantuvo el biografiado con diversas relevantes personalidades del mundo de las artes, de la política y de la cultura de su tiempo, tales como Mariano Benlliure, Antonio d'Abbadie, príncipe Bonaparte, Padre José Antonio de Uriarte, marqués de Valdespina, Antonio de Trueba, Louis Lhande, Mañé y Flaquer, Alcalá Galiano, etc. Pero, aun así, no puede quedar duda alguna de que Delmas fue una figura señera del país en el preciso momento en que, al calor del movimiento romántico, se afirma con inusitado vigor en él el sentimiento de la sustantividad histórica de pueblo vasco en el concierto de los demás pueblos europeos, con un recrecido interés por las más diversas manifestaciones de la cultura autónoma.

Por cuanto queda dicho, habrá podido darse cuenta el lector de que falta todavía una siquiera modesta biografía que aclare los numerosos puntos oscuros que ofrece la vida de Juan Eustaquio Delmas. Por el momento, sólo cabe el recurso a la citada Biografía de Juan Ernesto Delmas, con la que adoba Fermín su edición, en 1896, de Cosas de antaño (pp. 201-220); la asimismo citada Introducción de Juan Ramón de Urquijo y Olano a la edición bilbaína de 1970 de Biografía Universal de claros varones de Vizcaya, pp. I-XVI, y el Prólogo con el que Angel Rodríguez Herrero introduce esa misma edición. (pp. 1-18).