Udalak

Laguardia

Villa y municipio de Álava-Araba, de la cuadrilla de Laguardia-Rioja Alavesa/Biasteri-Arabako Errioxa, situado en la falda sur de la sierra de Cantabria en la zona de la Rioja alavesa, al sur de la provincia.

Riegan su término por el sur varios barrancos afluentes del río Ebro y de su tributario el río Mayor. La villa del mismo nombre se encuentra en la parte central, en la zona llana del término municipal. La Zona norte recorrida por la sierra de Cantabria es la más montañosa, oscilando sus alturas entre 1.436 (Peña del Castillo) y 712 m. Las coordenadas geográficas son 1° 06' 15" de longitud y 42° 33' 5" de latitud (mapa catastral hojas 170, 171, 203 y 204).

Limita al norte con los términos de Pipaon, Lagrán y Bernedo, al sur con los de La Puebla de Labarca y Logroño, al este con los de Cripán, Elvillar y un brazo de tierras logroñesas que separa un enclave de territorio de Laguardia, y al oeste con los de Samaniego, Leza, Navaridas y Elciego.

Su casco urbano se halla enclavado en una Zona de terreno constituido por margas y areniscas ocres. Al este del mismo encontramos terreno aluvial formado por el Barranco de Laguardia.

A efectos de cultivo puede dividirse su término en tres elementos: zona baja de viñedo con olivo, zona media de viñedo con cereal y zona alta en la que ya no aparece el viñedo. Lagunas de Carravalseca y Carralogroño. El clima es suave pero de grandes oscilaciones térmicas. La vegetación es mesófita; en las laderas de la sierra aparecen los enebros, robles, encinas y flora montañosa.

La población está ceñida por un recinto fortificado medieval paralelo a tres calles longitudinales: Calle Real o Mayor, calle Páganos o Dolores Sainz de Tapia y calle del Camino Real o Santa Engracia. Los barrios medievales son: Páganos, Peralta, Santa Engracia y San Juan. Altadill lo describe así:

"El tinte guerrero que a girones ostenta a cada paso del visitante, ya se endulza al mostrarnos cómo las aristócratas férreas rejas de prolongados ventanales de viejas residencias marciales que se agarran hoy a los sillares patinados de los muros de pasadas centurias, ejerce un atractivo singular al turista reflexivo que se deleita al contemplar cómo las casucas de arquitectura desmedrada hallan su estabilidad y firmeza al apoyarse en las sólidas torres enhiestas, como la abuela sana y robusta ampara y sostiene seguro en sus brazos al tierno y confiado nietecillo. Aquellos torreones que ahora ni tienen ni se conmueven con los estampidos ni con las convulsiones de los trabuquetes y manganeles, cobijan amorosamente al hogar del obrero y del agricultor, de tal suerte que nos parecen abrazos del pasado rugoso al presente risueño".



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Aparece como Biaisteri antiguamente; Leguarda en documento de 1095 citado en Memorias y Privilegios de Vitoria (1922) de Floranes; la Garde en documento de 1121 (Comptos. Nav.), Gardia, Guardia, Guoardia, Lagarde, Lagardia y Laguoardia en documentos de 1366 citados en página 320 de la revista Euskalerriaren Alde; La Guardia en documento de 1463 reproducido en página 21 del t. IV de Colección de Cédulas, Cartas.. del archivo de Simancas, realizado por Tomás González. La Guardia en documento de 1742 citado en página 211 del Quaderno de Leyes y Ordenanzas de Álava.. (1776).

Ref. G.L.G.: Boletín de la Institución Sancho el Sabio 1969, pp. 47-48.

Su escudo local se constituye con un escudo y dos llaves, aludiendo sin duda a la época en que el dominio oscilaba entre ambas coronas, la navarra y la castellana.

Censos
1366266 fuegos
1427526 fuegos
1802500 vecinos
18772.780 habitantes
19002.470 habitantes
19302.216 habitantes
19402.328 habitantes
19661.937 habitantes
19701.696 habitantes
19751.621 habitantes
19771.520 habitantes
19791.535 habitantes
19811.537 habitantes
20001.412 habitantes

En el estudio realizado por J. Arraiza Frauca sobre el Libro de Fuegos de 1427 (Príncipe de Viana, 1968), los 526 vecinos son distribuidos como sigue:

Moradores392
Impotentes (pobres no vecinos)116
Clérigos18

En el 1564 se produjo una peste muy grave en la que murieron unas 300 personas.

Movimiento natural
AñoMatrimoniosNacidos vivosDefunciones
197514620
19767135
197713_33

Población inmigrante.En 1981 cuenta con un total de 540 inmigrantes
Ref. "Movimientos Migratorios"
Antes/en 1950Entre 1951-1960Entre 1961-1970Desp, de 1970
36 v.19 v.43 v.158 v.
51 h.30 h.50 h.153 h.

Distancia desde la cap. del municipio a Vitoria: 64 kms. Estación de ferrocarril más próxima en Fuenmayor, a 9,4 kms. Se relaciona con el Puerto de Herrera y Logroño por medio de la N.232 Haro-Logroño. También comunica con las poblaciones de Elciego y La Puebla de Labarca a través de dos carreteras locales.

Al comenzar el siglo XIX su población se dedica a la agricultura, siendo su cosecha una de las mejores de la provincia en vino, aceite y granos. Ciento veinte años más tarde la industria hizo su aparición, produciéndose licores, alcoholes, tértaros y alpargatas. Las especies cultivadas han variado, predominando completamente el viñedo y habiéndose retraído en gran parte el olivo. La agricultura la dedicación principal del municipio.

Según el censo agrario de 1972, en este ayuntamiento hay 300 explotaciones agrícolas, 4 de ellas mínimas; 13 de menos de 5 Has.; 29 de 0,5 a 0,9 Has.; 154 de 1 a 5 Has.; 81 de 5 a 20 Has.; 15 de 20 a 100 Has.; 4 de 100 y más Has. El régimen de tenencia es el siguiente: Propiedad: 1 .606 Has.; Arrendamiento: 228; Aparcería: 157 Has.; Otras: 2.780 Has.; 4.714 parcelas son menores de 1 Has.; 697 de 1 y menores de 5 Has.; 139 de 5 Has. y mayores. Posee 1.459 Has. de monte de utilidad pública y 2.673 de monte particular. Crianza del cordero en los abundantes pastizales de hierba fina.

En 1981 posee 12 empresas, de las cuales 8 ocupan de 3 a 19 personas, 3 de 20 a 99 y 1 de 100 a 499. En las primeras trabajan 45, en las segundas 97 y en la tercera 140, sumando un total de 282 personas ocupadas en la industria (Ref. ESICAE, 1983, Eusko Jaurlaritza). Las empresas de más de diez trabajadores enclavadas en su término son: Bodegas Alavesas, S.A. (desde 1927) con 39, Bodegas Palacio Coprimar, S.A. con 34, Construcciones Vinícolas del Norte, S.A. (viviendas) con 140, Industrias Laguardia, S.A. (INLASA) (cintas) con 24, Mármoles Eguren con 13, Pavimentos Jeyma, S. A. con 11 (Catálogo Industrial del País Vasco, 1982).

La principal producción es el vino (9.500.000 litros en 1982) reconocido internacionalmente como uno de los mejores del mundo.

Desde el punto de vista comercial, Laguardia pertenece al área comercial de Logroño.

El total de población considerada activa en 1982 es de 432 varones y 122 mujeres. De éstos, 420 varones y 111 mujeres se hallan ocupados, 6 varones y 9 mujeres buscan empleo por primera vez y 6 varones y 2 mujeres han trabajado anteriormente. El total de inactivos estadísticos es de 784 y de inactivas estadísticas 753 (Ref. Anuario Estadístico Vasco, 1982).



Municipio, partido judicial de Laguardia, Álava.

En el siglo XVI, la villa, para su buen gobierno, estuvo dividida en 4 cuarterones o cuarteles: el de Páganos, el de Peralta, el de Santa Engracia y el de San Juan (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el s. XVI, Vitoria, 1959, p. 56). Las 3 grandes obras realizadas por el ayuntamiento en el siglo XVI fueron: la adquisición de la serna del castillo de Asa, la traída de aguas potables y el saneamiento del prado de la Paul (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el S. XVI, Vitoria, p. 81 ). En el siglo XVI, los cuarterones tienen mucha importancia en el régimen de la villa. Han perdido todo su interés militar, pero lo tienen político. Son como pequeñas poblaciones dentro de una misma población. A1 frente de cada uno había un diputado que era su representante en el ayuntamiento y que los gobernaba en nombre de aquél. Ayudándole y dependiendo de él estaba el jurado. Era incumbencia del diputado de cada uno de los cuarterones el que se cumpliesen algunos asuntos que eran de interés general para la villa: nombramiento de ciertos cargos, las contribuciones, atenciones a la gente de guerra que pasaba por Laguardia y en ella se hospedaba, limpieza de ríos y caminos, veredas y otras prestaciones personales (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el s. XVI, Vitoria, 1959, p. 58-59).

En la vida de la villa tuvieron mucha importancia las vecindades. Eran unas organizaciones de carácter social, mitad cofradía y mitad sociedad cívica. En un principio estuvieron identificadas con los cuarterones y sólo hubo 4. Las de Santa Engracia y San Juan tuvieron por patronos a sus respectivos titulares, la de Páganos a San Antonio y la de Peralta a San Nicolás (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el s. XVI, Vitoria, 1959, p. 93). El gobierno de las vecindades lo ejercía el abad con dos mayordomos, que eran nombrados el último día del año. Tomaban posesión del cargo el día de la Epifanía, pagando el vino que se consumía en la colación con que lo celebraban. Una vez nombrados debían de aceptar el cargo so pena de 100 maravedís. Todos los vecinos estaban obligados a obedecerles. Si alguien se rebelaba contra los mayordomos debía ser reducido a obediencia por el abad, y al que se rebelaba contra éste lo reducían todos los vecinos. Nadie podía dejar la vecindad sin permiso del abad y de los vecinos. Luego venían una serie de normas para una buena convivencia ciudadana. Con este tipo de normas se regían en la calle de Páganos, que, probablemente, en poco diferirían de las de las otras vecindades (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el s. XVI, Vitoria, 1959, pp. 94-96).

Durante la Edad Media las vecindades tenían obligación de defender la parte de muralla que correspondía a su cuarterón y que estaba delimitada por las puertas de la villa (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el s. XVI, Vitoria, 1959, p. 136). En el siglo XVI se fundaron 2 obras de beneficencia: el Arca de Misericordia y el Pósito de Trigo; ambas estaban destinadas a la ayuda de los labradores pobres (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el s. XVI, Vitoria, 1959, p. 115). El 16 de mayo de 1660, la villa y el obispo de Calahorra, D. Fr. Fernando de Ontiveros, dieron permiso para la fundación de un convento de capuchinos. Este convento subsistió hasta el 1835. A comienzos del siglo XX parte de él servía para cárcel de partido y los claustros para escuelas públicas (Ref. Geografía General del País Vasco-Navarro, t. Álava, p. 631).

Castellano. Se desconoce la fecha de la desaparición del euskera si bien tal pérdida debe situarse entre el siglo IX y el siglo XVI.

Según el censo de 1981 hay los siguientes hablantes (Educación y Euskera):

Erdaldunes1.512
Euskaldunes
Alfabetizados10
Algo Alfabetizados4
No alfabetizados0
Casi euskaldunes
Alfabetizados10
Algo Alfabetizados3
Pasivos2

En el siglo XVI los analfabetos debían ser bastante numerosos, aun entre las gentes de clases altas. Al menos así lo hacen suponer ciertos documentos en los que no se firma por razón de no saber escribir. En el Cuaderno de las reglas de la calle Páganos figuran 20 personas y se dice que firman todas excepto las que no saben escribir: y resulta que sólo firman 4, con la particularidad de que dos son clérigos. Entre los que no firman está el abad. Caso semejante ocurre con motivo del fuerte encontronazo que se produjo en 1574 entre el teniente de corregidor y el ayuntamiento por razón de la leña de los montes. En el acta se hace constar expresamente que el regidor Martín Pérez Franco y el diputado Pedro Vázquez no firman porque no saben. En estas mismas fechas no existía escuela oficial gratuita. El ayuntamiento se preocupaba tan sólo de contratar un maestro que se encargase de enseñar a leer, escribir y contar a los niños varones y a los mozos que quisiesen asistir a su escuela, limitándose a darle una pequeña subvención para alquiler del local, que unos años era de 4 ducados y otros de 6. Todos los alumnos eran de pago, en 1573, cada alumno debía abonar 25 maravedís si quería aprender a leer, un real si aprendía a escribir y real y medio si recibía enseñanza completa: leer, escribir y contar. Parece que no producía mucho la enseñanza ya que constantemente cambiaban de maestros. Entre la ida de uno y la venida de su sucesor pasaba, a veces, largo tiempo. Para la educación de las niñas no existía nada (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el s. XVI, Vitoria, 1959, pp. 109-110).

En 1800 funcionaban dos cátedras, una de primeras letras y otra de gramática. A comienzos del siglo XX había en la población dos escuelas -una para cada sexo-, y otra de párvulos. En las mismas fechas, su población escolar se calculaba en 295 niños y niñas.

19 alumnos asisten a clases de euskara durante el curso 1981-1982. En virtud de la orden del 21 de agosto de 1981 del Departamento de Educación del Gobierno Vasco, se transformó al euskara una unidad de EGB de las nueve que había en el Colegio Público Comarcal Víctor Tapia que acoge a niños de Elvillar, Leza, Páganos y Lapuebla de Labarca. En 1982 hay una población escolar de 22 niños y 15 niñas, 1 centro público de EGB que acoge 135 niños y 125 niñas, 1 centro público de bachillerato y COU al que asisten 39 niños y 81 niñas, 1 centro de FP público al que acuden 49 niños y 68 niñas. La población escolar de las ikastolas es la siguiente: 27 alumnos de preescolar y 1 centro de EGB (Ref. Anuario Estadístico Vasco 1982). Instituto mixto de Bachillerato Samaniego transferido a la Comunidad Autónoma Vasca en 1981.

Poseyó en la iglesia de Santa María una capilla musical organizada merced a la generosidad de D. Gregorio Garzetas en 1665, cuya labor artística se desarrolló hasta 1842. Tuvo como compositores propios: Atilano San Juan, Blas de Alecha, Tomás Vélez Calderón, Rafael Ustáriz y Pablo Sáenz Melendo. Noticias sobre los mismos y catálogo de los fondos musicales en Bagués, Jon: "Catálogo de los fondos musicales antiguos de Laguardia (Álava)", Cuadernos de Sección. Música, n.° 2, Eusko Ikaskuntza, 1985, 157-184.



Toda la zona de Laguardia presenta vestigios de poblamiento pre y protohistórico importante. En su término han sido descubiertos los dólmenes de Los Molinos y Alto de la huesera, este último el año 1948, dolmen de San Martín, del Sotillo y de Layaza. En la cima de la colina La Hoya, situada a 500 metros al norte de Laguardia, se encuentra un yacimiento de la edad de hierro, descubierto el año 1935. También se han descubierto restos de establecimientos romanos entre los cuales pueden citarse: 1. Arula de piedra de 0,26 ;X 0,19 hallada empotrada en la pared de una huerta. Está adornada con molduras: MATRIBUS VSEISPOM RIMITIVA. Elorza la transcribe así: MATRIBUS USEIS POM(peia) (p)RIMITIVA. 2. Arula de piedra de 0,60 x 0,30 adornada con grecas: SEGILUS.ET RVSTICVS.F LARIBVS.QV PRO SALVTE S.L.M. Elorza la transcribe así: SEGILUS. ET RUSTICUS. F(ilius) LARIBUS Q(uadri) V(iis), PRO SALUTE (Votum) s(olverunt) L(ibens) M(erito).

  • Primero castillo.

Emilio Enciso dice que existen dos tradiciones sobre el origen de esta villa. La primera de ellas supone que, en la primera época de la Reconquista, existió un poblado llamado Biaisteri, enclavado en el montículo que hoy ocupa la villa. Otra tradición, con frecuencia fundida con la anterior, afirma que el origen de Laguardia se debe al castillo que en el siglo X construyó Sancho Abarca sobre la colina (Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, pp. 11-12). En la Geografía General del País Vasco-Navarro se dice que el origen de Laguardia es una fortaleza construida entre la cordillera de Sonsierra y el Ebro, mandada edificar por los primeros reyes de Navarra (Ref. Geografía General del País Vasco-Navarro, t. Álava, p. 633). Todos los indicios hacen suponer que el castillo fue edificado en tiempos anteriores a Sancho el Mayor, o lo que es lo mismo, en el siglo X, de donde resulta completamente verosímil la construcción de tal fortaleza por Sancho Abarca (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 17) en el emplazamiento actual del Colegio Víctor Tapia.

  • El poblado medieval.

Parece que puede concluirse que en tiempos anteriores al fuero, al establecerse los francos, encontraron sobre tal solar un pueblo indígena, ya que se asentaban en sitios donde poder comerciar. Además se confirma lo anterior con la existencia de núcleos de población dentro de los términos que más tarde el fuero había de señalar a la villa: Moreca que en 1088 tenía por señor a Lope Álvarez; Cripanes donde en el mismo 1088 existía un monasterio dedicado a los Santos Justo y Pastor; Elciego, en el cual Aznar Díaz poseía un palacio y otras propiedades ya en el 1067; Yécora en cuyas proximidades había en el 1058 un monasterio llamado de San Miguel de Biurco, al cual parece que se refieren también documentos del siglo X (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 20). En el fuero de Logroño, dado por Alfonso VI de Castilla en el año 1095, al señalarse los límites dice que se extenderán "usque ad maraignon et usque in leguarda (hasta Marañón y hasta Laguardia)". Lo cual prueba que ya existía Laguardia para tal época (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 12). Emilio Enciso expone como el argumento más fuerte de la antigüedad de Laguardia el hecho de que desde los tiempos más remotos se tiene noticia en Laguardia de la existencia de una calle llamada de los Francos, gente llegada al amparo del Camino de Santiago. A partir del reinado de Sancho III el Mayor, rey de Navarra, la inmigración se incrementó muchísimo, y los barrios y villas de francos, saliéndose del camino de Santiago, penetraban en el interior del país. Los pueblos más afectados por ello eran, generalmente, los más próximos a la ruta jacobea. Laguardia estaba muy próxima a Los Arcos, Logroño y Nájera, puntos importantes en el Camino de Santiago. Además, Sancho Abarca había construido en ella un castillo, que servía de defensa a los en ella cobijados. Sus tierras eran ricas aunque poco pobladas. Es natural que el comercio derivase hacia allí en busca de nuevos mercados.

  • El Fuero de Sancho el Sabio.

El 25 de mayo de 1164, el rey de Navarra Sancho el Sabio promocionó el poblado dándole el fuero de la población y nombrando gobernador militar de la villa a don Rodrigo Martínez de Uriz, el cual tenía también poder sobre Pedrola y Marañón. Este fuero dado a Laguardia se hizo después extensivo a las villas de Bernedo, Antoñana, San Vicente y otros lugares. Su hijo Sancho el Fuerte lo daría a la villa de Labraza, en 1196, y a los del valle de la Burunda en el 1208. Sancho el Sabio le señaló como términos: desde el soto de Enego Galíndez (Viana), quedando éste dentro de los de Laguardia, así como los términos de Tuncina hasta Gral o Lagral y todo el Real hasta Buradón y mitad del Ebro.

Que ningún sayón ni merino entrase en las casas de sus vecinos, ni les tomase nada por fuerza, y que si lo hiciese lo matasen; que no pechasen sino tres meallas; que ningún señor que tuviese la villa por mano del rey, les hiciese fuerza; que no tuviesen ningún fuero malo de sayonía, ni de abnuda, ni de mañería, ni hiciesen ninguna vereda, sino que fuesen francos para siempre y que si señor, merino o sayón, quisieren hacerles alguna fuerza lo matasen sin pagar por ello homicidio; que cada casa pagase al rey un sueldo de censo por la fiesta de Pentecostés: que no hiciesen ningún servicio sino por su voluntad; que; no pechasen homicidio por hombre o mujer que se hallaren muertos en su término o fuera de él; que pudiesen comprar y vender heredad franca en toda la tierra del rey; que si algún poblador hiciese molino pechase al rey en el primer año 5 sueldos y no más; que pudiesen cultivar toda tierra yerma y pacer sus yerbas, aprovecharse de las aguas y cortar leña; que si alguno de fuera los demandare a juicio, ya fuese infanzón o villano, concurriese a pedirlo en la puerta de la villa; que no hubiese juicio de batalla ni de hierro ni de agua caliente; que si un vecino hiere a otro y hubiere sangre, pagase diez sueldos, los cinco sueldos para la alma del rey, y si no hubiese sangre, 5 sueldos, et cadant medios in terra [Et cadan medios in terra, es decir que la mitad de la multa era del rey. Parece que se acostumbraba echarla en tierra de donde la recogía el sayón u oficial real] pro anima regis; que no hubiese pesquisa [Esto es, que nadie fuese acusado de oficio, sino habiendo parte demandante] que quien quisiere poblar o hiciere francamente; et habeam suam hereditatem francham et ingenuam de dare et venderi oui voluerit; que el alcalde fuese vecino del pueblo y no cobrase novena, ni arenzadgo por homicidio, sino que el señor que mandare el pueblo y recibiere las multas, mantuviese al alcalde y al sayón; que pudieran tener hornos con igual franqueza; que los sayones y merinos fuesen del pueblo y que si hiciesen mal sus oficios los matasen, sin pagar homicidio; quien prendase manto u otra cosa indebidamente, pagase cinco sueldos; que pudiesen comprar libremente ropas, trapos, bestias y todo animal sin necesidad de presentar carta o escritura, jurando que lo compraron [Cuando la cosa vendida se reclamaba por un tercero como hurtada, tenía obligación el comprador de dar actor o justificar de quién la compró; aquí se exonera a los de Laguardia de este Fuero general con tal que jurasen] y manifestando el vendedor; y que aun de esta manifestación estuviesen libres si la compra fuese de mula, caballo, asno o buey, hecha en camino real y no conociendo al vendedor, que no fuesen a hueste sino a batalla campal; que el ladrón cogido con el robo fuese ahorcado; que el caballo hubiese en guerras [Cuando un acreedor trababa de los ganados del fiador, el deudor principal debía pagar los perjuicios que dicho fiador experimentaba por causa de aquél, y esto es lo que se llamaba guerras], 6 dineros de día y 12 de noche, :y si muriere 100 sueldos; la yegua lo mismo que el caballo y si muriere 50 sueldos; que no pagasen lezta en el mercado; que los clérigos no pecharen ni velasen sino en salmos, himnos y oraciones, ni diesen al obispo sino la cuarta parte de los diezmos (Yanguas: Dicc...). La jurisdicción de Laguardia comprendía todo lo que hoy es Rioja alavesa, excluidas Labastida -perteneciente a Buradón- y Labraza que pronto recibiría otro fuero que la constituyese en villa y que tenía un pequeño barrio llamado Gorrebusto (Barriobusto) (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 28).

En 1168, por escritura otorgada en Los Arcos, D. Sancho donó a Santo Domingo de la Calzada la iglesia de San Miguel de illa Gardia.

  • Villa fortificada.

Desde mediados del siglo XII se consideró a Laguardia como una plaza de armas de importancia. En 1183 hallamos a un tal Alvaro Vieillo gobernando Laguardia por don Sancho. Desde 1192 hasta 1196 gobernó este castillo D. Martín Iñíguez que en 1198 fue alférez mayor del reino y lo hallamos después mandando en Larraga y Buradón. Las fortificaciones se extendieron a toda la población, que se provee de murallas y torretas. Altadill la describe así en los años treinta:

"Conserva en mucha parte su recinto murado en el que se ven a trechos los cubos cilíndricos que le resguardan; pero no faltan construcciones particulares que se apoyan en dicho recinto, restándole belleza y condiciones defensivas; en la población nueva el pétreo recinto ha desaparecido, pero perduran los once baluartes, estando ruinoso el castillo luego cuartel militar y actualmente escuela pública".

Evidentemente dentro de la política defensiva del reino, Laguardia fue concebida como un baluarte frente a Castilla.

  • Desmembrada temporalmente del reino de Navarra.

En el 1200 fue conquistada por el rey Alfonso VIII de Castilla en unión de otros pueblos y fortalezas que pertenecían a Navarra. Igualmente, durante siglos estuvo en luchas con los habitantes de Briones y de otras poblaciones castellanas. Esto se hace constar en la provisión que dio Fernando IV en 1305, por la cual le concede a Briones varias exenciones en consideración a los muchos gastos:

"muertos é grandes daños que recibieron é resciben cada día por guardar le mío señorío, contendiendo con los de Navarra, e señaladamente con los de S. Vicente é de Laguardia, con quien comarcan y contienden cada día" (Ref. Diccionario Geográfico-Histórico de la Real Academia, t. I, p. 405).

  • Reintegrada a Navarra: siglo XIII.

El fuero de Laguardia fue confirmado en 1208 por el rey navarro Sancho VII, el Fuerte (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 32). Entre los alcaides de esta fortaleza en el siglo XIII, figuraba desde 1219 a 1234, D. Juan Pérez de Baztán, que luego fue alférez mayor del reino y había concurrido a la batalla de las Navas de Tolosa, con singular heroísmo; esta misma personalidad gobernó el castillo de Maya en 1208, el de Monreal, en 1210; el de Artajo, en 1219, y el de Marañón, en 1234. Su hermano mayor, D. Gonzalo de Baztán, gobernó en 1201 el castillo y torres de Peralta; en 1202, se encargó del castillo de Funes y gozó de gran predicamento durante el reinado de D. Sancho el Sabio. Alcaide de esta fortaleza en 1208 y 1210 era D. Diego Álvarez, que lo fue de Labraza en 1206 y le hallamos en 1218 al mando del castillo de Los Arcos. En 1294 ejercía la alcaidía D. Guillén de Isarno, caballero francés, nombrado por los reyes D. Felipe I y su esposa D.ª Juana. La señoría de Laguardia pertenecía en la fecha de 1238 a Don Pedro Martínez de Uriz cuando hallamos de alcaide, desempeñando simultáneamente igual cargo en el castillo de San Vicente, a D. Pedro Martínez de Subiza, señor de Sartaguda y rico hombre de Nabarra; en 1201, había regentado el castillo de Cáseda.

A pesar del fuero de que gozó durante el reinado de los Teobaldos, sus habitantes sufrieron bastantes atropellos. Esto se hace constar en una disposición firmada en Estella por Enrique II en el 1270, y en la que les confirma el fuero que ya tenían y promete que les desharía los agravios recibidos: que ningún hombre ni mujer fuese embargado ni preso, ni ninguna de sus cosas, dando fianza de derecho a juicio del alcalde, no siendo traidor juzgado o robador o ladrón manifiesto o encartado, como uso es (dice) et citado por los mercados; que tendría la moneda firme por 12 años y que no la bajaría ni batiría en su vida más de una moneda. Esto no impidió el que los llamados reformadores del reino de Navarra, Juan Paste, Hugo de Visac y Alfonso de Robray, la gravaran con nuevos tributos, principalmente con el del peaje. Esto motivó una disminución de su comercio, por lo cual acudieron a Felipe de Navarra (1337), logrando se suprimiese el peaje, si bien fue a cambio del pago de 1.250 libras (Ref. Geografía General del País Vasco-Navarro, t. Álava, p. 635).

En 1294, Guillén de Isarno era alcalde del castillo de Laguardia de la reina Juana I, con mando simultáneo en los castillos de Bernedo, Antoñana y San Vicente, por designación de D. Sancho VIII, la cual se hizo extensiva más tarde al castillo de Labraza. El año 1291, ante la abundancia de malhechores en esta fortaleza, se compró por 70 sueldos una cadena grande con 12 argollas, para tener bien sujetos a los presos que allí se encontraban retenidos.

  • Castillo y peajes: siglo XIV.

La alcaldía del castillo fue desempeñada en la siguiente centuria por los siguientes: Años 1300 a 1303, D. Raimundo de Girosens (l.ª vez); 1304, D. Bernardo de Girosens (1.ª vez); 1305 a 1318, D. Raimundo de Girosens (2.ª vez); 1320, Mesire Drun de Saint Paul; 1321, Don Oger de Agramont y Mesire Drun de Saint Paul; 1322 a 1326, Don Remón de Girossens; 1327 a 1329, D. Johan de Monregnable (Malregnable, Montnable, Monrenable) (1.ª vez); 1330 y 1331, Don Juan de Mongrenable, Moirrenaut, Morrenaut (2.ª vez); 1332, Don Raimundo de Girosens (3.ª vez); 1333, D. Martín Sánchez de Acedo, D. Gonzalo de Baztán; 1335 a 1341, D. Juan de Morrenable, Malrenables Monrenault (3.ª vez); 1390, D. Remón de Esparza; 1390, D. Diego Sánchiz de Aezkona (sueldo mensual, una libra).

Refiere Altadill que de este castillo salió el año 1320 el merino de la comarca, con 20 jinetes y 200 peones, marchando a Bernedo y Garaino en persecución de malhechores, que sostenían la intranquilidad de aquella zona; durante la excursión prendió en la sierra de Andía a Juan de Lodosa; prendió también y ahorcó a Ferrero de Larraga, ladrón como el primero, y apresó a varios gipuzkoanos que habían robado ganados en Iturgoyen. El año 1328, nuevamente se reunieron tantos reos, que se impuso la necesidad de aligerar la prisión, empezando por sacar y conducir a sufrir penas y castigos diferentes, saliendo entonces custodiados por el merino Juan Vele; fueron conducidos a Estella, Lope Zurbano que había matado a traición a Gundisalvo de Estella, y Martín Sánchez y García ladrones que habían repetidamente efectuado varios robos en Olite. En 1351 Don Carlos II dio un privilegio concediendo franqueza perpetua de peajes a Laguardia y sus aldeas.

  • Judería de Laguardia.

Aparece citada desde el siglo XIV; concretamente en el año 1366 Laguardia contaba con 24 fuegos judíos, de los que 19 eran "pudientes". Nuevamente aparece citada esta judería en los años 1474, 1482, 1485 y otros de finales del siglo XV, en que los judíos pecharon. La judería se localizó en la calle de San Juan de Yuso, existiendo dos sinagogas, la vieja y la nueva.

  • Cedida en rehén a Castilla.

Como garantía del pacto que se firmó en Santa Cruz de Campezo, en el 1367, entre el rey de Navarra Carlos el Malo y el de Castilla Enrique II, Laguardia fue dada como rehén al rey castellano. En el 1376 (J. J. de L. dice que fue en el 1379. Ver Compendios Históricos de la Ciudad y Villas de Álava, Vitoria, 1928, p. 127), los habitantes de Laguardia, conformándose con la sentencia dictada por el cardenal Guido, reconocieron como válido y bueno el matrimonio que contrajo el infante D. Carlos con la infanta Dña. Leonor (Ref. Geografía General del País Vasco-Navarro, t. Álava, p. 635). En el convenio que se celebró en Burgos en 1379 entre Enrique II de Castilla y los procuradores de Carlos el Malo de Navarra, se pactó que el castellano prestaría al navarro 20.000 doblas para ayudarle a pagar a las compañías gasconas e inglesas que tuvo a su servicio y que, para seguridad de lo prestado, se diese al de Castilla la tenencia de la fortaleza de Laguardia (Ref. Geografía General del País Vasco-Navarro, t. Álava, p. 636). Juan I de Castilla (hijo de Enrique II), continuó teniendo la villa en rehenes hasta el 1386. En tal fecha la devolvió a su cuñado D. Carlos III de Navarra, antes de cumplirse los plazos establecidos (Ref. Geografía General del País Vasco-Navarro, t. Álava, p. 636).

  • En la coronación de Carlos III el Noble.

En 1396 asistió, como villa principal que era del reino de Navarra, a la coronación del rey Carlos III, enviando como representantes a Juan de Cabañas, alcalde, y a Lope Gil el joven (Ref. Diccionario Geográfico-Histórico de la Real Academia, t. I, pp. 405-406).

  • Obras en el castillo.

En el año 1400 la villa de Laguardia fue libertada de la pecha fonsadera por la cual debía pagar 12 dineros o un sueldo, por la pascua de Pentecostés, cada casa de 12 estados de largo y 4 estados de ancho. A mitad del siglo XIV, relata Altadill, la conservación de la fortaleza hallábase algún tanto descuidada, lo cual se declara en cierto documento fechado en Olite por D. Carlos III el 20 de marzo de 1408; se dieron instrucciones concretas y como al cabo de tres años no se había alcanzado todo el perfeccionamiento apetecido, el rey de Nabarra asignó para las obras del castillo de la Guardia, con cargo a los ingresos correspondientes de los tributos de Estella, 266 florines y 314 anuales, durante tres años y aun agregó el 19 de enero de 1414 a la dicha asignación 167 florines y 1/2, y la nueva prórroga de aquella consignación por otros tres años más, con la orden de trabajarse día y noche (Arch., c. 113, n.º 11), y transfirió parte de otros impuestos, estableciendo además un servicio perpetuo de vigilancia a costa de los vecinos de Piedrola, Oyón, Elciego, Cripán, Landa, Baños, Opaco y Terrera, citando el caso de que el enemigo vigilaba también y anotándose que como fortaleza fronteriza, era preciso vivir siempre prevenidos para la defensa en aquellos días "de los grandes mandobles y certeras lanzadas" y observaba el aforismo de "tanto valgo cuanto puedo", y hasta se citaba el alborear de la artillería. A cuidado de la villa estaba la reparación de murallas, la provisión de leña, el acoplamiento de armas y la provisión de víveres y otros servicios, todo ello a título de indemnización. En previsión la más alta posible, el propio rey D. Carlos III el Noble, hallándose en visita de los castillos de esta zona extrema de su reino, ordenó por cédula fechada en Elvillar a 18 de septiembre del año 1411, conocedor de que en una aldea cercana habitaban Johan Ximeniz y su pariente Martín "que habían, con evidencia comprobada, laborado en la construcción de ballestas y saetas a servicio de las guarniciones castellanas próximas, les hizo comparecer a su presencia y les ofreció colocación permanente en los castillos nabarros, como maestros de ballistería para construir y recomponer arcos y dardos con abstracción de todo castillo que no fuese nabarro, eximiéndoles de toda pecha y ofreciéndoles ciertas franquicias y beneficios, mas el haber de 40 sueldos carlines anuales, en tales conceptos que desde luego quedaron otorgados los convenios procedentes".

Consecuencia de todo ello, a mediados del siglo XIV, unas cuantas torres fuertes comunicándose interiormente y con habitaciones de sólidos muros que pomposamente se titulaban palacios, se habían consolidado; las menguadas provisiones de boca y guerra, se habían acrecido más de lo preciso para un regular asedio; no había laberintos tenebrosos, ni talleres rudimentarios para producir ballistería, ni repuestos de ninguna especie, pero todo ello se había ensanchado y acrecido en previsión de posibles ataques enemigos. Las murallas habían recibido las mejoras dictadas por la experiencia y en sentido de apetecida inexpugnabilidad; se habían instalado nuevas escaleras de acceso a las viztorres o torres redondas; se habían edificado columnas para solidez de la techumbre en el palacio mayor que estaba amenazando ruina; se había consolidado el camino cubierto del adarra; se había improvisado un lugar para elaborar el vino y ensanchado los almacenes de vituallas; se habían reforzado los arcos de piedra de los palacios; habíanse elevado nueve codos sobre la torre principal y dos brazas del muro en 429 brazas de longitud y se había renovado y ampliado la capacidad del algibe; se había establecido una casa para reparar y almacenar en repuesto las máquinas de guerra; y se habían instalado prisiones subterráneas con sus cadenas y argollas para prisioneros. Se rehizo el horno para cocer el pan y no se tardó en recibir cañones, la gran novedad guerrera de la época. En resumen, el castillo de Laguardia, remozado, quedó dispuesto para albergar guarnición numerosa y capilla para el culto.

  • En el principado de Viana.

Carlos III El Noble incorporó Laguardia al principado de Viana que creó el 20 de enero de 1423 para su nieto Carlos, hijo de Blanca I. Esta villa le fue entregada al infante junto con otras poblaciones navarras y alavesas. A partir de 1451 -fecha en que estalla la guerra de beamonteses y agramonteses, a favor de Juan II unos, del príncipe de Viana, otros- Laguardia sigue las alternativas de las luchas de bandos.

  • Nueva intentona castellana.

Los molinos de este pueblo fueron destruidos por los castellanos en 1429 y para su reedificación le dio el rey de Navarra los cuartos del obispo de Calahorra. En 1430, al declararse la guerra entre Castilla y Aragón-Navarra, Diego de Destúñiga, sobrino del obispo de Calahorra, estando al frente de las tropas facilitadas por su tío y el conde de Ledesma, la tomó por asalto, tras hacerle sufrir un largo asedio. Los navarros que la defendían se vieron obligados a refugiarse en el castillo hasta que, como dice la crónica de Juan II: "combatidos noche é día con tiros de pólvora é ballestas é mandrones, de tal manera que los del castillo se vieron tanto aquejados que lo desampararon é se fueron a Navarra. Y el obispo y su sobrino se apoderaron de él é lo repartieron é bastecieron é le tuvieron así por el rey". Firmada la paz en 1437, Laguardia volvió al reino de Navarra (Ref. Geografía General del País Vasco-Navarro, t. Álava, p. 636). Después fue favorecida por los reyes de Navarra, y en 1451, Juan II de Navarra le concedió la merced de que nunca sería enajenada a la corona (Ref. Compendios Históricos de la Ciudad y Villas de Álava, 1928, p. 130).

  • Desmembrada definitivamente de Navarra.

En el reinado de Enrique IV de Castilla volvieron las hostilidades entre Navarra y Castilla. Laguardia, viendo los preparativos que contra ella se hacían en Nájera, se rindió en 1461 a D. Rodrigo de Mendoza, quien en 1469 seguía siendo alcaide de ella. "Pero Navarra -dice Yanguas- jamás reconoció la legitimidad de esta ocupación. Todavía en el repartimiento de cuarteles del año 1513 se incluía a Laguardia como pueblo de Navarra en la merindad de Estella, aunque sin designarle cantidad, porque está en poder del rey de Castilla, decía". [Arch. del reino, sección de cuarteles, leg. 1, carp. 33].

  • El servicio de armas.

El fuero establecía que los laguardienses no servirían al rey en hueste, sino tan sólo en batalla campal. Más tarde, en 1475, la condesa Doña Leonor de Foix, gobernadora de Navarra en nombre de su padre don Juan, reconoce que no podían ir en hueste sino tan sólo por tres días. Y en 1496, los Reyes Católicos, en carta dirigida al alcaide D. Rodrigo de Mendoza, hablan de que la villa está obligada a contratar cierto número de hombres de armas, siempre que el alcaide se lo urja presentándoles la cédula real que así lo manda (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 136).

  • Incorporada a Álava.

En 1469 la reina Doña Juana, esposa de D. Enrique IV de Castilla, mandó que fuese entregada Laguardia a Don Iñigo López de Mendoza, conde de Tendilla, y quedó agregada al principado de Viana. Durante 17 años permaneció en esta situación, gobernada por los alcaides puestos por Castilla. Finalmente, Fernando el Católico dirigió una carta al alcaide D. Rodrigo de Mendoza por la cual Laguardia y sus aldeas quedaban unidas a la provincia de Álava:

"Rodrigo de Mendoza mi vasallo é Alcayde de Laguardia é Concejos, Alcaldes Regidores Caballeros Escuderos oficiales é homes buenos de la Villa de Laguardia é su tierra: á mi es fecha relacion que á cabsa que esa dicha Villa é tierra non estais en Hermandad con la Provincia de Vitoria é con otra Provincia comarcana muchas personas que facen é cometen algunas muertes é robos é otros insultos en la dicha Provincia é comarcas de ella é frontera non son punidos ni castigados segun los delitos que cometen é que en esa dicha Villa é tierra son defendidos y estan seguros de manera que las Justicias non pueden executar en ellos la justicia, ni vosotros gelas quieras, temeis diciendo que estais poblados al fuero de Navarra é que no soys obligados a lo facer segund vuestros usos é costumbres é que ante los jueces della se han de demandar qualesquier mal fechores: é por sentencias que contra ellos se hayan dado por otras Justicias non pueden ser punidos ni castigados: é que si asi pasase de aqui adelant seria cabsa que muchas personas se atreverian á venir mal de que á mi se recresceria deservicio mio: é á la dicha Provincia é frontera della vernia grand daño: é por su parte me fue suplicado que vos mandase que entrasedes en la dicha Hermandad con la dicha Provincia, ó con otra que mas en Comarcas vos estobiese, ó que sobre ello les probeyese como la mi merced fuese: é por que mi merced é voluntad es que de aqui adelant esa Villa haya de venir so las leyes de mis Reynos yo vos mando que luego que con esta mi Cédula fueredes requeridos entreis en Hermandad con la dicha provincia de Vitoria é Hermandades de Álava, ó con otra Provincia que mas en Comarca vos quepa é guardeis las leyes de mis Reynos é vivais só ellas é no en otra manera sopena de la mi merced é de confiscacion de los bienes, dada en la Villa de Alcalá de Henares á cuatro dias del mes de Enero año de noventa y un años. Yo el Rey=Por mandado del Rey Fernando Albarez. A comienzos del siglo XVI muere Don Rodrigo de Mendoza, el último alcaide de gran talla del castillo de Laguardia. Con él terminan para éste sus días guerreros." (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 33).

  • Un asesinato.

El 8 de mayo de 1499 (Madrid) los reyes Católicos Fernando e Isabel, por medio de una Provisión real, ordenaron a la villa de San Vicente, a petición de la provincia de Álava, que no acogiesen a ningún malhechor, ya que, uno de ellos, había matado a un agricultor en la villa de Laguardia. (Ref. Cartulario Real a la provincia de Álava, SEV. 1983).

  • Intento de reconquista navarro.

En la guerra de reconquista navarra, cuando los aliados franceses querían apoderarse de Pamplona (1521 ), los alaveses y guipuzcoanos bajaron por Álava hacia La Rioja. Mandaba a los primeros su diputado, y a los segundos su maestre de campo D. Juan Pérez de Ansiondo. Reuniéronse con el ejército real en Laguardia, en cuyo castillo y plaza de Santa María eligieron por caudillo general al duque de Nájera, virrey de Navarra (Ricardo Becerro de Bengoa: El libro de Álava, Vitoria, 1877, p. 92).

  • Los últimos alcaídes del castillo.

A Don Rodrigo de Mendoza le sucedió en la tenencia del castillo su hijo D. Antonio. El único dato que de él se conserva es un fuerte encontronazo que tuvo con los de Labraza, y que no debió resolverse a su favor (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 38). A don Antonio de Mendoza le sucedió, en 1508, D. Juan de Arellano, que fue el último alcaide que residió en la fortaleza y que tuvo por teniente suyo a Ramón de Moreda, vecino de Alfaro (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 39). En 1535, el comendador Don Diego Flores de Robles, capitán de la Guardia Española de Su Majestad, sustituyó a Juan de Arellano como alcaide del castillo. No se molestó en residir en él, gobernándolo por medio de su teniente, Juan Subero (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 39). Por documento del 7 de noviembre de 1558, Doña Juana de Portugal, gobernadora durante la ausencia de Felipe II, con poder de éste, vende a Juan de Samano la tenencia de la alcaidía de la fortaleza de Laguardia, con todos los derechos y preminencias que hasta entonces habían tenido los alcaides que habían sido de ella (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 39). Las rentas que percibiría Juan de Samano por la tenencia del castillo serían 100.000 maravedís anuales: los 60.000 que la villa y sus aldeas estaban obligados a pagar al rey por castellanía, más otros 40.000 sobre las alcabalas del puerto seco de Logroño. A su vez, Juan de Samano pagó al rey 8.000 ducados. De cuenta del rey serían las reparaciones de la fortaleza y sus edificios, las municiones y la artillería, tal como había sido hasta entonces (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 40). Históricamente Laguardia se resistió a la venta de su castillo, por ello, cuando en febrero de 1559, Samano reclamó sus 60.000 maravedís, la villa le contestó que no los pagaría hasta que se aclarase quién era el propietario de la fortaleza, depositando, mientras tanto, el dinero en un vecino, Diego Pérez Blanco. Muy pronto se aclaró el asunto, y Laguardia hubo de reconocer a Juan de Samano como alcaide. A su muerte le sucedió su hijo Luis, hasta el 1609 (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 40).

  • Las murallas en la época moderna.

En la Edad Media la villa sólo podía comunicarse con el exterior por 4 puertas: la de Santa Engracia, la de San Juan, la del Mercadal y la de Páganos. Todas ellas se cerraban al anochecer. La primera estaba defendida por una torre que en 1573 era propiedad de Juan de Rojas. La del Mercadal estaba defendida por 2 torres; como propietarios de una de ellas aparecen en la segunda mitad del siglo XVI los herederos de Diego López de Montoya. En el siglo XVI era el ayuntamiento de la villa el que cuidaba de las murallas. En épocas anteriores, era el señor que tenía el castillo quien se preocupaba de ellas atendiéndolas a cargo del rey. En los siglos XIV y XV se hicieron varias reformas en las murallas. En el XVI continuaron las reparaciones. En 1506 se acude a la reina Doña Juana pidiéndole que subvencione la reparación de los muros porque el ayuntamiento no tenía fondos para ello. El 1517, 1552, 1575, 1587, son diversas fechas en las que se hacen reparaciones en las murallas (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 44).

  • II Guerra carlista: teatro de operaciones.

Ecequiel Careaga fue el jefe del alzamiento carlista de la segunda guerra (1872-76), en La Rioja alavesa que tuvo por centro a Laguardia. Gentes de casi todos los pueblos de La Rioja alavesa pero fundamentalmente de Laguardia, formaron su batallón. Sus correrías alcanzan Apellaniz, y el 29 de mayo de 1872, según el testimonio del alcalde de Páganos, se presentó en la villa con 700 hombres a su mando, aunque el Convenio de Amorebieta terminó con la mayor parte de estos núcleos armados lanzados al campo. Laguardia era un pueblo importante. A1 finalizar esta guerra, en 1877, tenía 2.800 habitantes. El carlismo en esta segunda guerra consideraba a Álava, excepto el Norte y La Rioja, como tierra de paso. Esta inestabilidad se refleja por ejemplo en el caso de Laguardia, cuyo dominio cambió de manos varias veces en cortos lapsos de tiempo. El verano de 1873 las autoridades locales liberales establecen una Junta de Fortificaciones que elaboró un proyecto cuyo presupuesto era de 19.502 reales que solían pagar los pueblos riojanos. Más tarde, cuando los carlistas derriban las fortificaciones y el liberal Caserna las manda reconstruir, recaen de nuevo los gastos sobre los pueblos de La Rioja. Los pueblos cedían este dinero como anticipa al Gobierno. En noviembre de 1873 Laguardia es tomada por los carlistas. Su botín fue de 182 prisioneros, 200 vestuarios, 400 fusiles, etc... Aunque estaba poco defendida, Laguardia fue tomada gracias a una traición que dejó en manos de los atacantes una de las puertas de la muralla. Así Álava entera quedaba en manos de carlistas menos la capital. Laguardia se convirtió al mismo tiempo en centro de operaciones carlistas de La Rioja alavesa, mientras los pueblos limítrofes contribuían a las obras de fortificación. El 4 de febrero de 1874 es reconquistada por los liberales, mientras los batallones carlistas alaveses tomaban parte en las operaciones en torno a Bilbao. El 5 de agosto de 1874 vuelve a caer Laguardia en manos de los carlistas. Su guarnición fue hecha prisionera y puesta luego en libertad, previa entrega de su armamento y equipo. Álvarez, el jefe carlista, ordena la demolición de las murallas porque, según parece, no confiaba mucho en poder mantener la posesión de la plaza. Y el 8 de octubre queda definitivamente Laguardia en manos de los liberales. Las murallas se arruinaron casi totalmente. De ellas sólo quedaron las torres convertidas en campanarios, varios castilletes y el lienzo de muralla que corre desde el portal de San Antonio a la iglesia de San Juan (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 44).

Villa de la hermandad del mismo nombre. Se regía por un alcalde mayor, su teniente, el procurador síndico general, 4 regidores (dos del estado noble y dos del llano), y dos diputados que eran elegidos el día de San Juan Evangelista por dos electores, uno de cada estado (Ref. Diccionario Geográfico-Histórico de la Real Academia, t. I, p. 406). En 1366 su jurisdicción se extendía a todas las villas de la hermandad de su nombre, que entonces eran aldeas suyas; igualmente abarcaba a los lugares de Berberana, Quintanilla, Quintana, Murriart, Esquide, las Casetas y Pazuengos, despoblados ya a fines del siglo XVIII (Ref. Diccionario Geográfico-Histórico de la Real Academia, t. I, 406).

Los documentos del siglo XVI, cuando hablan de Laguardia, distinguen entre villa y la "Villa y Tierra" designando con este segundo nombre a toda la jurisdicción, es decir, el conjunto de la villa y sus aldeas. Para su gobierno, la Villa y Tierra estaba dividida, en esta época, en tres tercios: el de la villa, el de Cripán y el de Samaniego. El de la villa lo formaba ésta con su barrio de Lapuebla. El de Cripán comprendía Cripán, Viñaspre, Elvillar, Lanciego, Yécora, Moreda, Oyón y Esquide. Al de Samaniego pertenecían Samaniego, Leza, Villaescuerna, Baños, Navaridas, Elciego, Páganos y Berberana (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 45). Su gobierno se realizaba en los llamados "ayuntamientos -concejos- generales de Villa y Tierra" integrados por el ayuntamiento de la villa y un representante de cada uno de los lugares, exceptuados Esquide y Berberana que no tenían derecho a ello por lo reducido de su vecindario. Estos concejos se reunían periódicamente mediante cédula de citación que les enviaba el ayuntamiento ordinario de la villa, el cual podía citarles siempre que lo creyese conveniente (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 45). Las decisiones del concejo se tomaban por mayoría de votos de los representantes de los lugares. Cuando todo un tercio desistía del acuerdo, éste no les obligaba (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 46). Las verdaderas atribuciones del alcaide del castillo están bien delimitadas en un documento de Fernando el Católico dirigido al concejo de Laguardia en 1475. Según el mismo le corresponde a aquél mirar "por la goarda e defensión della (de la fortaleza), por la buena gobernación e regimiento desa villa e por la administración de la mi justicia". En otros documentos se le llama al alcaide "asistente de la villa" y se dice que "tenía la villa por mano del rey". En 1508, cuando aparece el cargo de corregidor, los poderes del alcaide quedan reducidos al castillo, cesando toda intervención en el régimen del pueblo y su justicia. El alcaide percibía como derechos 60.000 maravedís que la villa tenía que pagar al rey por castellanía (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 38).

A principios del siglo XVI, el gobierno particular de cada aldea estaba formado por el concejo de vecinos presididos por su abad y varios jurados que ellos designaban. E1 abad tenía unas atribuciones parecidas a las de un alcalde pedáneo, pero más reducidas. Para tomar decisiones de cierta importancia debían reunirse todos los vecinos. A medida que fue pasando el tiempo los pueblos fueron adquiriendo mayor personalidad, hasta que terminarían constituyéndose en villas (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 46). En 1535 se hizo una conducción de agua a Laguardia. Como de costumbre, quería que las aldeas contribuyesen a cubrir los gastos. Estas se niegan rotundamente alegando que para ellas no supone ninguna utilidad. Con los servicios de la villa ocurre otro tanto. En 1574, un ayuntamiento general de Villa y Tierra acuerda que no se pague al médico a su costa, pues los pueblos tienen ya contratos con médicos de Logroño, Nájera, Briones y de otras partes. A medida que aumenta la separación entre la villa y sus aldeas los pleitos están a la orden del día. El principal motivo de ellos lo constituía el usufructo de los montes y, en inferior proporción, el regadío. Los pueblos más pleitistas eran los dos de mayor número de habitantes: Elvillar y Elciego. En general, los pueblos se muestran enemigos de que se paguen de sus fondos los gastos de tales pleitos. Les parece bien que se sigan pero que los pague la villa (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, pp. 51-53).

Durante el siglo XVII se irían separando las aldeas de la villa, hasta quedar sólo Laguardia con Páganos, Laserna y Berberana. De esta forma se extinguió la "Villa y Tierra" (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 54). En el siglo XVI el gobierno de la villa lo ejercía el ayuntamiento. Estaba constituido por el corregidor, su teniente, 2 regidores, 4 diputados (uno por cada cuarterón), y el procurador general. E1 corregidor representaba a la autoridad real. Era nombrado por el rey, recayendo su designación en un aristócrata de fuera de la villa. Su oficio era doble: presidir el ayuntamiento y juzgar en primera instancia las causas civiles y criminales, por lo que se le llamaba también juez de residencia. A1 cargo de corregidor iba anejo el de capitán principal de la frontera de Navarra, lo cual trajo fricciones con el diputado general de Álava, jefe supremo de las tropas armadas de la provincia. Igualmente, desde el primer momento se suscitaron cuestiones sobre competencia entre el corregidor y el alcaide de la frontera. En 1508, el rey Fernando el Católico, a petición de la villa, dirigió una carta al alcaide, Antonio de Mendoza, mandándole cesar en su cargo de asistente del ayuntamiento. Desde entonces quedó desligado el gobierno de la fortaleza y el de la villa. Con esto no terminó todo. El 8 de agosto de 1513, por una provisión de la reina Doña Juana, consiguieron el que el alcaide fuese elegido por el pueblo, como siempre lo había sido (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, pp. 61-64). Los regidores, los diputados, el procurador general y el alcalde de Hermandad eran de elección popular. Se nombraban anualmente en la iglesia de San Juan Bautista el día 27 de diciembre. Este acto constaba de tres partes: en la primera se nombraba a los regidores. En al segunda tomaban parte todos los vecinos que elegían al procurador general y al alcalde de Hermandad. En la tercera se dividían los vecinos por cuarterones, y cada uno de éstos, por votación, elegía a su diputado (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 66).

La designación de los regidores se hizo, en el siglo XVI, de dos maneras muy distintas. A1 principio cada regidor saliente nombraba su sucesor, que no podía ser de su mismo cuarterón. A partir de 1544 se hacen nuevas ordenanzas. Ya no importaba el que el elegido fuese del mismo cuarterón. Pero en cambio, ahora uno había de ser necesariamente hijodalgo y el otro franco infanzón (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, pp. 66-67). A fines del siglo XVI aparece un nuevo cargo concejil: el de alférez mayor de la villa. Su puesto es el inmediato después del corregidor o su teniente y antes de los otros regidores de los cuales él es el primero. Era oficio perpetuo, transmisible por herencia. Este cargo fue instituido por Felipe III, por carta real fechada el 7 de julio de 1600, y lo concedió a D. Francisco Sánchez de Gamarra, quedando así vinculado a la familia de los Sánchez Samaniego que la habían de ejercer durante más de 2 siglos (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, pp. 68-69).

Aparte de los cargos ya nombrados, en el siglo XVI existían estos otros cargos en la villa: alcalde de Hermandad, jurados, jueces de apelación, alguacil, mayordomo, procuradores, jueces de comisión, fiel de pesos y medidas, el colector de Bulas, etc. (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, pp. 71-76). En el siglo XVI el ayuntamiento se reunía ordinariamente un día a la semana, que en 1525 era el lunes, pero después, por lo menos desde 1539, cambió al sábado y así continuó hasta fin de siglo (Ref. Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, 1959, p. 77).

Elecciones generales del 20 de abril de 1879
Ref. Boletín oficial de Álava del 20-IV-1879.
CandidatosPartidosVotos
Sebastián Abreu CerainLib. Transigente304

Elecciones de diputados a Cortes del 1 de febrero de 1891
Ref. Boletín oficial de Álava del 3 de febrero del año económico 1890-91. Filiaciones en "La L." del 3-III-1893.
(1) Este candidato se llama Gonzalo Aguilera, Boletín oficial de Álava del 7-III-1893.
CandidatosPartidosVotos
Abreu, SebastiánConservador333
Marqués de Sarasola 3
Conde de Casasola (1)Carlista1
Conde de Sarasola 1

Elecciones de diputados provinciales del 11 de Septiembre de 1892
Ref. Boletín oficial de Álava del 17-IX-1892, en el año económico 1892-93. Filiaciones en El Alavés del 6-IX-1892.
CandidatosPartidosVotos
Abalos, PaulinoIndependiente133

Elecciones de diputados a Cortes del 5 de marzo 1893
Ref. Boletín oficial de Álava del año económico 1892-93, del 7-III-1893. Filiaciones en "La L." del 3 y 5-III-1893.
CandidatosPartidosVotos
Aguilera, GonzaloCarlista320
Mtez. de Aragón, GabrielLiberal-Fuerista94
Abreu, SebastiánConservador51

El 20 de enero de 1893 tuvieron lugar una serie de conflictos como protesta por la reorganización de la Capitanía General trasladada de Vitoria a Burgos y por la intención gubernamental de aumentar las contribuciones en la renovación del Concierto Económico. En los enfrentamientos se produjeron un muerto y varios heridos.

Elecciones de diputados provinciales del 9 de septiembre de 1894
Ref. Boletín oficial de Álava del 18-IX-1894 (año económico 1894-95).
CandidatosVotos
Sáenz de S. M.ª, Isidro354
González, Santiago299
Oñate, Dionisio de 275
Iradier, Justino184
Hermosa, José Manuel92
Garizabal, Juan87
El resto0

Elecciones de diputados a Cortes del 12 de abril de 1896
Ref. Boletín oficial de Álava del 14-IV-1896 (año económico 1895-96). Filiaciones en El Alavés del 7 y 12-IV-1896.
(1) 3 votos diversos y papeletas en blanco, en el Boletín oficial de Álava del 14-IV-1896.
CandidatosPartidosVotos
Aguilera, GonzaloCarlista267
Abreu, SebastiánLiberal-Conservador184

Elecciones de diputados a Cortes del 19-V-1901
Ref. Boletín Oficial de Álava del 21-V-1901. Filiaciones en "La L." del 15-IV-1901.
CandidatosPartidosVotos
Abreu, SebastiánLiberal153
González I., CruzLiberal90

Elecciones de diputados a Cortes del 2-II-1902
Ref. Boletín Oficial de Álava del 6-II-1902. Filiaciones en el El Heraldo Alavés del 1-V-1902.
CandidatosPartidosVotos
Ajuria, AlfredoCanalejista169

Elecciones de diputados provinciales del 8-III-1903
Ref. Boletín Oficial de Álava del 12-III-1903. Filiaciones en "La L." del 9-III-1903 y en el El Heraldo Alavés del 10-III-1903.
Resumen de votos totales en el distrito de Laguardia
CandidatosPartidosVotos
Migueloa, JustinoUnión Liberal1.455
Franco, AquilinoUnión Liberal1.397
Sáenz de S. Pedro, AndrésCarlista1.396
S. de Santa M.ª, IsidroCarlista1.366
Echave, AntonioCarlista1.285
Celaya, EnriqueUnión Liberal1.019
García Jalón, RodrigoIndependiente770
Mtez. de Lecea, VicenteIndependiente384

Elecciones de diputados provinciales del 8-III-1903
Ref. Boletín Oficial de Álava del 12-III-1903. Filiaciones en "La L." del 9-III-1903 y en el El Heraldo Alavés del 10-III-1903.
(1) 301 en el El Heraldo Alavés del 7-III-1903. (2) 176 en el El Heraldo Alavés del 7-III-1903.
CandidatosPartidosVotos
Sáenz de S. Pedro, AndrésCarlista291(1)
S. de Santa M.ª, IsidroCarlista221
Migueloa, JustinoUnión Liberal197
Echave, AntonioCarlista166(2)
Celaya, EnriqueUnión Liberal55
Franco, AquilinoUnión Liberal45
García Jalón, RodrigoIndependiente32
Mtez. de Lecea, VicenteIndependiente15

Elecciones de diputados provinciales del 26-IV-1903
Ref. Boletín Oficial de Álava del 30-IV-1903. Filiaciones en el El Heraldo Alavés del 9 y 29-IV-1903.
CandidatosPartidosVotos
Mazarrasa, AntonioCarlista254
Sengariz, PabloFusionista94

Elecciones de diputados a Cortes del 10-IX-1905
Ref. Boletín Oficial de Álava del 14-IX-1905. Filiaciones en el El Heraldo Alavés del 2-IX-1905.
CandidatosPartidosVotos
Mazarrasa, AntonioTradicionalista272
Sengariz, Pablo 125

Elecciones de diputados a Cortes del 21-IV-1907
Ref. Boletín Oficial de Álava del 25-IV-1907. Filiaciones en el El Heraldo Alavés del 15 y 16-IV-1907.
CandidatosPartidosVotos
Alcocer, CelestinoTradicionalista252
Hurtado de Amézaga, Juan 140
Mtez. de Aragón, GabrielCanalejista22

Elecciones de diputados a Cortes del 8-V-1910
Ref. Boletín Oficial de Álava del 10-V-1910. Filiaciones en "La L." del 9-V-1910.
(1) 5 entre votos diversos y papeletas en blanco, en el Boletín Oficial de Álava del 10-V-1910.
CandidatosPartidosVotos
Mazarrasa, AntonioCarlista301
Sengariz, PabloLiberal204

Elecciones de diputados a Cortes del 8-III-1914
Ref. Boletín Oficial de Álava del 10 y 14-III-1914. Filiaciones en el El Heraldo Alavés del 25 y 27 de febrero de 1914.
(1) El El Heraldo Alavés del 25-II-1914 presenta su candidatura como popular, por encima de cualquier partido.
CandidatosPartidosVotos
Pando-Argüelles, CasimiroIndependiente (1)272
Acha, EduardoCarlista195

Elecciones de diputados a Cortes del 9-IV-1916
Ref. Boletín Oficial de Álava del 15-IV-1916. Filiaciones en "La L." del 8-IV-1916.
(1) 15 entre votos diversos y papeletas en blanco, en el Boletín Oficial de Álava del 15 de abril de 1916.
CandidatosPartidosVotos
Pando-Argüelles, CasimiroCoal.-Monárquica273
Fernández, MiguelCarlista136

Elecciones de diputados a Cortes del 24-II-1918
Ref. Boletín Oficial de Álava del 26-II-1918. Filiaciones en "La L." del 6 y 15-II-1918.
CandidatosPartidosVotos
Artiñano, GervasioJaimista305
Pando Argüelles, CasimiroPart.-Republicano56
Diversos y en blanco 37

Elecciones de diputados a Cortes del 19-XII-1920
Ref. Boletín Oficial de Álava del 25-XII-1920. Filiaciones en El Heraldo Alavés del 15-XII-1920 y en "La L." del 14-XII-1920.
(1) En el El Heraldo Alavés del 15-XII-1920 aparece como republicano.
(2) 185 en el El Heraldo Alavés del 20-XII-1920.
CandidatosPartidosVotos
Artiñano, GervasioCatól.-Independ. 244
Ocio, Enrique Indep.-Liberal (1) 189(2)
Resultado de las elecciones generales del 29-IV-1923
Ref. Boletín Oficial de Álava del 5-V-1923. Filiaciones en el El Heraldo Alavés de 24-IV-1923 y 11-IV-1923.
N.º de electores: 500; N.º de votantes: 460; En blanco: 3
CandidatosPartidosVotos
Joaquín Pérez ArgoteIndependiente231
Enrique OcioLiberal demócrata226

Elecciones municipales del 12-IV-1931
Ref. Boletín Oficial de Álava del 18-IV-1931. Filiaciones en "La L." del 13-IV-1831.
(1) En blanco 3 en Boletín Oficial de Álava del 18-IV-1931. Tras la impugnación, se estableció una Comisión gestora del ayuntamiento el 27 del mes en curso. Junta directiva del círculo republicano: Pres.: Aurelio Arbulo. Vicep.: Pablo Pz. Abalos. Tesor.: Primitivo Abente. Vocales: Pedro Bajanda, Federico González Olano, Teodoro Lz. Casado, Celestino Irazu, Eulogio Gracia. Secretario: Atilano Pz. de Viñaspre.
CandidatosPartidosVotos
Liborio Ugarte RuizJaimista142
Celestino Irazu García de Jalón 118
Blas Landaluce Lz. SamaniegoTradicional- Monár.97
Eulogio García Regil 77
Doroteo López López 1
Francisco Madinaveitia Ibañéz 1

Elecciones municipales del 1-V-1931.
Ref. La Voz de Guipúzcoa, 2-VI-1931.
Republicanos8
Jaimistas2

Elecciones generales del 28-VI-1931
Ref. "Euzkadi" del 30-VI-1931. Filiaciones en Gaceta del Norte del 30-VI-1931.
CandidatosPartidosVotos
OriolTradionalista275
SusaetaRepublicano231
OlanoPNV18

Plebiscito del 5-XI-1933 sobre el Estatuto Vasco de Autonomía
Ref. Euzkadi del 10-XI-1933.
ElectoresA favorEn contraEn blanco
1.342964761

Elecciones generales del 19-XI-1933. 1.ª y única vuelta. (Electores: 1342)
Ref. Euzkadi del 22-XI-1933. Filiaciones en La Gaceta del Norte del 14-XI-1933.
CandidatosPartidosVotos
OriolTradicionalista592
AmorósRadical199
LandáburuPNV73
SusaetaRadical Socialista30
CastresanaRadical Socialista22
QuintanaComunista1
En blanco 2

Elecciones generales del 16-II y 1-III-1936. 1.ª y 2.ª vuelta
Ref. Euzkadi del 3-III-1936 y del 18-II-1936. Filiaciones en La Gaceta del Norte del 18-II-1936.
CandidatosPartidosVotos
2.ª vuelta1.ª vuelta
OriolFrente Contrarrev.577589
ViguriFrente Popular323291
F. EstradaFrente Contrarrev.6585
LandáburuPNV5748

Elecciones del 15-VI-1977
Votantes: 972 (88,8%)
UCD425
PSOE228
AP111
PNV77
DCV50
ASD18
PSP16
ESB5
FDI5
AET2
FUT2
EE1
FE1
PP0

El Referéndum constitucional del 6-XII-1978. (Censo electoral: 1.203)
Votos887
Abstenciones31626,26%
No1179,72%
66555,27%
Blanco85
Abstenciones y No35,95%

Elecciones generales del 1-III-1979. (Censo electoral: 1.219)
Ref.: Instituto Nacional de Informática.
UCD40643,46%
PNV15016,05%
PSE10511,24%
PC10311,02%
UFV838,81%
HB384,06%
UN80,85%
EE50,53%
PCE50,53%
ORT30,32%
PTE30,32%
PSH30,32%
LKI30,32%
EMK10,10%
Abstenciones28523,37%

Elecciones municipales del 3 de abril de 1979
Para ocupar las 9 concejalías de este ayuntamiento se presentaron cuatro candidaturas: PNV, UCD, UFV y Por la Unidad Popular. Resultaron elegidos, sobre un censo de 1.219 electores, los siguientes concejales: UCD con 496 votos: Javier San Pedro, Juan Sáenz de Samaniego, José López, Alberto Rández y Antonio Gil; Por la Unidad Popular con 198: Alvaro Valle y Vicente Sáenz de Samaniego; UFV con 155: Jesús Arbulu; PNV con 117: Eusebio López de Aguileta. Alcalde: Javier San Pedro, de UCD.
Referéndum estatutario del 25-X-1979 (Censo electoral: 1.1194)
Votos85071,20%
Abstenciones34428,80%
68780,82%
No9711,41%
Blanco:556,47%
Nulo11,29%
s/c 57,53%

Primeras elecciones para el Parlamento Vasco; 9-III-1980. (Censo electoral: 1.232)
Ref. Revista Euzkadi, 9-III-1980.
UCD54055,95%
PNV25526,42%
HB505,18%
AP343,52%
EKA303,10%
EE181,86%
PSE171,76%
EMK20,20%
ESEI20,20%
Abstenciones26721,67%

Elecciones Generales del 28-X-1982.
Escrutados 1.220, 171 abstenciones, 10 nulos, 9 blanco
AP/UCD497
PNV240
PSOE159
HB65
EE35
CDS22
PST3
PCEm3
SE2
FN1
PCE1
CUC1
UCE1

Elecciones municipales del 8 de mayo de 1983
Concejales: EAJ-PNV: Manuel Martínez Cuende, José Luis Díaz Bello, Jesús María Amelibia Díaz de Guereñu. AP-PDP-UL: Javier Sampedro Sampedro, Alberto Rández Caballa, José Antonio Briones Mateo, Miguel Díaz de Guereñu Marañón, Manuel Fernández Pérez, Jesús Alegre Davalillo. Resultó elegido alcalde Javier Sampedro.

Laguardia es un magnífico exponente de urbanismo medieval con una fuerte dosis de aportación renacentista y barroca y la riqueza arquitectónica del siglo XVIII. Como muestra de edificio civil del siglo XV queda la casa de la Primicia en la calle Páganos, de una sola planta, puerta adovelada de arco apuntado y ventanas apuntadas y adinteladas.

El antiguo ayuntamiento representa al siglo XVI ostentando en su fachada un escudo imperial en piedra. Fue construido por Gonzalo de Asteasu en 1574.

La Casa de Samaniego, cuna del inmortal fabulista, está en la Plazuela de San Juan y sirve de estación enológica. Es un edificio del siglo XVII de tres plantas en sillería, con un escudo familiar a la altura de la tercera planta.

Torre divisera de San Meder, cuyas ruinas se encuentran a 4 km. al oeste de la villa, de construcción anterior al siglo XI. Por noticias documentales sabemos que perteneció a los Samaniego y que constaba de dos torres rematadas por chapiteles a cuatro vertientes en las esquinas de la portada de acceso. Fue destruida en 1359 y reconstruida en 1654.

Las murallas son un conjunto de épocas diversas cuya parte mejor conservada es de los siglo XV y XVI en el perímetro Este.

Han sido declarados Monumento Nacional de Euskadi la iglesia de Santa María de los Reyes y la de San Juan Bautista.

  • Iglesia parroquial de San Juan Bautista.

Edificio románico-gótico construido en sillería durante el siglo XIII y comienzos del siguiente, que ha sufrido posteriores reformas, siendo de gran envergadura la llevada a cabo en el siglo XVI; todavía se conservan en su exterior algunos canecillos de buenas labores, así como varios óculos y ventanales, de línea ojival, cegados por el interior los que se abrían en la cabecera, en la que se acusan tres ábsides; torre fuerte de tres cuerpos, separados por impostas y con decoración de arcos ojivales; tres portadas dan acceso al interior del templo, situadas en los muros este, norte y oeste; cabe destacar esta última, de transición al gótico (de últimos del siglo XII o comienzos del siguiente); la puerta ojival está enmarcada por cinco baquetones que se apoyan en ábacos y capiteles, con decoración puramente románica los de la derecha (uno de ellos historiado) y con ya marcada influencia gótica los del lado izquierdo, que presentan una profusa ornamentación animal y vegetal; sólo quedan dos columnas a cada lado, de las cuales las de la derecha están formadas por dos imágenes que representan la Anunciación; la puerta del norte es del siglo XVI, y la del oeste, de la primera mitad del XVIII.

El interior, de planta de cruz latina, con una capilla octogonal añadida a los pies, otra adosada al muro norte y triple ábside, está cubierta en su mayor parte con bóvedas de crucería gótica; el ábside central está cubierto actualmente por cúpula de media naranja y linterna, en la que se hallan abiertas ventanas.

Magnífico coro a los pies sobre arco escarzano, en el que se pueden distinguir tres estilos: ojival el tramo situado sobre la nave central, y plateresco y renacentista los que corresponden a las naves laterales; todo el conjunto es de buena ejecución, mereciendo destacar la parte realizada en la primera época, la gótica, que data de la segunda mitad del siglo XV, aunque reformada en la primera mitad del XVIII; sin embargo, todavía pueden apreciarse en él varios restos de aquel arte que nos hablan de su primitiva belleza.

Dos son las sacristías de que consta este templo: gótica una y de posterior ejecución (de mediados del siglo XVIII), de estilo barroco, la otra; las dos se comunican entre sí.

El retablo mayor, de estilo churrigueresco, constituye un buen ejemplar dentro de este arte: en el bancal, con el sagrario en su centro, relieves de buenas labores que representan la flagelación y coronación de espinas; sobre él, y en su calle central, imagen de San Juan de escaso mérito, y a ambos lados de ella las de San Julián y San Antón; sobre este cuerpo, un nuevo bancal con relieves de la oración en el Huerto y de la caída de Cristo camino del Calvario, y un segundo cuerpo con bulto de buena ejecución de San Juan Evangelista; todo ello entre una profusa ornamentación churrigueresca; las imágenes que lo adornan fueron realizadas por el afamado escultor Francisco Jiménez.

Los retablos de los dos ábsides laterales, de época neoclásica ambos y con imágenes en el lugar de honor de Santiago y San Andrés, apenas merecen interés; en los muros laterales, altares dedicados a la Veracruz, la Piedad, San Antonio, San José, las Animas y San Francisco, todos ellos de los siglos XVII o XVIII, y de buena ejecución en su conjunto; cabe resaltar el de la Veracruz, renacentista, obra de principios del siglo XVII, en el que ya se acusan las influencias barrocas: sobre el bancal, con dos buenos relieves en los extremos, que hacen relación a la Invención de la Santa Cruz, imágenes de Santa Elena en su calle central y de San Juan Bautista y San Andrés a los lados; en el remate, el grupo del Calvario.

Entre las varias imágenes que se pueden admirar en este templo, se encuentra un excelente Calvario de últimos del siglo XV o primeros del siguiente, situado enfrente del baptisterio, y dos Cristos del siglo XVII, que presiden las pilas para el agua bendita, de época gótica, aunque ya a las puertas del Renacimiento. Otras obras de arte dignas de especial mención son: la estupenda cajonería barroca con respaldo y retablo de reducido tamaño, ambos rococó, obra de Francisco de Castañeda y fechada en 1770, que se encuentran eh la sacristía nueva; doce cantorales, todos seguramente de la primera mitad del XVII; una hermosa custodia decorada con perlas y piedras preciosas; una bella corona trabajada en plata dedicada a Nuestra Señora del Pilar y varios ternos de gran valor.

  • Iglesia parroquial de Santa María de los Reyes.

Las obras de edificación se extienden desde comienzos del siglo XI hasta los primeros años del XV, acusándose por lo tanto en ella los estilos románico y gótico; la mayor parte es de la segunda época; fábrica de sillería. En la torre, de planta cuadrada, y en otro tiempo castillo fortificado, cuyo cuerpo superior ha sido modificado para servir de campanario, se aprecia también la citada evolución en el estilo.

Uno de los elementos más vistosos y agradables quizás sea el pórtico, de finales del XIV, cubierto en su interior por una bóveda estrellada, y que aloja la excelente portada de la misma época, que constituye una auténtica obra maestra del estilo gótico, ya bastante avanzado: doble puerta gemela de arcos rebajados y trilobulados, dividida por un parteluz que ostenta en su parte alta una hermosísima imagen de la Virgen con el Niño, y en su parte inferior, representación de los siete pecados capitales y del pecado original; el tímpano, de arco apuntado, está dividido en tres cuerpos; en ellos se relatan escenas que giran en tomo a Nuestra Señora, representada en el misterio de su Asunción en el centro del segundo cuerpo; enmarcando el conjunto, cinco arquivoltas separadas por finos baquetones alternándose unas con imágenes y otras con motivos vegetales; descansan en doseletes que cobijan las imágenes de los doce apóstoles, de gran belleza por su maravillosa expresión, el cuidado de los cabellos y el estudio de los plegados sobre todo; la mayor parte están individualizados por el símbolo que les caracteriza a algunos y todos ellos con un libro en sus manos; se apoyan en pedestales, también de buena labra.

En el muro oeste, se abría en otro tiempo una sobria puerta de época gótica, que actualmente se halla tapiada; a ambos lados de ella, ventanales ojivales; la fachada norte pertenece al arte románico: recorre el muro, dividido en tres partes por contrafuertes, una arquería ciega, que en un primer tramo (es la parte más antigua del edificio) es de medio punto, y el resto, apuntado.

Su interior, de planta rectangular, compuesta de tres naves y dos capillas laterales, formando crucero de época renacentista y ábside poligonal, se cubre con bóvedas de crucería gótica, a excepción de la del crucero, que lo hace en su centro con artesonado decorado por un relieve de gran tamaño que representa al Padre Eterno rodeado por otros cuatro de los evangelistas; en el coro, de finales del siglo XV y comienzos del siguiente, se acusa también la sucesión de estilos gótico y renacentista.

El retablo mayor, obra de Juan de Bascardo, Tomás Manrique y Lope de Mendieta, en 1618, pertenece al arte renacentista, aunque se acusan ya influencias barrocas, es una auténtica joya de arte dentro de su estilo: está formado por un bancal y dos cuerpos, cada uno de ellos con su banco y remate; se cuentan cinco calles; en los dos bancos inferiores, seis buenos relieves que hacen mención a la Pasión de Cristo; en su centro, el Sagrario, obra del citado Bascardo en 1615, que se halla bastante deteriorado; sobre él, altorrelieve de la Asunción, y a ambos lados, las de Santo Domingo de la Calzada y San Millán; en los extremos, relieves de la Natividad de la Virgen y el Misterio de la Puerta Dorada; en el remate de este cuerpo, un frontón triangular en el centro y dos curvos a los lados, que ocultan en parte el bancal del segundo cuerpo; en éste, y entre los frontones, aparecen los relieves de Santa Águeda y Santa Lucía; sobre él, en la calle central, un excelente grupo del Calvario con imágenes de Santo Domingo de la Calzada y San Millán y los relieves de la Presentación de María en el Templo y la Epifanía, en las laterales; en remate, bultos que representan la Anunciación de Nuestra Señora, y a los lados, en frontones partidos, dos santos sedentes.

Los altares que encontramos en el crucero, dedicados a San Pedro el de la derecha y a los dos arcángeles el de la izquierda, son de época barroca (1654), aunque la huella del Renacimiento es bastante profunda; los retablos que presiden las capillas laterales, con representación de las Ánimas e imagen de la Inmaculada ocupando los lugares de honor, son seguramente de la segunda mitad del siglo XVII; otros retablos son los de San Martín y la Virgen de Carmen, que apenas ofrecen interés; por lo demás, entre los numerosos objetos interesantes que se guardan en este templo, cabe resaltar un hermoso juego compuesto por cáliz, vinajeras y campanilla de plata repujada y sobredorada; un curioso y precioso copón, de últimos del siglo XV seguramente, y numerosas vestiduras para el culto, entre las que hay que destacar un terno rojo del siglo XVI bordado en oro, y otro blanco, también en oro y sedas.

  • Convento de la Orden de los Capuchinos.

Las obras de realización, comenzadas en 1660, se concluyeron siete años después; consta de una sola nave rectangular y tres altares.

  • Ermitas desparaecidas.

Ermita desaparecida de San Cristóbal, que todavía a principios del sigla pasado se tenía en pie. Ermita de Santa Engracia; arruinada. Vulgar ermita dedicada a Nuestra Señora del Cántaro, que fue destruida en 1834 con motivo de la guerra. Ermita desaparecida de San Julián. Ermita de San Lázaro, actualmente perdida, de cuya existencia tenemos noticias desde el siglo XVI. De esta misma época también nos llegan noticias de la existencia de una ermita dedicada a San Ginés y de otra dedicada también a San Gregorio. Ermita de San Andrés; derruida. Ermita desaparecida de Nuestra Señora de Quintana, antiguamente parroquia del lugar, que quedó despoblado en el siglo XVI. Antigua ermita dedicada a San Bartolomé, desaparecida en el siglo pasado. Ermita del Santo Cristo; arruinada. Ermita desaparecida del Santo Espíritu. Ermita también desaparecida y dedicada a San Martín, que en su tiempo debió gozar de gran renombre.

  • Taller barroco de escultura.

En Laguardia estuvo residiendo el escultor Rodrigo de Beitia Aguirre y a finales del siglo XVII y comienzos del XVIII el arquitecto Martín de Zuazola, que tiene por cierto gran incidencia en todo el contorno riojano. Martín de Zuazola ejecutaba en 1695 un colateral dedicado a San José para Leza de Álava y al año siguiente concurría con el vitoriano Pascual de Oña u Ora al remate de los colaterales de la iglesia de Meano. Ganaba este remate Martín de Zuazola favorecido por José de Mendieta y, como ya hemos señalado, la obra de escultura se adjudicaría luego a Francisco Jiménez. Igualmente, en 1702 Zuazola presentaba una traza para el retablo mayor de Entrena que no fue aceptada a última hora. A él se debe también la arquitectura del retablo·mayor de Samaniego, construido entre 1705 y 1721 en colaboración con José de Mendieta y los escultores Francisco del Ribero y Antonio de Elguero, apellidos estos últimos muy vinculados a algunos pintores-doradores anteriores. (Ref. Ramírez Martínez: Los talleres barrocos..., 1981, p. 46).

Celebra fiestas de San Juan Bautista y San Pedro el 23 de junio y el Degollao el 28 de agosto. Fiesta de los famosos danzarines con su "cachimorro" (tipo de bufón antiquísimo), encierros, ete. Ferias de toda clase de ganado los días 26, 27, 28 y 29 de junio. Mercados, los días 15 y 30 de cada mes (1952). Peculiaridades de las Fiestas son los marchos o encendido de hogueras, la rendición de la bandera, la danza de los troqueados, el chulalay y la jotica de Laguardia, baile del Celedón, gaiteros.



Cuatro parroquias, arciprestazgo de Laguardia, diócesis de Vitoria, archidiócesis de Burgos.

En 1223 tuvo lugar un cambio entre el obispo electo de Calahorra Don Juan Pérez y su cabildo, de Arnedillo, Cuevas, San Pedro el Viejo de Yanguas y el tercio de Haro, por las tercias de Arnedo y las quartas de San Vicente, de Laguardia y sus aldeas. El año siguiente la cambió por la villa de Arnedillo y su castillo, el monasterio de San Pedro de Yanguas y la Casa de Cueva. En 1800 quedaba bajo la dependencia del obispado de Calahorra, y pertenecía a la vicaría y arciprestazgo de su nombre. El monasterio de San Román (O. S. B.) se hallaba situado en la villa de su nombre y fue dependiente del de Santa María la Real de Nájera. En el siglo XVI era sólo una iglesia que guardaba muchas sepulturas antiguas.

En el siglo XVI existían, dentro de la jurisdicción de la villa, las siguientes ermitas: Santo Cristo, Sancti Spiritus, Nuestra Señora de Asa, Nuestra Señora de Quintana, San Andrés, San Bartolomé, San Cristóbal, Santa Engracia, San Ginés, San Gregorio, San Lázaro, San Martín, San Pedro. Es muy probable, aunque los documentos no la citan, la existencia de la de San Julián (Ref Emilio Enciso: Laguardia en el siglo XVI, Vitoria, pp. 101-102). En 1800 tenemos noticia de la existencia de las siguientes ermitas: Santo Cristo, Santa Engracia, San Cristóbal, y San Bartolomé (Ref. Diccionario Geográfico-Histórico de la Real Academia, t. I, p. 406).