Como corresponde a la etimología de su nombre, Zabalegui es un pueblo amplio, situado en un leve y extenso promontorio amesetado, situado en el centro del valle de Elorz. Sus casas tienen gran desarrollo en planta, y se levantan separadas y formando amplias plazas, donde tan sólo hay alguna callecita muy poco estructurada. Al núcleo original del pueblo se están añadiendo casas de nuevo cuño y variados diseños, configurando un conjunto variopinto y poco coherente.
A la entrada del pueblo vemos una casa de planta cuadrangular muy desarrollada, conformada por la adición de elementos independientes, con patio en medio y torre en uno de los ángulos. Debe ser medieval en origen, aunque los vanos no confirman en la actualidad esa antigüedad, pues son rectos, a excepción del medio punto de la puerta, con trece dovelas largas y rosca sin moldurar. Sus muros han perdido el original revoque. Debemos señalar que desde este edificio torreado es posible ver y poner en comunicación los antiguos castillos reales de Monreal y Tiebas, así como la torre de Yárnoz y otras del valle y de la zona inmediata, como el importante palacio de cabo de armería de Subiza. Esto puede bastar para comprender la importancia estratégica de este tipo de palacios rurales, aunque en el caso que nos ocupa nunca llegó a figurar en el Libro de Armería del Reino de Navarra. En la misma plaza vemos otras casas que siguen aún los patrones tradicionales, alguna de las cuales llegan a adosarse creando alineamientos embrionarios.
A la iglesia parroquial se ha adosado recientemente un edificio concejil nuevo, realizado con bloques de cemento, que ha afeado la fachada norte del templo de manera incomprensible. Enfrente, una casa muy reformada conserva un hermoso portalón del siglo XVI, abierto en un paño de buena sillería y rematado con un arco de medio punto con quince largas dovelas, que llevan la rosca moldurada. En alto lleva una cornisa horizontal también moldurada, que hace las veces de antepecho para la ventana que se abre encima.
En una plaza en cuyo centro se aprecia aún un pozo, vemos un caserón dieciochesco de planta cuadrangular, con muros que llevan un enlucido en precario estado, realizados en mampostería y con cadenas de sillar en esquinas y enmarques. Lleva dos alturas y tejado a cuatro vertientes. La puerta es de medio punto y las ventanas rectas, haciendo una cornisa moldurada las veces de antepecho.
- Parroquia de Nuestra Señora del Rosario
Como es habitual en el valle de Elorz, el templo es de origen medieval, aunque se operaron en él importantes reformas en el siglo XVI, que afectaron a cubiertas y portada. La planta es muy sencilla, con una única nave, dividida en cuatro tramos iguales, de los cuales la última hace las veces de cabecera, rematada en testero recto. El acceso se practica por el lado de la Epístola, en su segundo tramo, enfrente de donde puede verse el volumen adosado de una escalera intramural para acceder al coro y a la torre. Dos pequeñas capillas se adosan a la cabecera, de manera simétrica, a modo de transepto poco desarrollado. En cuanto a la sacristía, es una estancia de planta rectangular, adosada al muro testero de la cabecera.
Los muros son de sillería, mejor en los paños correspondientes a las intervenciones del XVI, y al interior van enlucidos. Se perforan con dos ventanas, una de ellas abierta en la capilla meridional, apuntada y abocinada, y otra rectangular en la cabecera y por el mismo lado. A los pies de la nave hay un coro alto, moderno y con estructura de madera.
La nave se cubre con diferentes tipos de bóvedas. El primer tramo con crucería simple, los dos tramos siguientes con bóvedas de terceletes, y la cabecera con una bóveda estrellada de más complicado diseño. Estos ámbitos se separan con arcos fajones de perfil rebajado. Las capillas reciben sendos tramos de bóveda de medio cañón, mientras que la sacristía lleva un simple techo plano. Los nervios apean sus empujes en los muros perimetrales, merced a unas ménsulas situadas a media altura, y que en el caso de la cabecera van labradas con figuras humanas.
Al exterior, la torre se alza sobre el primer tramo de la nave, y presenta fuste muy corto y sencillo, tan sólo abierto por algún tragaluz y por pequeños huecos rebajados, para alojamiento de las campanas. Remata con tejado en pabellón sobre moldura lisa. El pórtico es de obra, va enlucido y se abre por tres arcadas de medio punto, que apean sobre pilares de piedra, de sección cuadrada y con molduras de raigambre clasicista. La puerta propiamente dicha es un arco apuntado cuyo derrame se salva por cuatro arquivoltas baquetonadas, que apean en columnillas dotadas de capitel corrido. El exterior del arco va recorrido por un guardalluvias. Como va dicho, el lado norte del templo va oculto por un extemporáneo edificio de cemento, construido recientemente.
Al interior, el presbiterio va presidido por un hermoso retablo romanista, propio de fines del XVI o principios de la siguiente centuria. Su arquitectura, sencilla y ordenada como corresponde al estilo, consta de banco, dos cuerpos de tres calles y ático. Se estructura mediante columnas pareadas jónicas y corintias en los dos pisos, y pilastras en el ático. El sagrario es de la época, y ocupa banco y primer piso, yendo además resaltado por un frontón de perfil mixtilíneo, mientras que el ático lleva frontón triangular. Toda la imaginería va en relieve, a excepción del ático, que lleva tallas en bulto. En el banco se representan los relieves de los Cuatro Evangelistas, alternados con las escenas del Prendimiento y Camino del Calvario. En el primer cuerpo la Flagelación y la Coronación de Espinas, y en el segundo piso las escenas de Jesús ante los Doctores y la Circuncisión flanquean el relieve central de la Natividad. Entre ambos cuerpos, un estrecho friso lleva relieves con las Virtudes, así como dos querubines recostados en los derrames del frontón que corona el sagrario, al modo en que Miguel Ángel instituyó en las florentinas capillas medíceas. En el ático, el Calvario va flanqueado por las tallas en bulto de Moisés y David.
En el bajo coro hay una pila de bautismos medieval, con triple estructura troncocónica invertida. En el muro del Evangelio vemos un Crucificado barroco, del XVII, y en la capilla del mismo lado una Virgen del Rosario, titular del templo, manierista del XVII, de estilo tosco y popular, con María en pie, y el Niño que toma en sus manos la bola del mundo mientras se vuelve, en forzada posición, para mirar a su madre. En la sacristía se custodia una cajonera clasicista y varias piezas de orfebrería.
- CARO BAROJA, J.: La casa en Navarra, Pamplona, vol. III, C.A.N. 1982, pp. 64.
- GARCÍA GAÍNZA, M.C. (et. alt.): Catálogo Monumental de Navarra, vol. IV*, Merindad de Sangüesa, Abaurrea Alta-Izalzu. Pamplona, Gobierno de Navarra, Arzobispado de Pamplona, Universidad de Navarra, 1989, pp. 270-273.
- LACARRA DUCAY, Mª Carmen (et. alt.): Navarra, guía y mapa, Estella, C.A.N. 1983, pp. 277.
- V.V.A.A. El Valle de Elorz. Naturaleza, Historia y Arte. Pamplona, Ed. Ayuntamiento del Valle de Elorz y Príncipe de Viana, 1990, pp. 203-207.
JAS 2009
