Villes

Ultzurrun

El casco urbano se sitúa en una ladera bastante abrupta, con una calle empinada que termina en la plaza en la que se encuentra la iglesia. En la zona alta del pueblo se abre una callecita secundaria, donde vemos un caserón de planta rectangular alargada, con dos alturas más desván. Los muros son de mampostería enlucida, y con cadenas de sillar en los lugares habituales, además de un paño triangular en torno a la puerta de acceso. En planta baja se abre un arco de medio punto, sobre el cual puede verse un relieve representando una cruz, más dos tragaluces. La planta noble lleva cuatro ventanas rectas con antepechos moldurados, y culminan cuatro ventanucos, con tejado proyectado por grandes aleros. Sigue la casa "Juanbarterena", de menores pretensiones y adaptada al desnivel del terreno. Siguiendo por la calle que baja hacia la iglesia se ven varias casas de nueva factura, y entre ellas un caserón de planta en "L", cuya parte más antigua repite el tratamiento mural tradicional, con puerta de medio punto y ventanas rectas.

Ya en la zona baja del pueblo, podemos destacar en primer lugar un caserón de impresionante aspecto, con planta cuadrada y desarrollo vertical, tres alturas más ático, rematando con tejado en pabellón. Los muros van enlucidos, con cadenas de vistosa sillería en las esquinas y en los tres ejes en los que se abren los vanos. En planta baja se abre con arco de medio punto de cortas dovelas y con la rosca moldurada. Sobre la clave hay una inscripción en la que se lee: PEDRO JUAQUIN/ HUGALDE AÑO 1824. Las dos plantas centrales se abren con tres balcones cada uno, y en el ático se abren tres tragaluces. Junto a él se levanta una casa con algunos vestigios medievales, como por ejemplo un portal apuntado, que parece del XV, hoy reaprovechado como entrada al jardín. La parte residencial lleva planta rectangular, con tres alturas y tejado a doble vertiente. Los muros son de mampostería, y se abre por una puerta rematada con arco escarzano, siendo las ventanas rectas, distribuidas según la lógica de la disposición interior y no criterios de simetría.

El antiguo palacio de cabo de armería de Ultzurrun se encuentra situado al inicio de una empinada calle. Mantiene la tipología más extendida en Navarra, que consiste en una planta cuadrangular amplia, con cuatro alas que encierran un patio en el centro. Su ala más noble, no obstante, fue reedificada en época posmedieval, muy probablemente en el siglo XVII. Presenta tres alturas, aunque la situada el la parte inferior de la calle se prolonga en un piso más, a modo de torre, con cornisas en alto para servicio del palomar. Se levanta en sillería de buena estereotomía, cortada en sillarejos bien escuadrados. La puerta es un arco de medio punto de cierta amplitud, con quince dovelas largas que llevan la rosca moldurada por un leve achaflanamiento. Las ventanas son rectas y amplias, y lleva un escudo heráldico renacentista en el que aparecen, cuarteladas con otras armas, las que el Libro de Armería del Reino de Navarra da para el palacio del lugar (L.A.R.N. nº 390). Separado de este noble edificio por una estrecha "arteka", vemos otro edificio de cierto empaque. Tiene planta cuadrangular, con tres alturas más tejado que se proyecta con prominente alero. Los muros van en sillarejo muy buen escuadrado, salvo el piso superior, enlucido y con cadenas de sillar. En planta baja se abren dos ventanas rectas, así como la puerta, que es un arco de medio punto con quince larguísimas dovelas. El segundo piso lleva tres ventanas, así como lo que parece ser un vano cegado o, mejor aún, el enmarque de un desaparecido escudo, y encima culminan otras tres ventanas menores. Por los parecidos en el material empleado y en los vanos, singularmente la puerta, puede ser contemporánea del palacio adyacente e incluso obra del mismo taller de canteros. La casa parroquial, por último, se adosa al templo por el muro de los pies, alineado con la propia nave. Presenta tres alturas más tejado a dos aguas. En la actualidad sus muros van sin enlucir, mostrando mampostería con cadenas de sillar, y se perforan por ventanas rectas y un acceso con arco rebajado.

  • Ermitas

Pérez Ollo afirma que existió una ermita bajo la advocación de San Juan Bautista, hoy desaparecida. Sí se conserva la de San Bartolomé, enclavada en un paraje boscoso situado entre Anotz y Azanza. Se trata de un edificio de carácter rural y gran sencillez, con planta rectangular en la cual el acceso se practica desde el muro de los pies. Los muros van enlucidos y con cadenas de sillar en esquinas y enmarques de los vanos. Se perforan por tres ventanitas, y la puerta es sencilla y adintelada. Se cubre con un tejado a doble vertiente, sobre estructura de madera.

  • Parroquia de San Martín

La actual fábrica data de principios del siglo XIX, pues fue erigida entre 1797 y 1814, aunque la pila bautismal y tal vez parte de los materiales proceden sin duda de una desaparecida iglesia medieval. La planta es muy simple, con una única nave dividida en dos tramos más transepto marcado en planta, y cabecera recta y poco profunda. El acceso se practica desde el lado del Evangelio, a la altura del segundo tramo, tras ascender una escalinata y después de atravesar un pórtico. En el muro de la Epístola vemos una escalera intramural para acceder al coro y a la torre, que se alza a los pies de la nave y alberga en planta baja una capilla bautismal. En cuanto a la sacristía, tiene planta en "L" y se sitúa como continuación de la nave, a cuya cabecera se adosa.

Los muros son de sillar un tanto irregular pero bien escuadrado, y se perforan en alto por tres ventanas termales por lado, que dan una iluminación suficiente al interior. A los pies de la nave se alza un coro de estructura de madera.

La nave se cubre por dos tramos de bóveda de arista, y los brazos del crucero y la cabecera por cortos tramos de bóveda de cañón. Todo el interior va recorrido por una cornisa moldurada en el arranque de la cubierta. El crucero se cubre por una falsa cúpula sobre pechinas, en las que se ha representado a los Cuatro Evangelistas. La sacristía recibe un simple cielo raso.

Al exterior vemos en primer lugar la torre, que como va dicho se levanta a los pies de la nave. El fuste va dividido en tres cuerpos, separados por impostas, de los cuales el superior ejerce de cuerpo de campanas. Apreciamos una ventana cuadrada, un ojo de buey y medios puntos para alojamiento de las campanas. Por el lado del Evangelio vemos además el pórtico, abierto con arcos de medio punto y con tejadillo simple sobre estructura de madera. La puerta propiamente dicha es adintelada y sin decoración.

El interior va presidido por un retablo mayor rococó, bajo la advocación de San Martín, ejecutado en el siglo XVIII pero que reaprovecha las imágenes de otro anterior romanista, datable como del siglo XVI. La traza consta de banco, un cuerpo de tres calles y ático curvo. Se articula mediante columnas y lleva abundante decoración de rocalla. El sagrario es también reaprovechado de una obra romanista. En el banco podemos ver las escenas en relieve de la Última Cena y el Lavatorio de los pies. En el cuerpo, relieves de la Presentación de la Regla de las Clarisas por parte del Papa Inocencio III, con Santa Clara de Asís y sus compañeras, y la Aparición de Cristo y la Virgen a San Francisco de Asís, yendo en el centro San Martín a caballo. En el ático se encuentran San Pedro y San Pablo, así como el Calvario.

En el transepto septentrional podemos ver el retablo de San Miguel, rococó de la segunda mitad del siglo XVIII. Su traza consta de banco, un cuerpo de tres calles y remate mixtilíneo. La imaginería se reduce a tres tallas barrocas de San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier y San Miguel, de estilo popular.

En el brazo del transepto correspondiente al muro de la Epístola encontramos el retablo de la Virgen del Rosario, cuya traza repite la de su colateral de San Miguel, ya reseñado. Va presidido por una talla de la Virgen, del XVIII. Delante se encuentra la pila sacramental, que es medieval, con basa cilíndrica decorada con bolas y copa semiesférica sin decoración. Fuera de la capilla hay una talla de bulto de San Bartolomé, barroca del XVII. En la sacristía, por último, podemos ver alguna pieza de orfebrería.

  • CARO BAROJA, J.: La casa en Navarra, Pamplona, vol. II, C.A.N. 1982, pp. 516.
  • GARCÍA GAÍNZA, M.C. (et. alt.): Catálogo Monumental de Navarra, vol. V**, Merindad de Pamplona, Imoz-Zugarramurdi. Pamplona, Gobierno de Navarra, Arzobispado de Pamplona, Universidad de Navarra, 1996, pp. 495-498.
  • PÉREZ OLLO, Fernando: Ermitas de Navarra, Pamplona, C.A.N., 1983, pp. 240.
  • LACARRA DUCAY, Mª Carmen (et. alt.): Navarra, guía y mapa. Estella, C.A.N. 1983, pp. 221.
  • MENÉNDEZ PIDAL, Faustino; MARTINENA, Juan José: Libro de Armería del Reino de Navarra, Pamplona, Gobierno de Navarra, 2001, pp. 390.

JAS 2009