Lexique

PASCUA

Antropología. Tanto Pascua de Pentecostés como la de Resurrección se han celebrado con diversas costumbres populares hasta tiempos recientes. El día de Pentecostés llevaba cada familia una jarra de agua a la iglesia, donde la serora la mezclaba con el agua bendita de la pila bautismal. Después volvía a llenar la jarra en la misma pila, pues ya se consideraba bendita el agua, y la entregaba a su dueño. Esta agua, una vez en casa, la mezclaban con el agua bendita de Sábado Santo, y con esta mezcla rociaban a todos los individuos de la familia, a los animales domésticos y los distintos departamentos de la casa. El mismo día de Pentecostés hacían los caseros tantas cruces como heredades tenían. Las hacían con ramas de laurel bendecidas el día de Ramos, atravesando una astilla en la hendidura abierta en el extremo de cada una. Después echaban unas gotitas de cerilla bendecida el día de Sábado Santo en los cuatro brazos de cada una de las cruces, que luego, por la tarde, se llevaban a las heredades, rezando el que las colocaba un Credo cada vez. Al mismo tiempo rociaban la heredad con agua bendita, valiéndose de una rama de laurel bendito, y recitaban esta oración: Guarda gaitzatzu gurutzearen birtutez sorua [edo mendiya, etc.] ta gu. (=Consérvanos, en virtud de la cruz, la heredad [o monte, etc.] y a nosotros). En la víspera de Pascua de Resurrección (Sábado Santo) el sacristán y los monaguillos llevaban antes a todas las casas el fuego nuevo (Subéria). Se quitaba entonces el fuego que había en el hogar y se colocaba el fuego nuevo diciendo al mismo tiempo estas palabras: Jaungoikoak bedeinka-gaitzala ta guztioi beri on digula, «Dios nos bendiga y a todos nos dé la buena nueva». El día de Pascua de Resurrección los criados y criadas estaban exentos de prestar sus servicios y era costumbre muy arraigada la de que fueran a visitar a sus padres.

Carmen CASTELLS