Commerçants

Larraburu, Juan Bautista

Emigrante vasco en Argentina. Nacido en Chéraute el 21 de enero de 1859 (según investigación de Jorge Krieger Larraburu). Fallecido en Chile, el 3 de noviembre de 1942, víctima de un derrame cerebral.

Se instala inicialmente en la zona próxima a Necoechea, cuando cuenta con 19 años. Hacia las primeras décadas del siglo XIX se le sitúa en La Pampa Argentina, una zona todavía fuera de la frontera de la civilización, circunstancia que Larraburu aprovechó para, ayudado por otros personajes originarios de los Bajos pirineos, combinar acciones ilegales y legales gracias a las cuales amasó una fortuna que invirtió en tierras en la provincia de Buenos Aires y en La Pampa. Entre las actividades delictivas de Juan Bautista Larraburu, que contaba en muchos casos con la complicidad de jueces y policías, se encuentra el incendio premeditado para cobrar seguros, múltiples estafas, así como el robo o acciones punitivas contra los ocupantes de campos aledaños a sus fincas para acrecentar la propiedad. Se considera que fue Juan Bautista Larraburu quien ordenó el asesinato de su contable Luis Maresca.

La más conocida de las haciendas propiedad de Larraburu fue la llamada La Otomana. En 1890 el nombre de Juan Bautista Larraburu ya figura relacionado con esta estancia considerada a principios del siglo XX como un modelo productivo: en sus 20.000 hectáreas se encontraban 14.000 cabezas de ganado vacuno, además había caballos, ovejas, cerdos, conejos... Se cultivaba trigo, avena, lino, cebada, centeno, alpiste, maíz, patatas y árboles frutales. Había una planta de industrialización de la leche y se fabricaba jabón, sidra y ladrillos. Alrededor de la construcción principal se agrupaban las casas de los peones y diversos edificios necesarios para la actividad de la hacienda. De este modo, se garantizaba el autoabastecimiento del personal de la hacienda que hacia 1890 era de 120 personas. El reverso de esta modélica gestión es que a los peones y arrendatarios se les pagaba con moneda acuñada por el propio Larraburu y de validez exclusiva en los almacenes de su propiedad lo cual permitía a su empresa marcar el precio del producto que compraban a los arrendatarios y al mismo tiempo el precio de lo que se vendía en los almacenes sin posibilidad de competencia condenando a sus empleados a un régimen semi-feudal.

Un juicio por malversación al que fue sometido años después del asesinato de Maresca le decidió a huir de la justicia Argentina instalándose hasta su muerte en Chile, donde vivió en la opulencia relacionándose con los círculos del poder político y económico.