Sailkatu gabe

VERGÜENZA (DERECHO)

Concepto. El sistema penal medieval, fundamentalmente a raíz de la recepción del derecho romano, y moderno contaba con un arsenal represivo compuesto por: pena capital, mutilaciones y marcas corporales, azotes, destierro, sanciones pecuniarias, ocasionalmente y por un tiempo breve la cárcel, y a medida que avanzaba el s. XVI se añadieron otras figuras penales con objeto de dar cumplida respuesta a las necesidades de la Monarquía Hispana para llevar adelante su política imperial, concretamente, los servicios en galeras, en el ejército, en los presidios y en las minas de Almadén. A este conjunto de penas hay que añadir una más, la de vergüenza pública en su doble vertiente: paseo infamante por las principales calles de la localidad y exposición escarnecedora en la picota ante la mirada de los vecinos. Uno de los pilares básicos sobre los que se asentaba la sociedad medieval y moderna era la reputación, es decir, la consideración social de los individuos. En consecuencia, dentro de los esquemas mentales de la época y de las reglas del juego social, uno de los mayores temores que atenazaba a los individuos y les obligaba a medir con precisión sus comportamientos, sobre todo en público, pero también en el ámbito privado, era la pérdida de la reputación, la infamia, y con ella, la pérdida del puesto de uno dentro de la comunidad, quedando relegado e incluso privado del trato social. La pena de vergüenza pública consistía en someter al reo a un ritual de humillación del que salía infamado a perpetuidad, afectando el baldón incluso a sus familiares y descendientes. En aras de una mayor comprensión de esta figura penal, profundamente ligada a la ideología del honor, es conveniente realizar previamente un inciso de carácter conceptual para aclarar sucintamente los siguientes términos: honor, honra, fama y vergüenza. El honor es algo que los seres humanos ganan y la honra algo que gozan. El honor se obtiene por nacimiento, por favor real o por hechos de armas, y la honra es el resultado de una forma de vivir y comportarse, con la que se puede contar en todo momento, siempre y cuando se goce de crédito público. Por ello la honra constituye un capital simbólico que los individuos poseen y ponen en circulación en sus relaciones sociales y con sus comportamientos. La honra requiere publicidad, de las miradas de otros, por ello la noción de honra se prolonga en la de fama pública. La buena fama de un individuo entre sus convecinos está en relación directamente proporcional a su honra. En el código alfonsino de las Partidas la fama se define como "el buen estado del ome, que biue derechamente, e según ley, e buenas costumbres, non auiendo en si anzilla, ni mala estança". El sentimiento de vergüenza sitúa a la honra en un plano de permanente exterioridad; es decir, siempre hay una mirada ante la que quedar expuesto, que provoca una sensación de angustia, reflejada físicamente por el enrojecimiento del rostro. La vergüenza es el norte que guía el comportamiento de los seres humanos en todos los ámbitos de su vida social y privada dentro de unos parámetros de honra, y les quita el atrevimiento, haciéndoles obedientes a lo que deben. En definitiva, la vergüenza es un temor a quedar deshonrados. Dentro de la filosofía penal medieval y moderna la pena de vergüenza respondía a dos intereses de la Justicia. Uno, restablecer el orden transgredido con la acción criminal que atentaba contra los valores sociales instituidos y mostrar mediante una ceremonia de escarnio la victoria sobre el criminal para que sirviera de lección a futuros transgresores de la ley. Y dos, castigar al reo por el crimen cometido, dejándolo públicamente deshonrado e infamado ante su comunidad.