Lexikoa

PESTE

Itinerario y cronología de la peste. Basándonos en la información documental que poseemos y en el estado actual de los estudios en la materia, es imposible cuantificar con cifras absolutas el número de víctimas ocasionado por estas epidemias, si no es con datos parciales de alguna localidad que otra. En cuanto al recorrido y cronología epidémica conviene establecer dos bloques diferenciados, con una gran irrupción en cada uno de ellos; la de 1348-49 en el medieval, y la de 1597-1602 en el moderno.

Edad Media
El primer brote de que se tiene noticia, y el más importante, fue el de la Peste Negra de 1348-49. Procedente de Asia, avanzó siguiendo las rutas marítimas y de las caravanas terrestres, por Alejandría, Constantinopla, Italia, desde donde se difundió por toda Europa. En la Península penetró por Mallorca y pasó al Levante, Andalucía, Galicia y el interior. 1348-49: En Navarra afectó especialmente a las áreas próximas al Ebro (Merindad de Estella en la zona delimitada por los ríos Arga, Aragón y Ebro) y la Montaña. En términos generales, las pérdidas pueden evaluarse entre un tercio y la mitad de la población, y su principal efecto a largo plazo fue el abandono de múltiples pequeñas localidades rurales (despoblados); algunas villas sufrieron con intensidad el azote, así Lerín pasó de tener 549 fuegos en 1330 a 282 en 1350 y Larraga de 658 a 237 respectivamente. Sólo a finales del s. XV, 150 años después, logrará el viejo Reino recuperar el nivel demográfico anterior a la gran peste. Esta también se extendió de forma especial por la Rioja alavesa, que no recuperará sus efectivos hasta el segundo tercio del s. XVI, y con menor intensidad al resto de la provincia; en cambio no hay evidencias sobre una actuación virulenta en la zona cantábrica. Hubo en años posteriores brotes de peste de menor magnitud y más localizadas: 1362: afectó a todo el reino de Navarra. 1380-84: ídem; 1386: Merindad de Tudela; 1400-01: Vizcaya, Guipúzcoa y Pamplona; 1410-11: Pamplona; 1418: Segura; 1422-23: Bilbao, Navarra (Oteiza, Estella, Monteagudo, Carcar, Valle de Gudina, Caparroso, llundain, Aranguren...); 1433: San Sebastián; 1434-35: Merindad de Ultrapuertos y Montaña de Navarra; 1483: Villafranca; 1495: Merindad de Tudela.

Edad Moderna
1504-06: Merindad de Tudela; 1508: Pamplona; 1524, 26, 30: Merindad de Tudela; 1530: Vizcaya, especialmente Bilbao; 1564-66: Navarra y Rioja alavesa. Según refiere Idoate en Rincones... [t. III, págs. 703-706], el 18 de marzo de 1564 el regimiento de Pamplona decidió tomar medidas especiales de protección contra la peste, que había invadido Aragón. Se pusieron guardas en todos los portales de acceso a la ciudad, para impedir la entrada de gentes procedentes de Aragón. También se tomaron medidas de prevención con el agua y los alimentos. Se dieron varios casos de peste, siendo expulsados de la ciudad los enfermos y los sospechosos, corriendo el regimiento con los gastos de traslado y manutención. Finalmente el 3 de septiembre de 1567 se consideró alejada la epidemia, celebrándose una misa solemne en la capilla de San Martín. 1568: Vizcaya; 1597-1602: Fue la primera de una larga cadena de epidemias que recorrió la Península Ibérica a lo largo del s. XVII y la única que penetró por el Cantábrico. El 5 de noviembre de 1596 arribó al puerto de Santander el navío «Rodamundo» con un cargamento de ropa procedente de Dunquerque, donde a la sazón ya se había declarado la peste. A mediados de mes comenzó a manifestarse por toda la ciudad con gran virulencia, desde donde inició su itinerario por toda la mitad N. de España en tres direcciones: hacia el O. se difundió por Asturias, Galicia y Portugal, en la ruta oriental afectó a Laredo, Castro, el País Vasco y La Rioja, en el interior penetró por ambas Castillas y algunos puntos de Extremadura. El balance final en evaluación de Domínguez Oniz, ascendió a unos 500.000 el número de muertos. El itinerario por tierras vascas comenzó en 1597 por la costa, acicalada por un verano caluroso y húmedo, propicio a la proliferación de las pulgas portadoras del morbo. Bilbao, Lequeitio, Berriatua, San Sebastián, Pasajes y Lezo fueron algunos de los primeros tocados, en este año apenas rebasó los límites de Guipúzcoa y Vizcaya; pero en 1598 ya se había asentado en Vitoria y sus alrededores, continuaba extendiéndose por la provincias costeras, mientras en Navarra irrumpía por Lesaca y Sumbilla. En 1599 fue perdiendo fuerza en el norte al tiempo que se ensañaba con el interior, La Rioja alavesa recibía el contagio vía Logroño y en Navarra salpicaba desde Pamplona hasta la Ribera. Según refiere Idoate en Rincones..., t. III, págs. 706 y 707, en septiembre de 1596, ante el peligro de la peste que ya había afectado a Santander, Vizcaya y Guipúzcoa, el regimiento pamplonés decidió tomar medidas de protección. Se pusieron guardas y se hicieron garitas, para impedir la entrada de los sospechosos. Se llevaban víveres a una casa exterior a la ciudad para alimento de los sospechosos. En junio de 1598 el regimiento ordenó finalizar todas las medidas protectoras, aunque posteriormente hubo de aplicarlas de nuevo, ante un virulento brote de la temible enfermedad, que se dio en Estella. Medir en términos absolutos la incidencia de esta peste sobre la población vasca es, en el estado de nuestros conocimientos, tarea harto difícil. Se puede afirmar, no obstante, que en líneas generales no supuso un gran descalabro demográfico; por otro lado se debe considerar que la incidencia fue muy desigual entre los distintos pueblos afectados; así, tenemos que mientras Pasajes de San Juan perdió 364 habitantes, aproximadamente el 45 % de la población efectiva, en Rentería a escasa distancia apenas si tuvo incidencia en los 15 días que duró; en San Sebastián fueron unos 650 los fallecidos 276 en Pamplona..., por citar alguno de los ejemplos más llamativos. Las poblaciones afectadas fueron las siguientes: 1597: Vizcaya (Bilbao, Lequeitio y comarca, Mendexa y Berriatua), Guipúzcoa (San Sebastián, Pasajes, Lezo, Lasarte, Asteasu, Elgoibar y Oñate). 1598: Vizcaya (Bilbao, Portugalete, Abando, Abadiano, Lequeitio, Cierbana, Balmaseda y Durango), Guipúzcoa (San Sebastián, Pasajes, Rentería, Fuenterrabía, Irún, Astigarraga, Oñate, Placencia, Azpeitia, Azcoitia y Vergara), Navarra (Lesaca y Sumbilla), Alava (Vitoria y comarca, Elorriaga, Arnia, Arcaute, Beteñu). 1599: En este año la ciudad de Pamplona se vio afectada por una epidemia de peste bubónica, según refiere Idoate en Rincones..., [t. I, págs. 343 y 344]. La peste se inició en Flandes, pasando luego a Santander, de donde se extendió a Castilla y Navarra. En Navarra se infiltró procedente de Guipúzcoa, siendo Estella la primera ciudad inficionada. El Consejo Real, que se encontraba en Tafalla, se mostraba remiso a volver a Pamplona hasta que fuera totalmente dominada la epidemia, pese a las protestas de los pamploneses que pretendían quitarle importancia a la calamidad. Vizcaya (Bilbao, Balmaseda y Retuerto), Guipúzcoa (Escoriaza, Placencia, Azcoitia y Oñate), Navarra (Estella y comarca, Valle de Burunda, Pamplona y comarca, Tudela, Irurzun, Corella, Cascante, Tarazona, Agreda, Puente la Reina, Viana, Valtierra, Ollobarren, Urbiola, Obanos), Alava (Vitoria y comarca, Treviño, Echabarri, Loza, San Román, Ubecuri, Urturi, Bajauri, Lagral, Villaverde, Bernedo, Samaniego, Viñaspre, Cripran, El Villar, Lanciego y Laguardia). 1600: Vizcaya (Durango), Guipúzcoa (túnel de San Adrián), Navarra (Corella y Cascante), Alava (Vitoria y comarca, Mendiola, Otazu, Los Guetos, Ariniz, Uribarri de Jauregui, Aberasturi, Maturana, La Puebla de Arganzón, Villanueva de la Oca, Marquínez y Labastida). 1602: Alava (Uribarri, Jauregui, Maturana, Zalduendo y La Puebla de Arganzón). Tras un largo paréntesis aparecen las que serán últimas pestes reconocidas, con las que se cierra un capítulo de nuestra historia epidemiológica: 1631: Pamplona, Tudela, Peralta, Viana, Artajona y Cascante. 1653: Cascante, Cintruénigo y Buñuel. F. Idoate narra en su Rincones..., [t. II, págs. 538-541] las medidas que se tomaron en Navarra en el año 1720 para evitar la entrada en el reino de la famosa apeste de Marsella». Se comenzó por suspender el comercio con Francia. Algunos infractores de esta orden sufrieron el decomiso de la mercancía y de las caballerías. Se hicieron rogativas públicas, por mandato real. Se decidió que todas las caballerías procedentes de Francia pasasen cuarentena en un lazareto fuera de la ciudad y como la peste arreciaba se estableció un cordón sanitario en la frontera. Estas y otras medidas preventivas duraron hasta el año 1723 en que la temible plaga comenzó a extinguirse. Refiere Idoate en Rincones..., [t. III, págs. 707 y 708] en el año 1832 se tomaron en Navarra medidas de protección ante la epidemia de cólera morbo que asolaba Francia. Se estableció un cordón sanitario a lo largo de toda la frontera, que obligaba a hacer la cuarentena a todos los viajeros procedentes de Francia. Se discutió también la posibilidad de suspender la feria y los toros de San Fermin, aunque finalmente se celebraron. La plaga cesó en 1834, tras haber causado varias muertes en Pamplona.