Sailkatu gabe

MILICIA (PROVINCIA DE GIPUZKOA)

Los Tercios de Guipúzcoa. El 17 de julio de 1827 se aprobó por las Juntas Generales de Vergara el reglamento de tercios de Guipúzcoa. Como es un documento muy valioso para entender la organización militar del siglo XIX lo copiamos textualmente de Vicario: Art. 1 «Del alistamiento general que está hecho en virtud del Reglamento formado por las Juntas generales de 1823, se armarán á razón de dos hombres por foguera, que componen el número de 4.662, sin perjuicio de aumentar esta fuerza si lo exigieran así las circunstancias». Art. 2 «Los Ayuntamientos distribuirán las armas á aquellas personas que sean más aptas y convenientes para el servicio y que por su amor al Rey, nuestro Señor, y a las instituciones del país, por sus buenas costumbres, aplicación al trabajo y medios de subsistencia las inspiren mayor confianza». Art. 3 «Podían agregarse al armamento foral los que voluntariamente lo solicitaran de los Alcaldes y Ayuntamientos, los cuales podían admitirlos siempre que reunieran las condiciones dichas y no fuesen además de natural inquieto ó perturbador, ni tuviesen nota de infamia ni causa criminal pendiente. El alistamiento debía hacerse entre las personas que tenían de diez y ocho a cuarenta años (art. 4.°), y el armamento consistía en el que se detalla en el art. 5.°. La fuerza toda se dividía en ocho batallones, uno por cada partido (art. 7.°), que no bajase de 480 hombres, estando dividido en compañías que no tuvieran menos de 60 ni más de 100 (art. 8.°). Los pueblos que por su corta vecindad no podían formar una compañía, se unían al pueblo inmediato. La plana mayor constaba de un coronel ó jefe principal, dos ayudantes de campo con grado de capitán, un teniente coronel encargado del detalle y dos ayudantes (art. 9.° y 10); así como la plana mayor de cada batallón: de un comandante con grado de teniente coronel, un ayudante mayor, segundo jefe encargado del detalle con grado de capitán, otro ayudante teniente, un subteniente abanderado, un sargento, un cabo de brigada, un capellán y un armero (art. 11 ). El cuadro de cada compañía lo componía un capitán, un teniente y dos subtenientes, un sargento primero, cuatro segundos, cuatro cabos primeros, cuatro segundos y un tambor (art. 12). La Diputación nombraba la plana mayor general y la de los batallones del partido, y los Ayuntamientos los oficiales, los sargentos, cabos y tambores de las compañías, explicándose la forma en que debía hacerse la elección cuando la compañía la componían individuos de diversos pueblos (artículos 13 y 14), cuidando de que todos ellos fuesen además vecinos concejantes ó hijos de tales, y de que la Diputación confirmase los nombramientos hechos en los pueblos (arts. 15 y 16). Se excluían del armamento los que hubiesen sido voluntarios nacionales, los empleados con sueldo bajo, el llamado Gobierno de las Cortes y los que, sin pertenecer á ninguna de estas clases, hubiesen manifestado su decidida adhesión al mismo con actos positivos, que se consideraban tales los que fijaba la regla segunda del Reglamento hecho al efecto en la segunda Junta particular celebrada en Azcoitia en 26 de septiembre de 1823 (art. 18). Toda esta fuerza foral estaba á la disposición y bajo las órdenes de la Diputación y la particular de los pueblos á la de las autoridades locales (arts. 20 y 21). En el art. 22 se fija el número de hombres que debía tener cada compañía, el número de éstas y el alistamiento ó culo de cada pueblo. El batallón del primer distrito se componía de siete compañías y 562 hombres; el del segundo, de seis compañías, 518 hombres; el del tercero, de ocho compañías y 612 hombres; el del cuarto, de siete compañías y 582 hombres; el del quinto, de siete compañías y 588 hombres; el del sexto, de siete compañías y 616 hombres; el del séptimo, de siete compañías y 588 hombres; el del octavo, de siete compañías y 646 hombres, que forman un total de 56 compañías, teniendo cada batallón su bandera (art. 23), cuya bendición y el juramento de fidelidad y de honor que delante de aquella insignia debían prestar todas las clases con toda solemnidad y en día determinado, tenía lugar en cada partido, aunque el coronel prestaba su juramento en manos del Diputado general y á presencia de la Diputación, recibiéndolo el mismo coronel á toda la plana mayor y comandante de batallones, y éstos á su vez, á los oficiales de sus respectivos cuerpos (arts. 24, 25 y 26). Los artículos 27 al 37 tratan de la instrucción que tenía lugar los domingos en el sitio designado por el Ayuntamiento y por espacio de dos horas. Cada quince días se reunía la compañía, cuando pertenecía á diversos pueblos, suministrando los Ayuntamientos en tales caso un cuartillo de vino y una libra de pan á los individuos de cada tercio. Completada la instrucción de las compañías, se reunía el batallón el día fijado por el comandante, previo aviso al coronel y éste á la Diputación, haciéndolo, por los menos, una vez cada dos meses y durando esta reunión dos días, en los cuales se les suministraba ración de pan, carne y vino de los fondos de la Caja general, y á la vez alojamiento. El Diputado general en ejercicio, acompañado del coronel, pasaba siempre revista anual á todos los cuerpos del armamento foral, sin perjuicio de que el coronel lo hiciese con más frecuencia. Todo lo referente al detall, notas de instrucción, advertencias para el mejor servicio, oficinas para atender al armamento foral, y encargados del manejo en las oficinas, es objeto de estos artículos, quedando todos los organismos subordinados á las inmediatas órdenes de la Diputación. Los artículos 38 al 43 tratan de la subordinación y de la disciplina; el 44 y 45 del servicio de la costa, sin perjuicio de atender al del interior del país; y el 46 y 47 de artillería, de su instrucción y maniobras, tanto para rechazar cualquier desembarco como para defender el comercio de cabotaje, cuidando la Diputación de formar baterías en los puntos convenientes y de practicar las oportunas diligencias para proporcionar la artillería conveniente, con los enseres necesarios de los arsenales de S. M., según se practicaba constantemente».