Sailkatu gabe

DECLINACIÓN (INFIJOS SEMÁNTICOS)

Ta (c). Es sin duda el infijo que más interviene en la declinación. Aparte de denotar época en palabras como la roncalesa ñotarik desde la infancia y en el acertijo bizkaino de la zarzamora umetan zuri, mutiletan gorri, aguratan baltz en la niñez blanco, en la adolescencia rojo, en la ancianidad negro; además de expresar, en segundo lugar, pesquisa o rebusca, en vocablos como erbitara noa voy a buscar liebres (a cazarlas), arrainetatik nator vengo de buscar peces (de pescar), tiene además el infijo ta estas acepciones: 1.ª Características de indeterminación de un vocablo de ser inanimado, en los siete casos locativos en, de, desde, a, hacia, hasta y para. 2.ª Generalización natural de un concepto. 3.ª La pluralidad de objetivos inanimados en los mismos siete casos locativos. La indeterminación de un vocablo nace A) de no afirmación, por ejemplo: "en casa alguna etxetan, a hombre alguno gizoni" no afirmación que (como se vio al exponer la distinción de los artículos a e ik & 442 y la de los graduativos norbait e inor, zerbait y ezer & 265) puede ser negación, interrogación, duda, condición... etc. B) esa indeterminación puede nacer también de estar el vocablo indeterminado en si mismo, sin sufijo, pero acompañado de un determinante demostrativo o cuantitativo. Tan indeterminados como gizonek ikusi otedu "lo habrá visto quizá hombre alguno" son para nuestro objeto zein gizonek, zeinbat gizonek, lau gizonek... etc. pues si la idea de hombre está determinada en estos casos, el vocablo gizon está escueto ante el sufijo declinativo. Lo mismo en ideas de la primera especie "para ninguna casa, en casa alguna, desde casa alguna" como de la segunda "para qué casa, en cuántas casas, desde tres casas... etc." el infijo ta se aplica a todo vocablo de ser inanimado en los citados siete casos de declinación. A los animados se les agrega gan en los mismos casos, como se ha dicho ya. Para ninguna casa han llevado hoy sardinas etxetarako eztute egun sardinarik eraman. ¿Para qué casa las han llevado? zein etxetarako eraman dituzte? No hemos visto en casa alguna sillas tan hermosas etxetan eztugu ikusi aulki orren ederrik. ¿En cuántas casas las ha visto usted? zeinbat etxetan ikusi dituzu zerorek? ¿Habrán caído desde casa alguna tantos granos de uva como de la nuestra etxetatik erori otedira guretik bezenbat mâtsale? ¿De cuántas casas han enviado recuerdos? zeinbat etxetatik igori ditue goraintziak? La primera indeterminación se expresa de tres maneras según sean los casos de declinación a que afecta: A) Si se trata del pasivo, con el artículo ik: etzuen beraz hartzen ez arnorik, ez urik, ez esnerik, ez saldarik, edatekorik deus ere que dijo Joannateguy (Saind. 325-31) no tomaba pues ni vino, ni agua, ni leche, ni caldo, ninguna clase de bebida. B) Si se trata de casos no locativos, por ejemplo del activo, posesivo, dativo, destinativo... etc., esta indeterminación se indica agregando al tema el sufijo declinativo sin artículo alguno: ez zaarri ez gazteri, ez sendori ta ez argali ni a viejo ni a joven, ni a fuerte ni a débil (Bart. I. 214-10). Ezta jaiki emakumegandikan gizasemerik de mujer no ha nacido varón alguno (Ur. Matth. XI-11). C) Tratándose de casos locativos se intercala el infijo ta, si los vocablos son de seres inanimados: beste gauzatara gogoa emon bagarik sin inclinar el ánimo a ninguna otra cosa (Añ. Esku-lib. 7-5). Bethiere hartarik, bertzetara aldatu gabe (comiendo) siempre de aquella (vianda) sin cambiar a otra alguna (Axul. Geroco 2.8, 603-11). El infijo ta denota en segundo lugar la generalización natural de un concepto, aunque en otras lenguas esté acompañado del artículo el, la, lo. Estos conceptos son de líquidos, gases, acciones complejas... etc., como por ejemplo: ketan (Ur. Exod. XX-18) humeando, al humo, en vez de kean; argitara (Bart. Icasiq. II, p. II-16) a la luz y no argira; lotara (Per. Ab. 98-26) a dormir, al sueño y no lora; auzitan (Bart. II, 137-2) en pleito y no auzian; sutan (Per. Ab. 86-2) al fuego, ardiendo y no suan. Entre vascos orientales y altonabarros dicen más sutik, sura y suan que sutatik, sutara y sutan, como también Mezatik y mezara por Mezatatik (venir) de Misa y Mezatara (ir) a Misa. Escritores antiguos de entre ellos se valen, sin embargo, del infijo ta aun en vocablos como su. Oihenart en su Poema XV (página 175-3) dice: erakutsu sutan den gara mostrad la llama que hay al fuego. Sin duda, Schuchardt habrá tenido en cuenta, entre otras, esta profunda cuestión del alcance del infijo ta, al calificar al vascuence en su Estudio del de Sara "como idioma único, sea en cuanto a su antigüedad, a su filosofía o a su dificultad". La pluralidad de objetos de seres inanimados en los mismos siete casos locativos es otro de los matices semánticos del infijo ta. Se le antepone entonces la epentética e correspondiente al artículo plural ak elidido: eskuetan en las manos por eskuak + e + tan. En algunas comarcas fácilmente es absorbida o asimilada esta e por la vocal anterior. Zeren bekhatûtan dagoenean pues cuando está en pecados (Axul. 2.8, 544-20); urdaia eta arnoa, urthekoa; adiskidea, urthêtakoa el tocino y el vino, del año; el amigo, de años (Oih. Prov. 674). Ta es también mera variante del infijo declinativo za. Oian goetaz xabetu oí en Aezkoa (AN) por "apoderarse de estos bosques"; zer izanen da nitaz qué será de mí (Lizar. de Elkano. 5-2); ezta hartazko solasik baizen no se habla sino de ello (Axul. 2.a 357-24). A veces Axular se vale de tza en vez de ta. Hartzaz mihia ukhi ziazon que con ella le tocase la lengua (2.° 599-28). Zer othediote nitzaz qué dirán de mí (Ibid. 357-19). En el Baztán (AN) dicen geretaz por nuestra parte y en Lekeitio (B) askotaz ederago por askozaz ederrago mucho más hermoso. Este infijo es objeto de alguna que otra anomalia. Se registran ejemplos en que sustituye al gan en el caso inesivo. Zutan por zugan en vos se lee en Oih., gutan por gugan en nosotros dice Leizar. Tratándose del plural con elisión del artículo, se oyen aún en B vocablos como lagunetara noa "voy a los compañeros", en vez de lagunakana. El antes citado Leizarraga, al hacer la enumeración de los libros sagrados, hablando de las epístolas de San Pablo, usa gan en los singulares, en los plurales eta. Gero S. Paulen Epistolak, Romanoetara bat, Corinthianoetara biga, Galatianoetara bat... Timotheogana biga, Titegana bat, Philemongana bat. Caso aún más raro es usarlo con bat: Egunetarik batetan en uno de los días, denpora appur batetakotz para un poco de tiempo (Leiz. Ibid. 41-27); y estos otros que no lo son menos: ezagutze gabetako por gabeko privado de conocimiento (Leiz. Ibid. 24-7); hura gabetarik por gaberik sin él (Ibid. 31-20). Tan por tzat, adverbial heterogéneo, se lee en el mismo autor: zuk hartu duzula eta hartzen zure emaztetan eta esposetan N. hemen presentean dena que vos recibís por mujer y por esposa a N. que está aquí presente (Leiz. Ibid. 27-23). Se oye algo más como elemento pleonástico en vocablos como halatan de aquella manera (Ibid. 39-24), y nolatan de qué manera (Ibid. 41-21). La vocal epentética e se usa, naturalmente, después de consonante y precediendo a este infijo. Uretara al agua, arainetan en busca de peces, ametsetan (Ur. Gen. XX-3) soñando. Entre etxe ontan, ontatik, ontara del G y otros dialectos, y etxe onetan, onetatik, onetara del B, creo que las ultimas son más ajustadas al espíritu de la lengua.