Lexikoa

CANTERO

Faltan datos sobre la organización interna de las cuadrillas, contratos de trabajo y de aprendizaje, examinantes de obras, tasaciones, etcétera. Cada cuadrilla agrupaba desde luego a personas de la misma localidad o cercanas y aun se formaban a base de familiares y parientes. El oficio tenía sus secretos que la cuadrilla guardaba celosamente. Por otra parte el idioma propio les hacía impenetrables fuera de Euskalerria. Al final de las obras, generalmente, la cuadrilla regresaba al país, pero otras veces se afincaba en un lugar determinado y, como dice muy bien Caro Baroja, tal fue el caso del pintor extremeño Zurbarán, hijo de un cantero desplazado de su tierra a causa de su oficio. A mediados del s. XVIII se pedía el mayor número posible de canteros, unos 300, al señorío de Vizcaya, solamente con destino al arsenal de El Ferrol. Se les abonaría para el viaje en la misma forma que se hacía con los carpinteros. El Gobierno de Vizcaya ordenó a las repúblicas se esforzasen en proporcionar el mayor personal posible.