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CAJA DE AHORROS Y MONTE DE PIEDAD MUNICIPAL DE BILBAO (1907-1989)

Ahorro 1940-1990.

La posguerra no alteró la trayectoria ascendente de los saldos del ahorro en esta Caja. Prueba de ello es que en 1949 se inauguró la nueva sede social en la antigua casa de los Lezama-Leguizamón, en la Gran Vía bilbaina, con toda la pompa que la ocasión requería.

AñoImpositoresSaldos *
1941
1950
1960
1970
1980
1989
187.219
257.125
381.194
670.966
----
----
188.346.435
629.466.784
2.755.153.529
17.834.319.930
105.238.683.203
367.343**

* en pesetas
** en millones de pesetas

Los nuevos saldos alcanzados sirvieron para aumentar las operaciones de crédito y préstamos, que se utilizaron para crear pequeñas industrias y comercios y, sobre todo, para acceder a la propiedad de viviendas. Terminada la guerra hubo que reparar y reconstruir lo destruido. La entidad seguía afianzándose y creciendo, en 1950, sus sucursales alcanzaban la cincuentena, con diez de ellas en la capital. En el balance de 1956 constan las siguientes cantidades dedicadas a préstamos y créditos: préstamos con garantía hipotecaria 271.405.267 millones de pesetas; con garantía de valores 2.406.551; con garantía personal (2.024 préstamos), 27.757.765; cuentas de crédito, 64.266.481; créditos especiales, 152.243.799. En 1957, el saldo alcanzaba la importante cifra de 1.700 millones de pesetas.

Llegado el desarrollismo de los sesenta, fue necesario edificar casas para todos aquellos que acudían a Bizkaia a trabajar en las nuevas industrias y negocios. Si en los años veinte y treinta se aprovecharon las subvenciones estatales que procuró la Ley de Casas Baratas, en este momento, utilizarían las propiciadas por el Instituto Nacional de la Vivienda. Pero esta Caja no solamente atendió las necesidades de los vizcainos, también a través del Instituto Nacional de la Vivienda y del Instituto de Reconstrucción participó en la política nacional de construcción de viviendas. Los créditos hipotecarios fueron los más solicitados por la clientela particular de la Caja.

Importantes cambios tuvieron lugar durante la década de los setenta del siglo XX. Por un lado, la transición a la democracia, que se inició tras la muerte del General Franco en 1975; por otro, los problemas económicos que generó la llamada crisis del petróleo (1973), con los elevados índices de inflación que llevó aparejada y la pérdida de puestos de trabajo motivada por la reconversión industrial vizcaina. La democracia introdujo cambios legislativos en las Cajas que abrieron las puertas a nuevas actuaciones y los problemas económicos se fueron sorteados gracias a que la actividad de la Caja no decreció sino que, por el contrario, siguió su trayectoria positiva. Merced a ello, la política de la Caja se adaptó a esas nuevas circunstancias dedicando el dinero del ahorro al apoyo a la industria y a las nuevas infraestructuras necesarias para afrontar una nueva etapa. El proceso de datos, la mecanización, la introducción de los cajeros automáticos, las tarjetas de crédito, fueron nuevos servicios que la Caja proporcionó a sus clientes y que se hicieron indispensables durante los años ochenta. A los que habría que añadir nuevas formas de ahorro que se incorporaban a las tradicionales libretas y cuentas corrientes.

En 1989, último ejercicio de la Caja de Ahorros de Bilbao, los datos más significativos que consignaba su Memoria anual eran los siguientes:

Activo*
Activo Patrimonial
Total Tesorería
Cartera de Valores
Inversión Crediticia
- Sector Privado
- Sector Público
396.307
137.710
77.115
159.322
141.366
14.027
Pasivo 
Total Recursos Propios
Fondos Especiales
- Fondos de Pensiones
Obra Benéfico Social
Recursos Ajenos
- Sector Privado
- Sector Público
22.132
22.984
17.569
2.844
333.456
287.333
42.100
Recursos humanos y operativos 
Empleados
Sucursales
Cajeros Automáticos
Tarjetas Cajacard
1.012
154
207
168.663

* en millones de pesetas.