Léxico

SUBSTANTIVO, VA

Se da la designación de nombre o sustantivo al vocablo que significa una entidad. De él se hacen varias divisiones, unas más interesantes que otras. Los nombres, según sea la entidad que designen, son unos individuales o propios y específicos o comunes. Son individuales Totako, Medel, Gabon, Dalda, Eneko, Utxin, Otxanda, Edur, Usmena, Oria... usados tiempos atrás en nuestro pueblo como apelativos personales. Araba, Bilbo, Naparroa, Atharrarze... y otros mil son también individuales apelativos, de lugares. Específicos son gizon, etxe, buru, belarri que denotan «hombre, casa, cabeza y oreja» no tan determinados que conciernan exclusivamente a una entidad, sino a cualquiera de las innumerables comprendidas bajo cada denominación. Para comprender la importancia que para nosotros tiene esta primera división, basta con repasar la declinación y fijarse en que nombres locales terminados en consonante, si son específicos, como por ejemplo, aitz y garagarril, exigen la mediación de la epentética e en los casos locativos; si son individuales, como Arbelaitz, Izarraitz... Zizurkil... etc., rechazan esa epéntesis. Decimos aitzean, aitzeko, aitzetik, aitzera... garagarrilean, garagarrileko, garagarriletik, garagarrilera, y en cambio, Arbelaitzen, Arbelaizko, Arbelaiztik, Arbelaitza... Zizurkilen, Zizurkilgo, Zizurkildik, Zizurkila. Desde el punto de vista de su formación, los nombres son simples unos, otros compuestos. Erri pueblo, idi buey, ordu hora y sare red, son de la primera especie. A la segunda pertenecen Euskalerri Vasconia, aurridi buey delantero, otordu hora de comer y aremusare telaraña. Goza también de no poca importancia en nuestra lengua, especialmente para la declinación, la distinción entre nombres de seres animados como aita padre y seme hijo... e inanimados como buru cabeza, ibai río... etc. Los primeros reciben el infijo gan (en algunos dialectos baita) en ciertos casos declinativos, los segundos no lo reciben: semeagandik o semearenganik (venir) del hijo y burutik de la cabeza... etc. Nos es poco útil la división de nombres primitivos como ur agua y urr avellana, y derivados como ilunkera anochecer, edertasun hermosura e ikasgu escuela, lugar de aprendizaje. No tienen para nosotros importancia alguna las divisiones: a) de nombres colectivos como talde rebaño, mordo racimo y no colectivos como euli mosca, ardi oveja... etc. b) De abstractos por el estilo de zuritasun blancura y aidego parentesco y concretos como gari trigo, aize viento... etc. Tiene en cambio cierta relativa importancia en la morfología vasca esta división, que no he visto formulada en tratado alguno, sin duda por no tener razón de ser en otras morfologías: la división de nombres de seres naturalmente circunscriptos como son los sólidos, e incircunscriptos de suyo o expansivos como son: a) los líquidos y gases; b) las acciones complejas, tales como una misa, un pleito; c) conceptos como el sueño, las refecciones (almuerzo, comida, merienda y cena... ), etc. La importancia de esta división fluye del uso que con estos vocablos se hace del infijo ta en la declinación, según sean ellos de la primera o segunda especie. A) «En la mano, en casa, en el mercado» decimos sin esa ta: eskuan, etxean, azokan; a diferencia de aizetan (c) al viento, uretan en el agua (Per. Ab. 138-13), berotan al calor (c), sutan al fuego (Per. Ab. 86-2), garretan en la llama (c), ketan en el humo (Ur. Ex. XIX-18), lotera al sueño, a dormir (Per. Ab. 98-26), eguzkitan al sol (B, G), meza nausitan en misa mayor (Bart. Icas l. 182-31), auzitan en pleito (Ur. Mat. V-40), argitara a luz (Bart. Icas. II, 11-16), etc., que no decimos aizean, urean, beroan, suan, garrean, kean, lora, eguzkian, auzian, argira. Algunos pocos de estos vocablos, por ejemplo, meza, su y ur se usan sin esa ta en ciertas comarcas: mezara, sura, urean por mezatara, sutara, uretan a misa, al fuego, en agua. B) Nombres de seres por su naturaleza circunscriptos, como los antes citados esku, etxe y azkoa y cualquier otro de su especie, reciben el infijo ta cuando por medio de algún determinativo secundario o por ausencia de cualquier determinativo les sobreviene ese concepto de expansión que de suyo no lo tienen: edozein eskutan en cualquier mano, inongo etxetan en casa de ninguna parte, azokatan ezta saltzen en ningún mercado se vende. Ref. Azkue: Morfología.