Marino laburdino del siglo XVII, natural de Ziburu. Capitán de navío perteneciente a una célebre dinastía de marinos, balleneros y corsarios. Se le atribuye la invención. hacia 1635, de la extracción de la grasa de ballena a bordo y en alta mar, operación que hasta entonces se realizaba en los hornos portuarios. La operación se hacía como sigue:
"Cuando el tiempo es bueno para la pesca, si ésta ha sido afortunada, algunas veces, se llevan amarrados a la popa del barco varios cetáceos. Se empieza cortando las dos grandes piezas principales: en seguida se llevan estas ballenas una tras otra al costado del navío para separarles el resto de la grasa. Los garfios con los que se sujeta la ballena para despojarla de su grasa están tirados por aparejos dobles, por medio de los cuales se le vuelve y da vuelta como se quiera, a medida que avance la faena. Los arponeros encargados de quitarle la grasa están vestidos de cuero y llevan botas provistas de grandes clavos, para no resbalarse. Primero quitan a la ballena, con un gran cuchillo. la primera pieza que está cerca de los ojos: a la que llaman envoltura: es la pieza más grande y la de mayor espesor de grasa. Se la arranca en toda la largura de la ballena; si se la saca en una sola pieza y la ballena es grande, alcanza dicha pieza casi desde la superficie del agua hasta lo alto del palo mayor. Antes de salir de Francia, los vascos lastran sus barcos con barricas llenas de agua, conservándolas estancas y completamente cerradas, y prontas para recibir y contener el aceite sin escape alguno. Llevan también cantidad de ladrillos, y de arcilla con que hacer el horno sobre el segundo puente del navío, que erigen y elevan un poco más alto que la escotilla en la abertura del primer combés, donde asientan la caldera. Entre los dos puentes afirman y apoyan el horno con un fuerte maderamen bien clavado, a fin de que no se vuelque con el oleaje o el bamboleo del navío. Alto y al lado de la caldera ponen un torno para despedazar y desmenuzar las grasas, y en el lado opuesto un "met de pressoir"·, un recipiente a medio llenar de agua fresca, al que va a parar la grasa líquida la cual flota y saliendo de la artesa de presión se escurre y corre por un canal a lo largo del combés y va a caer entre los dos puentes, en los grandes recipientes, pipas o cubas, que la reciben, reteniéndola hasta que se enfría y esté lista para meterla en las barricas que no podrían guardarla caliente o hirviendo sin romperse. Cuando el agua de la artesa y del canal se han calentado la vacían por una compuerta situada debajo de la artesa y una vez vaciada y cerrado el desagüe la renuevan con agua fresca. Los deshechos de la primera cocción sirven de combustible para la segunda y así sucesivamente, pues esta materia grasa arrojada al horno sobre la reja rusiente que sostiene el carbón y los tizones, saca llama y arde bien, necesitando poca leña y carbón".
Ref. Bélanger, René: Los Vascos en el Estuario del San Lorenzo, 1535-1635, [Col. Auñamendi n. 132], San Sebastián, 1980.
