Biografías

Silvosa Panadero, Gregorio Plácido

El escultor Gregorio Plácido Silvosa Panadero (conocido por Gregorio Silvosa), nació en la villa vizcaína de Balmaseda el año 1922, donde vivió y murió el año 2001. Este artista vasco subyace como uno de los máximos exponentes de Euskadi de la escultura de tallas en madera del siglo XX.

Empezó a trabajar a la pronta edad de catorce años (1936) como aprendiz de tallista en el taller de muebles de “Carlos Pereda” de Balmaseda; paso el tiempo, y a los veintiún años (1943) tuvo que dejarlo debido a que se incorporó a filas para cumplir el servicio militar obligatorio, dándole destino a Marruecos Español, donde trabajó de tallista y permaneció treinta y tres meses. A su regreso, continuó en su profesión de tallista hasta la edad de treinta años (1952) trabajando en Balmaseda para las fábricas de muebles de “Zulaica”, y la de “Suso y Acebes”. Luego, tras un largo paréntesis de 30 años (1952 – 1982) que se dedicó a sus ocupaciones empresariales, decidió a sus sesenta años dedicarse de nuevo a crear arte con las gubias, su verdadera vocación, ya que añoraba las obras de arte que había realizado en África, durante su servicio militar. Por ello, se marcó el objetivo de preparar una colección de obras para sí, con la idea de no venderlas, para poder disfrutarlas todos los días y darlas a conocer al público. Su planteamiento fue la de realizar los trabajos en otra dimensión – sin medir el tiempo –, y manifestar su ingenio creativo artístico esculpiendo piezas únicas de calidad.

Durante el período de 1982 – 1993, fue cuando de Gregorio Silvosa fluyeron unas obras artísticas de una calidad magistral. Luego, entrados en el año 1993, le fue diagnosticada una enfermedad, y consecuencia de ello, perdió la ilusión de cuanto venía haciendo, dejó a un lado sus obras, y se vio obligado a un retiro sin retorno.

En la obra Gregorio Silvosa prevalecen sus tallas en madera, sobre temas de corte histórico, paisaje antiguo, pasaje literario, religioso, mitológico y otros. Su barroquismo y minucioso acabado hacen que sus trabajos se conviertan en verdaderas obras de arte. Apreciamos como los marcos decorados con motivos alusivos al tema general envuelven a los preciosos relieves de sus cuadros, y hasta el más pequeño de los detalles está tratado con envidiable esmero. Al margen de estos trabajos también realizó otras obras, es el caso de los modelos para la barandilla del teatro Arriaga bilbaíno, y en ocasión le encargaron tallar varios modelos para las estatuillas del Festival de Cine de San Sebastián.

Desde el año 1984 al 1991 Gregorio Silvosa presentó sus obras todos los años en todas las exposiciones de la “Fiesta de la Madera” y de la “Feria de Artesanía” celebradas en Balmaseda. También expuso en varias galerías de arte de Bilbao. Durante los años 1989 a 1991 fue profesor de la Escuela Municipal de Talla de Balmaseda, e impartió diversos cursos de talla para el INEM.

La prensa en general (El Correo Español – El Pueblo Vasco, el Deia, Balmaseda Mensual, El Periódico de las Encartaciones, Martxa) siempre se interesó por su trabajo, le resaltó en cuantos eventos exponía sus obras de arte, considerándole uno de los mejores tallistas de Euskadi. También cabe una mención especial para el Ayuntamiento de Balmaseda, Diputación Provincial de Vizcaya, y la Conserjería de Cultura del Gobierno Vasco, que siempre lo apoyaron. Mantuvo estrecha relación amistosa con los pintores Roberto Rodet Villa, y con María Franciska Dapena Rico, cuya admiración de sus respectivos trabajos siempre fue mutua; muchas horas de tertulia pasaron en su taller.

A pesar de las ofertas millonarias (en pesetas) que le hicieron por ciertas obras nunca las quiso vender. Solamente se desprendió de algunas piezas insignificantes, a fin de atender compromisos con personas allegadas importantes en su vida.

Decía Gregorio Silvosa: “Estos trabajos son para tener mucha paciencia, llevan mucho tiempo desde que inicias un proyecto hasta acabar la obra. Alguna obra me ha llevado más de cuatro meses de trabajo”.

A su muerte dejó una colección de obras de arte que han sido catalogadas, todas en madera hechas a mano con maceta y gubias, entre las que hay cuadros a relieve (retablos, como le gustaba llamar a Gregorio), estatuas, estatuillas, muebles y bastones. De dicha colección, cabe resaltar las obras realizadas durante el período 1982 – 1993, que fueron fruto de talento, sacrificio, dedicación, paciencia, y más de nueve años de trabajo. Estas obras de arte son únicas, originales, de una calidad extraordinaria, son muy pocas y su autor por desgracia ya no puede producir más, y consecuencia de ello, hace que su valor actual en el mercado se haga incalculable.

Sus obras más representativas son las siguientes:

  • Retablo: San Sebastián siglo XVIII "La playa de la Concha".
  • Buro secreter: "El descubrimiento de América".
  • Retablo: La Toma de Granada "El despojo de un Reino".
  • Los cuatro retablos Don Quijote de la Mancha: "Sancho Panza escudado", "Sancho Panza con Rucio", "Sancho Panza ebrio", "El reloj de Miguel de Cervantes" (el reloj fue su último trabajo (año 1993), ya estaba enfermo).
  • Juego de retablos religiosos: "La Virgen María" y "El Arca de Noé".
  • Juego de retablos de Balmaseda: "Balmaseda siglo XVIII" y "El Puente Viejo de Balmaseda"
  • El altar de Euskal Herria. La mitología vasca (según José Miguel de Barandiarán y de Julio Caro Baroja) representada por obras de Gregorio Silvosa pionero en su creación. Está compuesto por diversas estatuas: Amalur - Diosa "Madre Tierra", Eguzkia - Diosa "Sol", Ilargia - Diosa "Luna", y Mari - Diosa "Mari" que se sustenta sobre una peana.
  • Estatuillas: "Beethoven" y "El caballo".

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