Tributación de la Corona Castellana consistente en un porcentaje sobre el consumo de especies tales como el vino, el vinagre, el aceite, la carne, el carbón o las velas de sebo, renovable cada seis años. Se estableció en Castilla en 1590 por Felipe III tratando este monarca de introducirlo también en el País Vasco. Recoge Artiñano que durante diez años forcejeó Vizcaya, resistiendo tenazmente el Señorío y manteniendo la Corte su resolución; cruzáronse escritos alegando las razones en que Vizcaya apoyaba su resistencia, mas los ministros del Rey, que necesitaban recursos, las desatendían y exigían el pago del impuesto. En 1661 llegó ya a tal extremo el apremio empleado por los ejecutores del servicio de millones para su inmediato cobro, que se reunió la Junta general, en 12 de mayo, acordando elevar al Rey una enérgica representación, que recogida por Fontecha reza: «Hicimos Junta general de Caballeros, é hijos-dalgos de esta Señoría, en esta nuestra Villa de Guernica, que los Reyes antepasados de V. M., nos dieron por nuestros honrados servicios, hallamos, que queriendo usar V. M. de tanta riguridad con nosotros, y quebrantar nuestros honrados Privilegios, y la authoridad que nuestros honrados padres han tenido: que debiamos de suplicar y pedir humildemente á V. M. sea servido de mandar que se borre, teste y atilde de sus Pracmáticas Reales, lo que á nosotros toca, pues es Justicia lo que pedimos; y suplicamos á V. M. no hubiese lugar de hacemos, NOSOTROS QUEDAMOS OBLIGADOS A DEFENDER NUESTRA MUY QUERIDA E AMADA PATRIA, HASTA VER QUEMADA Y ASOLADA ESTA SEÑORIA, Y MUERTOS MUJERES, É HIJOS, Y FAMILLA, É BUSCAR QUIEN NOS AMPARE Y TRATE BIEN. Esta lleva D. Pedro de Gamboa, Diputado de esta Señoría, gran servidor de V. M., no sea él solo culpado por ello, antes V. M. le haga merced, porque fue importunado para ello». "Cada lectura de esta representación -comenta Artiñano-- y hemos repasado muchas veces ese magnífico documento, exalta el orgullo patrio, porque un lenguaje tan digno y severo, sólo saben emplear los pueblos que, seguros de su derecho y de la lealtad de su procederes, se creen lastimados en su dignidad. Con razón dicen los Sres. Marichalar y Manrique, que ese recurso es un monumento solo comparable á las heróicas epopeyas de Numancia y Esparta, porque en él se sintetiza toda la abnegación de un País, resuelto á perecer antes de consentir en una injusticia. Cumplió Gamboa el espinoso cometido que Bizcaya le confiriera, y tan grande debió ser el efecto producido en la Córte por la decisión y energía del Mensaje al Rey, que á pesar de que en aquella época todo se sacrificaba al prestigio de la autoridad real, en 24 del mismo mes de mayo escribía Felipe III al Señorío la siguiente notable carta, dando cumplida satisfacción del agravio inferido: «Querida y amada pátria y señora mia: Visto por mí la mucha razon que vosotros teneis en querer gozar de vuestras honradas libertades, y haber sido yo mal informado en querer que me pagassedes los subsidios que los demás de mis vasallos me pagan, y haber visto en los archivos de Simancas lo que los Reyes mis antepasados dejaron ordenado en lo que toca á esa mi querida Señoría, he mandado que se borre, é tilde, y teste de mis pragmáticas reales en lo que toca á esa Señoría, é que goceis de las libertades y exenciones que los demás vuestros honrados padres gozaron, con las demás que quisieredes gozar y usar de ellas, haciendo yo de nuevo merced dello por los muchos é buenos é leales servicios, que esta Corona real ha recibido é recibe de presente. Dada en esta mi Corte de Valladolid en 24 de mayo de 1601.-YO EL REY. -A mi querida y antigua Pátria de mi Señorío de Bizcaya»".
Bernardo ANAUT
Bernardo ANAUT
