Puerta de Baiona (Laburdi), situada en uno de los extremos de la calle Mayou, llamada calle d 'Espagne. Estaba fortificada y era de las más importantes de la ciudad. La puerta, d'Espagne situada en la extremidad de esta calle, viene señalada en la historia de Bayona bajo dos aspectos bien diferentes. Siendo una de las más antiguas y a la vez de las más importantes, hace comunicar a la ciudad con el país de Labourt y se abre a la gran ruta de España. Ha tenido varios nombres, conservados en los archivos, Porta Meridionalis, del recinto romano; a finales de la Edad Media, se llamó puerta Mignon, mientras que el boulevard construido en tiempos de Francisco I en el emplazamiento de la barbacana y en el flanco en el cual se había abierto una salida, tomaba el nombre de puerta de St. Léon. Finalmente desde mediados del siglo anterior se le ha llamado puerta de España. La puerta Meridional se encontraba pues en la extremidad de la calle que se ha llamado Mayou o Majeur. Después de la desaparición de las otras puertas y arcadas en 1745, es la única conservada, pero desapareció a su vez en 1816. Los numerosos cambios que en el transcurso del tiempo, debió de sufrir, para poder apropiarlo a diversos fines, habían alterado su fisonomía primitiva, sin embargo su origen romano era induscutible. Actas de 1059 y 1096, extraídas del Livre d 'Or, constatan que en aquellas épocas, era designada indistintamente bajo el nombre de Puerta Meridionale o puerta de St. Léon. Efectivamente, encontramos en esta recopilación, que bajo el episcopado de Raymond Le Jeune, Fortun Sanz, vizconde de Labourd, y su hermano Loup Sanz, devolvieron al obispo la iglesia de Santa María con sus pertenencias que estaban comprendidas entre la puerta Orientale y la de St. Léon. El vizconde Fortun Sanz confirmaba al obispo Bernard d'Astarac, la donación de su hermano, menos las pertenencias de Santa María, que eran las tierras de la mitad de la ciudad, desde la Puerta Méridionale. Podría causar extrañeza el vernos indicar el lugar de una puerta romana, basándonos en documentos del s. XI; sin embargo, la simple observación demuestra que durante mucho siglos el estado de Bayona permaneció estacionario y sobre el trayecto de la porta Méridionale a la del Puerto no había otra salida. Así pues según el informe del entendido, la ciudad estaba todavía en el s. XI, poco más o menos tal como estaba bajo la guarnición romana. Esta puerta, demolida solamente en 1816, vivió aún en el alma de varios ancianos bayoneses. Un camino de ronda hacía comunicar entre ellas las dos torres de defensa así como las cortinas. Estas torres tenían todavía dos pisos, uno cubierto por una bóveda, el otro a cielo abierto. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.
