Léxico

PUBERTAD

Edad en que se manifiesta la aptitud para la generación; juventud, gizongei (B), gaztezaro (B-a BNs, G, R-uzt, Sc), andigo (R), handigo-goa (A, Lh), nerhabetasun, nerabetasun (H, Lh), mutikozitu, gazte (Sup. Azk), gaztegaizutu, mutillaro (EKIN), gizaro, pubertaro (Pl. Mug); kori ori eribeila da, baia andigoan etzion deus minik ekun (R), ése ahora es enfermizo, pero en la edad de la pubertad no tendrá nada de dolores.

Diccionario Auñamendi
Es la pubertad un conjunto de edad, pero en función del sexo, ya que se manifiesta cuando empieza a manifestarse la aptitud para la reproducción. La edad que la ley suele señalar para considerar púber a un niño suele oscilar entre los catorce y dieciocho años para el varón, y desde los doce para la muchacha. Como realidades sociales se corresponden en Euskalerria con los chicos denominados mutil y neska. El hecho biológico a que nos referimos no es sino la apoyatura de toda una conducta propia de ellos y de nadie más. En los pueblos primitivos tuvo una gran importancia que ha ido paulatinamente desapareciendo con los nuevos tiempos. En la actualidad ha perdido prestancia y apenas se le reconoce. La pubertad empieza antes que la nubilidad, que ya está en el umbral del matrimonio. El Derecho Romano confunde a ambas en su legislación. En las legislaciones modernas la edad púber es más baja que la núbil. Quizá en nuestro folklore vasco queden todavía vestigios de viejos ritos relativos a ella como el tamaño del pelo que parece estar evocado por la voz mutil. Hasta el s. XVI, por ejemplo, aparece el muchacho con la cabeza rapada, y la muchacha afeitada. Pero esta referencia al pelo corto quizá haga alusión a una disposición navarra del s. XIII por la que se obliga a tributar a partir de la pubertad, no estimándose ésta en función de la edad. La ley sólo establece que el implicado sea veilloso en su natura. Más tarde perdieron importancia ése y otros usos, hasta tal punto que, en la Edad Moderna, la neska se distinguía por llevar trenzas largas que terminaban en cintas de colores y por tocado un simple pañuelo blanco atado sobre la cabeza. Esta edad es la de iniciación de muchas cosas pero en el folklore vasco no se encuentran rastros de ritos como la circuncisión, rotura de dientes o ceremonias especiales. El púber tiene sus juegos, se inicia en el baile y sobre todo la muchacha se exhibe en público. Juega papel importante el tocado y el vestido. Aparecen los primeros signos de la coquetería femenina. Al estado de más o menos indiferenciación sexual le sucede otro de progresiva diferenciación. Los juegos se separan en juegos de chicas (cuerda, taba, llave, etc.) y juegos de chicos (pelota, toca, etc.), y más, si cabe, el vestido. Corresponde a la pubertad la iniciación en casi todas las actividades sociales empezando por el baile. Es el momento de aprender gran número de cuentos y leyendas tradicionales, usos y costumbres, y práctica de luchas, algunas veces institucionalizadas como las peleas por Reyes (6 de enero) de muchachos de un pueblo y del vecino. Quizá habría que asociar al mismo fin las cuestaciones y asunción de las funciones de alcaldía y concejalía con la fiesta de San Nicolás. El material de estudio en el caso vasco es escaso. Habría que rastrear historia y folklore, léxico euskérico y costumbres para poder vislumbrar lo que fue la pubertad como institución entre nuestros antepasados. Habría que ver, por ejemplo, la relación de la pubertad con el baile, la ronda y otras manifestaciones en las que lo sexual, físico y psicológico, aparece como sustento de las mismas.

Bernardo ESTORNÉS LASA