Instituciones. Voz latina con la que se designó una circunscripción territorial componente del Imperio Romano y sometida a la autoridad última del Princeps, emperador de Roma. Supuso el disfrute de la ciudadanía romana para sus tributarios. En 197 a.C. la Península Ibérica fue dividida en dos provincias: Hispania Citerior e H. Ulterior. Augusto la distribuyó en el 27 a.C. en tres: Tarraconense, Bética y Lusitania. Entre el mar Cantábrico y la Tarraconense fue delimitada la Provincia Aquitana. Esta voz latina reaparece en castellano, cuyo primer exponente recoge Corominas en Berceo. La utilización del término para designar a las unidades territoriales vascas es tardía. Navarra no recibió este apelativo hasta 1841 y las demás comenzaron a ser designadas de esta forma -y sólo en la Vasconia ibérica- en la Baja Edad Media. En efecto, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya emergen en la documentación como meros condados navarros. En el s. XV Vizcaya recibe indistintamente la intitulación de Provincia o Señorío, Álava la de Tierra y Guipúzcoa con preferencia la de Provincia. El término parece ser un cultismo usado sin mayor discernimiento. Así, mientras en la aprobación del Cuaderno de Hermandad de Alava por Isabel la Católica en 1483 se designa a la actual Álava como «Provincia y Hermandades de Álava», un documento de 1476 (Zumalde, 1957: Archivo Municipal de Oñate, leg. 4, n.° 5) relata un acuerdo por el cual Guipúzcoa y Vizcaya «fuesen cabezas de provincias cada una sobre sí e que la dicha ciudad (Vitoria) fuese cabeza de la Provincia de Álava e de otras tierras». El caso es que fue Guipúzcoa la que más asiduamente recibió este tratamiento llegando a denominársela «la Provincia» y «provincianos» a sus habitantes. Así, Juan Martínez de Zaldivia, primer historiador de Guipúzcoa, llama a ésta la Provincia en su Suma... de hacia 1560 y el autor de El tordo vizcayno... relata que se hallaba «repartida Vizcaya con la Provincia entre Gamboas y Oñiz». «A los guipuzcoanos -escribe Campión en 1884- les llamamos provincianos todavía, como cuando era Navarra un reino». Por extensión se aplicó, ya en el s. XVII-XVIII, a los naturales de las tres provincias vascongadas. En las Ordenanzas del gremio de carpinteros de Estella de 1664 se dice que «muchos oficiales, así extranjeros como franceses y provincianos, han hecho muchas obras sin la perfección que se debe conforme a su arte». En el s. XVIII los ex condados fueron llamados con asiduidad Provincias exentas en contraposición a las «provincias contribuyentes», sometidas al régimen aduanero común, y al virreinato navarro, dotado aún de un sistema aduanero privativo semejante al vascongado. Provinciano fue en el s. XIX sinónimo de habitante de alguna de las tres provincias mal llamadas bascongadas (puesto que en esta denominación entra también gran parte de la Navarra vascófona). Sin embargo, la división efectuada en 1883 por el ministro de Fomento Javier de Burgos generalizó la voz provincia, que ya se usaba oficiosamente, para las 49 nuevas demarcaciones que, a imitación de las subdivisiones francesas, se establecieron. En lo referente a la zona vasca, el decreto del 30 de noviembre reza: «Pamplona, Vitoria, Bilbao y San Sebastián, son las capitales de Navarra, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa. / Esta división de provincias no se entenderá limitada al orden administrativo, sino que se arreglará a ella las demarcaciones militares, judiciales y de Hacienda. / Provincia de Navarra, su capital Pamplona: confina por el N. con el reino de Francia y provincia de Guipúzcoa, por el E. con la de Zaragoza, por el S. con esta misma y la de Logroño y por el O. con la de Álava. Sus límites son los mismos que tiene actualmente». De todas formas, tanto en euskara como en castellano, la voz provincia siguió siendo sinónimo de Guipúzcoa, recordando tal vez el confín o limes de la antigua circunscripción romana. Según recoge Iribarren y otros autores, en la zona NO de Navarra esta denominación aún se utiliza en nuestros días: «la Manuela se casó a la Provincia». Su uso en euskara fue confirmado a la autora de estas líneas por J. I. Tellechea Idígoras, historiador nacido en San Sebastián pero procedente (por vía paterna) de Ituren. La implantación de los Estatutos de Autonomía de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya (1979) y de Navarra (1982) ha supuesto la sustitución de esta voz por el sintagma territorio histórico para las tres primeras, y territorio foral para la última.
Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA
Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA
