Léxico

POSPOSICION

A pesar del propósito de no alterar el corriente (aunque harto defectuoso) tecnicismo gramatical, es, sin embargo, imposible designar con el nombre de preposiciones los vocablos que se han de exponer a continuación; pues sucede con ellos lo contrario que con sus correspondientes del latín y de sus hijas. En estas lenguas, «sobre, bajo, ante, tras...» y «en, con, de, para, a...», se anteponen, se preponen a las palabras a que afectan; en la nuestra, en cambio, se posponen. Los cuatro primeros vocablos «sobre, bajo, ante, tras» y sus congéneres, son los únicos que corresponden a nuestras posposiciones. Los otros «en, con, de, para, a...» etc. y demás, constituyen en nuestra lengua distinta categoría gramatical, pues son desinencias de declinación. En casa etxean, con nosotros gurekin o gugaz, de casa etxetik, para casa etxerako, para nosotros guretzat, a casa etxera, a nosotros guregana... etc. Defínese ordinariamente la preposición: «palabra invariable que designa la relación de un vocablo con otro». Esto son en nuestra lengua los afijos de declinación. Nuestras posposiciones, lejos de esto, son vocablos que a su vez necesitan de esas mismas desinencias para ponerse en relación con otros vocablos. Dentro de la casa decimos nosotros «en dentro» etxe-barruan; sobre la casa es para nosotros «en sobre» etxe-gainean; junto a la casa vale por «en junto» etxe-ondoan; tras el huerto suena como «en detrás del huerto» baratz-ostean (gibelean o atzean). Nuestras posposiciones necesitan del posesivo para relacionarse con nombres propios y con pronombres, ya sean éstos personales o ya demostrativos: debajo de Antonio Antonen azpian, delante de mí nire au`rean o aintzinean, junto a nosotros gure ondoan, akededor de esta casa etxe onen inguruan. No se puede decir como en castellano «bajo Alejandro» Alejandro azpian, sino debajo de Alejandro Alejandroren azpian. Ante mí es siempre para nosotros «delante de mí» nire au`rean, nunca ni-au`rean. En cambio, con nombres no personales, no propios, aunque sean de seres animados y vengan ya escuetos, ya acompañados de adjetivos, esa desinencia se indica sin desinencia alguna, formando nombre compuesto: esku-azpian debajo de la mano, zubi-aurean delante del puente, gizon gori-artean entre hombres rojos... etc. De aquí la gran aceptación que gozan nuestras posposiciones, en la Toponimia vasca, como elementos subjuntivos de composición, según lo demuestra la adjunta lista de apellidos bien conocidos: Olalde junto a la fábrica. Uriarte en medio del poblado. Goiatz tras la altura y Ituratze tras la fuente. Zubiaur ante el puente y Bidaure ante el camino. Legazpi ¿bajo la grava? Lasagabazter junto al arroyo e Izpazter junto al agua, al mar. Mendibe bajo la montaña y Arizpe bajo el roble. Jauregibeitia bajo el palacio y Azpeitia bajo la peña. Uribitarte en medio del poblado y Aizpitarte entre peñas. Landaburu lo alto del campo y Elexpuru lo alto de la Iglesia. Uribaren parte baja del poblado y Azparen íd. de la peña. Bidegain sobre el camino y Azkain sobre la peña. Intzagarai lo alto del pantano y Azkarai lo alto de la peña. Olagibel tras la fábrica y Aizkibel tras la peña, Lazgoitia sobre el arroyo y Azkoitia sobre la peña. Irigoien. Uriguen cumbre del poblado. Mendiguren cumbre de la montaña. Oslniri cerca del pozo. Askondo junto a la peña. Urioste tras el poblado. Además de las citadas posposiciones, hay otras que no figuran, que sepamos, en la Toponimia como las precedentes. Tales son: Aitzin con sus variantes aintzin, altzin, sinónimo de la posposición toponímica aur, aure. Albo y aldamen sinónimos de las toponímicas alde, ondo e iri. Ate en acepción de «fuera» ya arcaico y sustituido por kanpo. La que figura como toponímica en Arranoate, Sarasate, Belate, Eulate, Garate... etc, no significa «fuera» sino puerta o puerto y no de mar. Barru «dentro» sinónimo de arte por lo menos en locuciones como neure artean, neure batuan dentro de mí. Be de la Toponimia se ha convertido fuera de ella en pe, indicando no ya la falda o pacte baja sino «debajo». Be o bee existe, sí, significando «suelo». y aun «bajo, debajo» como en Toponimia, pero ya no se usa como posposición. Eretz vocablo suletino sinónimo de las posposiciones toponímicas alde. onda e iri. Goi no es toponímico como elemento subjuntivo de composición, pero sí como básico. Figura en goieri, goienetxe, guenaga, gojenola, gojeaskoetxea, goiarola, goiaz, etcétera. Como elemento subjuntivo figura en goiti: urigoiti, azkoitia, basagoiti, erigoiti, gangoiti, lazkoitia... etc. Finalmente, aunque se usan mucho locuciones como etxe-inguruan alrededor de la casa, zubi-inguruan junto al puente... etcétera, se echan de menos apellidos como Ariztinguru. Aitzinguru, Saratsinguru... etc. Al contrario, en aquel vasto campo de nuestro léxico, en la Toponimia, hay algunas posposiciones que no salen ya en la conversación. Sirvan de ejemplo, además del citado, bee bajo, garai parte alta, guen o guren extremo, e iri cerca, no usándose ya éste sino en la BN. En B se conserva como componente de arastiri la tarde, liter. cerca de la noche, contraído en arasti. Las posposiciones goiti y beiti han desaparecido también de varios dialectos. Goen, goien, guen y guren son variantes originadas de goe, goi arriba, con el graduativo supremo en. Fuera de voces toponímicas como las antes citadas sólo en las comarcas de Markina y Gernika se oye guenean al fin, y en Mundaka urtearen goienerik ba`renera del comienzo al fin del año. Hay de garai varios ejemplos en el Diccionario de Azkue tomados de autores antiguos y modernos, dos de ellos del dialecto guipuzcoano. Hoy, sin embargo, no se oye entre los occidentales este vocablo. Una canción popular de Otxandiano dice: Altuan San Bernabe bajuan Gordobil, Otzandioko plazan tamboliña dabil. Otra de las características de varias de estas nuestras posposiciones, es formar vocablo compuesto, tomando por base un verbo; y entonces ellas, que con base nominal tangible indican espacio o trecho de lugar, pasan a significar tiempo al referirse a una acción. Lo mismo sucede, naturalmente, cuando la idea principal a la que se agregan es un nombre de tiempo. Se dan ejemplos, en que algunas de estas posposiciones puedan ser base de composición, perdiendo entonces su carácter pospositivo. Además de goieri, goienetxe... etc., tenemos algunos cuyo uso remonta al s. XIV, en que se fundaron varias de nuestras villas: Artekale calle medianera, Barrenkale calle susera, Goienkale calle somera. Los vocablos mundaqueses aldauri arrabal y beetxe piso llano, tienen también una posposición como elemento prepositivo de composición. v. DECLINACION. Ref. R. M.ª de Azkue Morfología vasca. Bilbao, 1925 (pp. 473-477).