Diego Pascual Eraso nació en Corella (Navarra) el día 13 de noviembre de 1891, siendo el hijo mayor de León Pascual y Ventura Eraso.
Vivió su infancia y juventud en Corella, pero en la segunda década del siglo XX, hacia 1916, emigró a Bizkaia junto con sus hermanos.
Recaló primeramente en Amorebieta y trabajando y estudiando a un mismo tiempo logró obtener el título de maestro. Realizó oposiciones en el Ayuntamiento de Bilbao y consiguió plaza en el Magisterio Municipal.
El encuentro de una inteligencia despierta y una sociedad dinámica produjo un chispazo ideológico en el joven corellano, que él relataría más tarde de esta manera:
“Casi recién venidos a Bizkaya se nos propuso portar una bandera nabarra, una enseña roja con las armas del antiguo reino pirenaico, a una fiesta exótica. Pero el símbolo glorioso, imán de nuestros amores, habría de cruzar pòr las calles más céntricas, confundido con otras banderas, como un pendón más. Y por contera, era obligado abatirlo al unísono con los otros, en coro de vasallaje, como señal de acatamiento y pleitesía cuando sonara un himno extranjero. La perspectiva humillante y el oprobio de mirarnos a nosotros mismos rindiendo la altiva enseña de Nabarra, desencadenó en nuestro espíritu tan violenta y huracanada borrasca de indignación, que sin poderlo remediar saltó de nuestros labios incontenible la negativa más vehemente, más ronca y más ruda de nuestra vida. El atavismo de una raza indómita se había removido en un instante, se agitaba impetuoso y se alzaba airado y agresivo. Aquel día y para siempre ya, se disiparon del corazón viejos afectos; pero en él aparecieron entonces, gracias a la violencia de aquella conmoción espiritual, aspiraciones latentes que sólo en el nacionalismo vasco podían tener cordial acogida. Nunca las habíamos sentido y las llevábamos dentro. Éramos nacionalistas y no nos habíamos dado cuenta.”.
También fue temprano su encuentro con el euskera y su afecto para el que él consideraría el idioma de sus antepasados.
En 1922 participaba en un certamen literario organizado por la Revista de Cultura Vasca Euskal-Erriaren alde, editada en Donostia, con un artículo titulado “Cuestiones sociales. Los sindicatos agrícolas”. En él expone la idea de desarrollar una acción social agraria eficaz que hiciera atractiva la vida del baserritarra para que pudiera conservarse en el ambiente rural el euskera y otras características de nuestro pueblo. Los jueces del certamen no le concedieron el premio pues consideraron que “los aldeanos de este artículo están más cerca de los sensibles pastores de las églogas del s. XVIII que de nuestros baserritarras” pero aplaudían la tendencia del trabajo y se lo publicaron.
En Bilbao fundó el “Ateneo Navarro”, que tuvo su sede en la calle Berroeta Aldamar y posteriormente en la calle Nueva, del que fue presidente. Su labor social y cultural atrajo a numerosos navarros ávidos de las vivencias de su tierra materna. Disponía de una buena biblioteca y se organizaban conferencias y debates. Personajes como Arturo Campión expresaron allí sus ideas. La sociedad quedó disuelta en 1931.
El 25 de octubre de 1931 inició su colaboración periodística en el periódico nacionalista editado en Bilbao Euzkadi, con el artículo titulado “Renacimiento vasco y la Ribera de Nabarra”.
Comenzó firmando sus artículos con el seudónimo “Miguel de Ergabia”, en razón de que Ergabia era un nombre de la antigüedad vascona atribuido a Corella en círculos nacionalistas.
Pero al aparecer un folleto de propaganda nacionalista, “La Erribera por JEL”, escrito por el también corellano Juan José Salamero Resa y publicado bajo el mismo seudónimo, decidió cambiar aquel nombre por el de “Lucio de Arakil” con el que continuó una fecunda colaboración periodística que conoció su última expresión con el artículo “No faltaba más que una cosa, como a los ceros de la fábula”, publicado el día 24 de marzo de 1937. También utilizó el seudónimo “Xabier de Urroz” para firmar artículos de tema pedagógico y más asiduamente en sus colaboraciones en el periódico bilbaíno La Tarde”, que inició en 1936 y finalizó el 20 de marzo de 1937.
Juana Mir García, la periodista fusilada y él fueron colegas y compartieron aficiones, relata su nieto Jesús Pascual.
En total publicó más de 200 artículos en los que fue exponiendo su ideología, su visión de los problemas del momento y sobre todo aportaba una reflexión especial sobre el desarrollo del nacionalismo vasco en Navarra y particularmente una mirada a Euskal Herria desde el Sur, desde la Ribera de Nabarra, que muchos desconocían o no entendían.
En 1932 en el artículo “Cicatrices gloriosas” decía:
“A los patriotas riberos nos llegaba torturante al alma la incomprensión de muchos de nuestros hermanos”.
Y para combatir dicha incomprensión publicaba artículos donde daba a conocer la Historia de Navarra, las peculiaridades de la Ribera, las noticias que le llegaban de sus paisanos, las actividades propagandísticas que se realizaban, etc.
Una muestra de los títulos de sus colaboraciones nos da cuenta claramente del perfil de sus escritos: “Los vascos de la Ribera de Nabarra”, “Oriundez vasca de los Riberos”, “Cuatro días en la Ribera de Nabarra”, “El nacionalismo vasco en la Ribera de Navarra”, “Euzko-Ikaskuntza en la Ribera de Nabarra”, “El renacentismo vasco en el Sur”, “El arte popular vasco en la Ribera”, “Entre los vascos del Sur”,“Pensando en Nabarra”, “Nabarra, republicana”, “La propaganda en Nabarra”, “Patriotas nabarros de antaño”, “Doña Isabel de Peralta”, “Doña Ana de Belasko”, “El mariscal don Pedro de Nabarra”.
Diego Pascual Eraso no llegó a traspasar los límites de la ideología jelista, y por lo tanto, a ofrecer un discurso renovado, como hiciera Anacleto Ortueta, pero sus ideas sobre Nabarra, (llega a llamar al Viejo Reino “aquel Estado euzkadiano”) le llevaron a entablar duras polémicas con otros destacados nacionalistas como José Aguerre Gurbindo, para quien el navarrismo estaba hipotecado por su dominante españolista, con Ceferino Jemein Amandarro, que propugnaba un “nacionalismo puro sin ambages ni rodeos, y nacionalismo puro en “Nabarra es Nabarra para Euzkadi y Euzkadi para Dios”, o con José de Artetxe que defendía la consolidación de una zona norte de Navarra nacionalista, que por su dinamismo y atractivo debería ir ampliándose hacia el Sur.
No solamente se preocupaba de aspectos históricos o doctrinarios en sus artículos, sino que las cuestiones sociales eran también su preocupación y en especial la situación del campesinado de la Ribera, pero quizá la exacerbada religiosidad del nacionalismo de aquel momento, que él compartía y mostraba en sus artículos, le alejaba de las gentes de izquierdas sin acercarle a los de derechas puesto que como decía el dirigente nacionalista local de Corella, Daniel Peralta, en entrevista publicada también en el periódico Euzkadi, los caciques odiaban al nacionalismo y “para ellos nosotros somos malos y lo seríamos, aunque fuéramos a comulgar dos veces al día”.
Con el inicio de la guerra en 1936, Diego Pascual Eraso deja la enseñanza y realiza su actividad profesional en el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco.
Presidió también la “Asociación de Solidaridad de Maestros Vascos”. Las circunstancias de la guerra le obligaron a exiliarse en Iparralde y Francia. En Donibane Garazi fue Inspector y posteriormente director de una colonia de niños vascos. En 1939 dirige una segunda colonia en Cagnotte (Las Landas).
Hasta septiembre de 1941 permanece en Francia. Regresa a Bilbao y debe acogerse a la caridad de unos familiares, pues ha sido desposeído de su trabajo y su casa. No obstante, volverá a ejercer la enseñanza en el colegio de San Rafael Arcángel de Bilbao.
En 1969 publica en el número 3 de la Revista Fontes Linguae Vasconum de la Institución Príncipe de Viana el artículo “Toponimia vasca en Corella”, cuyo contenido ha sido criticado por algunos lingüistas y defendido, en parte, por otros. Por esa época todos los veranos pasaba una temporada en Corella.
Con algunos corellanos como Antonio Ibarbuen, a quien enviaba copias de sus artículos, entabló buenas amistades, cauce de transmisión de sus ideas.
Publicó al final de su vida varios artículos en la revista Vida Vasca, el último de ellos titulado “Nosotros los riberos, vascos... pero a nuestra manera”.
En 1974 ingresó, en estado de coma por una trombosis, en una clínica bilbaína. Según testimonio de su hijo Jesús Vicente, al volver en sí, una de sus primeras frases fue “Vivan los Fueros Navarros”. Unos días más tarde murió.
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Bibliografía: Sainz Pezonaga, Jabier. Breve noticia del corellano Diego Pascual Eraso (1891-1974). (Corella)
