Santa María de la Asunción de Amorebieta es el templo parroquial de la anteiglesia y por tanto el edificio religioso más importante de todo el municipio. De excelente sillería, nave única y cabecera poligonal, es un conjunto de varios elementos de diferentes épocas (sacristía, pórtico, torre) que confluyen en una gran fábrica que destaca por su altura y robustez.
Al exterior se presenta con una sucesión de estribos rectos a lo largo de todo su perímetro rematándose a la altura de la cornisa, estribos que en zona próxima a la cabecera albergan pequeñas capillas a cada lado. El pórtico (de 1849, según reza inscripción), muy posterior a la construcción de la parte básica del edificio (realizada entre mediados del siglo XVI y mitad del siglo XVII), recorre todo el muro frontal y parte de los laterales hasta media altura, y rompe ligeramente con el aire austero y carente de cualquier tipo de aditamento a lo largo de sus paramentos. Aunque también muy sobrio, su aire neoclásico con las pilastras, el friso y las claves e impostas marcadas de todos sus arcos de medio punto rompen ligeramente la continua rigurosidad de sus muros. La torre es la única zona que anula la simetría del conjunto y presenta dos partes diferenciadas en cuanto a su estilo, el cuerpo bajo, gótico tardío, como lo demuestran su acceso en arco apuntado y dos de sus vanos conopiales, uno de ellos geminado, y el campanario, de finales del siglo XVIII, barroco y muy diverso en cuanto a partes, en el que se pueden apreciar básicamente el nivel de campanas, la cúpula y la linterna. Su interior se aboveda con crucería de terceletes, dividida su nave por arcos perpiaños de medio punto en cinco tramos más cabecera y todos sus vanos son de medio punto salvo en su muro frontal en el que se abre un gran ojo de buey. Tiene tres accesos, uno a los pies y dos lateralizados, siendo el principal un buen ejemplo de portada manierista de finales del siglo XVI en arco de medio punto.En arte mueble destaca por encima de todo el retablo mayor, obra rococó de mediados del siglo XVIII que se ciñe a la forma poligonal del presbiterio y que contiene las características habituales de este estilo. De traza muy ampulosa y pan de oro en toda su extensión, alberga como imagen más destacada la virgen titular, de hacia 1650 y perteneciente al retablo que anteriormente adornaba la cabecera de la iglesia. Además en su estructura de banco, cuerpo y ático de tipo cascarón se pueden apreciar otras imágenes menores como las de Santa Lucía, Santa Águeda, San Miguel Arcángel, San pedro, San Rafael, San Pablo y el Ángel de la Gurda, todas ellas de un barroco tardío. Otros retablos menores, también barrocos salpican la nave, como son el de San José, la Virgen del Rosario o el del Prendimiento. Subrayar también la cajonera de la sacristía y la verja del presbiterio, ambos rococó, y de valor incuestionable.
