Imitación del sonido de una cosa en el vocablo que la expresa, onomatopeia: h)ots-h)izkera. Nota: El euskera abunda en voces onomatopéyicas, como puede verse en los lugares correspondientes.
El mismo vocablo que imita el sonido, onomatopeia: h)ots-itz, h)otsizen.
Empleo de vocablos onomatopéyicos, onomatopeia: h)ots-h)izkera.
Diccionario Auñamendi.
El mismo vocablo que imita el sonido, onomatopeia: h)ots-itz, h)otsizen.
Empleo de vocablos onomatopéyicos, onomatopeia: h)ots-h)izkera.
Diccionario Auñamendi.
Es importante en la literatura oral la aportación de la onomatopeya. La onomatopeya y la estilización son algo así como los elementos constitutivos de la poesía decorativa. Suele decirse que la onomatopeya imita los sonidos de la naturaleza. Las voces onomatopéyicas están formadas, en efecto, de sílabas que quieren remedar o traducir o interpretar de algún modo los sonidos de las cosas. Es un hecho reconocido por todos, la gran cabida que en el euskera tienen las voces onomatopéyicas. Un buen número de tales voces ha sido incorporado al léxico euskérico para designar los objetos o acciones cuyo sonido remedan. Aparte de esto, el genio del idioma da al que habla, grandes facilidades, no sólo para formar tales voces, sino, y más principalmente si se quiere, para salpicar de ellas el lenguaje corriente, sin que éste padezca por ello lo más mínimo en la gravedad natural que le corresponde. Sin duda esta consagración del lenguaje onomatopéyico constituye uno de los rasgos más notables del primitivismo del euskera. El niño y el hombre del campo, que son los más tenaces en conservar las formas primitivas de cultura, se muestran tenacísimos prácticamente en conservar las formas onomatopéyicas en el lenguaje. El lenguaje infantil sobre todo es notablemente rico en onomatopeyas. (Véase "Anuario de Eusko-folklore". Tomo I, año de 1921, "El lenguaje infantil", Manuel de Lekuona). La poesía decorativa saca gran partido de este rango que el genio del idioma concede a la onomatopeya, utilizando para su intento la gran riqueza de elementos onomatopéyicos que a favor de este estado de cosas se ha ido acumulando en el haber del euskera. Por lo que hace a las cualidades literarias de la onomatopeya, es por demás notable para nuestro caso, su gran fuerza de expresión. Sin la lentitud de una página literaria, un kukurruku! o un guau, guau! nos dan una impresión mucho más realista de un gallo y un perro, que la descripción más acabada de dichos animales. Como puede verse por los ejemplos precedentes, es muy grande el uso que la poesía decorativa hace de la onomatopeya. Véanse algunos casos más:Din-dan, boleranelizako kanberan;din-dan, bolerangure aurra koleran.Dingindin-dangandan, dingindin-danDingtndin-dangandan, dingindin-dan. ("Din-dan volteo de campanas en la cámara de la Iglesia; din-dan campaneo, nuestro niño en cólera (?). DingindinDangandan... ").Otro:Ala-kliketa-kliketa-kliketa,sagarra yo dela, sagarra yo dela. ("Ala-kliketa-klikera-kliketa, que se ha majado la manzana..."Otro:Bunbullun-bunbullunete,botillan aguardiente;bunbullun bat eta bunbullun bibunbullun putzura erori;eran zituen pitxer bi;etzen orduan egarri. ("Bunbullun-bunbullunete, aguardiente en la botella; bundullun uno y bundullun dos, bundullun! se cayó al pozo; bebió dos azumbres; ya no tenía sed"). Otro:Bringun-brangulun eragidazu;laister aziko natzaizu;laister azi ta ongi lagundu;mesede izango nauzu. ("Bringun-brangulun menéame; que luego creceré; y crecido luego, te ayudaré; y te favoreceré"). Otro:Dringilin-dron!Gaur Gabon!Sakela betea yaukat etabesteak or konpon. ("Dringilin-dron! Hoy (es) Nochebuena! Tengo llena la tripa y allí se las hayan los demás"). Ref. Lecuona, Manuel: Literatura oral vasca, San Sebastián. 1965, "Colec. Auñamendi", n.° 45.
