Concejos

OLAZ

Urbanismo y construcciones civiles

El casco urbano se asienta en una zona llana, situada en el borde de un cortado desde el que se domina al valle y el río. Dada su proximidad a Pamplona, con la que está muy bien comunicada, la localidad ha experimentado un crecimiento en las últimas décadas, alterando en gran medida su aspecto original. No hay restos que permitan establecer una relación con los "palacios, casas y molinos" que el rey de Navarra poseía aquí en el año 1367, ni mucho menos con aquella casa que, según la tradición, habitaba Sancho el Fuerte en el primer cuarto del siglo XIII. El núcleo más antiguo se articula en torno a una callecita que desemboca en la iglesia. Encontramos algunas casas muy reformadas, que en general han perdido su tradicional enlucido, mostrando hoy una mampostería con cadenas de sillar, y vanos agrandados. Una casita de dos alturas y fachada enlucida presenta puerta adintelada, con ménsulas de refuerzo, y ventanitas rectas por encima. En una calle adyacente hay un caserón de mayores pretensiones, con planta rectangular, muros con un enlucido muy perdido y tres alturas, bajo alero saliente, y tejado a cuatro aguas. En planta baja se abre un portalón de medio punto, con trece dovelas largas y rosca moldurada, y con la clave decorada con una roseta inscrita en un círculo. Va flanqueada por dos ventanas en planta baja. Encima hay tres ventanas y un escudo barroco ligeramente descentrado, y en el ático se abren tres tragaluces.

Más adelante encontramos varias casas de aspecto tradicional, una de ellas de desarrollo horizontal, muy alargada, con muros en mampostería sin enlucir y con dos alturas. SE abre por una puerta cuyo dintel se refuerza con ménsulas. Sigue un caserón con planta en "L", encerrando un patio. Los muros van también desnudos, con mampostería que lleva cadenas de sillar en esquinas y enmarques. Los huecos son rectos, y remata con alero de ladrillos aplantillados.

Abriendo una plaza, cerca ya de la iglesia, un caserón rectangular, con tres alturas y tejado a cuatro vertientes, muestra también mampostería con restos de enlucido. Los vanos, escasos y proporcionalmente pequeños, demuestran que permanecen en su estado original. La casa parroquial, por último, con planta rectangular y tres alturas bajo tejado de tres aguas, repite las características más comunes en Olaz, en lo que a tratamiento de muros y vanos se refiere.

Parroquia de San Pedro

Se trata de un templo datable como del siglo XII, románico en esencia, aunque en el siglo XVIII una reforma realizada en clave barroca alteró algo el plan original. En planta lleva una única nave, dividida en tres tramos de igual longitud, más una cabecera más amplia y rematada en testero recto. En las reformas barrocas se añadieron dos capillas laterales, de planta cuadrada, que conforman una suerte de transepto, y el acceso se abre por el lado de la Epístola, a la altura del segundo tramo. Se cobija con un pórtico. En el mismo lado se encuentra la escalera intramural para acceso al coro y a la torre. La sacristía es un espacio cuadrado, al que se accede desde la capilla sur del transepto, y desde aquí puede pasarse a otras dependencias de carácter secundario.

Los muros son de sillería, que al exterior acusan las diferentes etapas constructivas. Para dar iluminación al interior, se perforan con una ventana de medio punto con guardalluvia, ubicada en el eje de la cabecera, un tragaluz angosto practicado en el muro de los pies, así como dos ventanas rectas modernas, que se encuentran en el muro de la Epístola. A los pies de la nave se levanta además un coro alto, con arco de embocadura escarzano y balaustrada de madera.

La nave se cubre con bóveda de cañón con lunetos, procedente de las reformas barrocas, cuyos tramos se separan con arcos fajones de medio punto, apeando en una imposta que recorre todo el perímetro interior del templo. Afecta igualmente este tipo de cubierta a la cabecera y a las capillas laterales. El sotocoro lleva una simple cubierta plana con bovedillas y vigas de madera, mientras que la sacristía recibe también bóveda de lunetos.

Al exterior, la torre se levanta, como suele ser habitual en este tipo de templos, sobre el primer tramo de la nave. Su fuste tiene dos partes bien diferenciadas, puesto que la parte inferior, del tiempo de la edificación de la fábrica, es ciega y va con buena sillería. El cuerpo de campanas parece proceder de una de las intervenciones posteriores, puesto que va con diferente aparejo, y se perfora en alto por medios puntos para las campanas. El acceso va cobijado por un pórtico también edificado a posteriori. Se abre por dos arcos de medio punto en ladrillo, que apean sobre pilar central. En cuanto a la puerta propiamente dicha, es medieval del tiempo de la construcción del templo, y consta de un arco de medio punto, con un derrame salvado por tres arquivoltas de sección rectangular, que apean en pies derechos del mismo perfil, y que lucen una moldura a modo de capiteles corridos.

El presbiterio va ocupado por un retablo mayor barroco, obra del siglo XVII, bajo la advocación de San Pedro. Su arquitectura consta de un banco, un cuerpo alto con tres calles, y ático entre aletones, rematado con frontón curvo partido. Se articula mediante columnas de orden corintio en el primer cuerpo y columnas salomónicas en el ático, y la decoración, muy abundante, invade toda la mazonería. El sagrario pertenece a la misma época de la traza. En cuanto a la iconografía, sendas tallas modernas de San José y la Inmaculada Concepción flanquean la imagen sedente de San Pedro, que sí es obra original barroca. Cerca se conserva una talla de la Virgen del Rosario, de las de vestir.

En la capilla lateral ubicada en el lado del Evangelio encontramos el retablo de la Virgen del Rosario, que es una obra barroca, del siglo XVII. Alberga una talla de la Inmaculada, además de la Virgen del Rosario titular, ambas modernas. En el brazo del transepto situado enfrente está el retablito de San Sebastián, de sencilla traza barroca, que alberga una talla del santo del siglo XVI. En el mismo ámbito hay un Niño Jesús de bulto, también barroco.

Bajo el coro encontramos una pila bautismal con basa circular, fuste cilíndrico corto y copa semiesférica sin decoración. Cerca cuelga un Crucificado romanista, obra del siglo XVII, de potente anatomía. En la sacristía se custodia aún alguna talla más, de menor interés, así como varias piezas de platería.

Joseba ASIRON SAEZ (2008)