Léxico

NEOLOGISMO

Vocablo, acepción o giro nuevo en una lengua, h)itz berri (P. B., T-L).

Diccionario Auñamendi.
La creación de neologismos en la lengua vasca corre pareja a la preocupación por el estado de la lengua al advertirse el desfase que se va operando entre ésta y sus lenguas circunvecinas, especialmente el castellano. El primer autor vasco en introducir nuevos vocablos de invención propia es el P. Larramendi en su Diccionario trilingüe de 1745 y así lo manifiesta en el "Prólogo" del mismo: "Hay otras que se han introducido [en el Diccionario] por necesidad, como en otras lenguas, y son de objetos que nuevamente se han descubierto, y no ha habido bascongado que fabrique voces propias y acomodadas al carácter de su lengua; y éstas necesariamente se habían de poner en el diccionario". Especialmente dedica un párrafo (XXVII) a la defensa de la introducción en el diccionario, es decir, en la lengua, de lo que él llama "voces furtivas", las que "pertenecen a las facultades, artes y ciencias". Larramendi reaccionaba ante el cúmulo de voces que atribuía al euskara una incapacidad innata para adaptarse a los nuevos tiempos: "ahora está en disposición el vascuence y en punto para hablarse en cualquiera ciencia y facultad, y es la ocasión de buscar las voces oportunas que hasta ahora no ha tenido, o tomándolas de otras lenguas, o inventándolas, o formándolas de sus fecundas raíces, según lo que dice Cicerón". Como Larramendi trata de defender la capacidad de la lengua para expresarlo todo, se comprende que sea el primero en presentar a continuación una teoría de la formación de los neologismos. El Diccionario del sabio jesuita ha tenido vigencia y ha sido utilizado hasta este siglo. Todos los autores, especialmente Iztueta, bebieron en él hasta la aparición del gran Diccionario de Azkue. Sabino de Arana lo utilizó y creó, asimismo, gran cantidad de neologismos que hoy en día, pese a la polémica que suscitaran, son utilizados a nivel popular (ej. egazkiña, urrutizkiña), ya como única versión ya como sinónimo de algún erderismo (burnibidea, trena). Una interesante lista de "aranismos" aparece al final de Umiaren lenengo aizkidea (1897) como neologismos a adoptar por padres y educadores. La creación y utilización de neologismos ha sido defendida o recusada según las épocas. La nueva ola de escritores vascos de los años 60-70 los repudió. En la actualidad se los considera facultativos.

Ainhoa AROZAMENA AYALA.