Biografías

NARVAIZA SALSAMENDI, Gil-José-Antonio

Perfil biográfico.

Natural de Bergara (Gipuzkoa), donde nació el 10 de septiembre de 1870, hijo de José Manuel Narvaiza Mendiguren natural de Bergara y de Marina Agustina Salsamendi Lopetegui, natural de Gabiria.

Casó con Dª Damiana Sagarzazu Sorondo, natural de Hondarribia y el matrimonio tendría una hija, Asunción, nacida en 1905.

En 1910 la familia vivía en la calle San Pedro número 32, junto con la madre política de nuestro protagonista, una señora de notable posición económica [1] . En 1924, la familia continuaba en el mismo domicilio, acompañados esta vez de una sirvienta [2].

Falleció en Hondarribia (Gipuzkoa) el 20 de octubre de 1938, ya viudo, en su domicilio de la Villa Asunción, de la calle Zuloaga de aquella Ciudad, a la edad de 68 años.

Formación

Era el mayor de una familia numerosa, cuyo padre falleció muy joven, lo que nos hace pensar que, esta dilatada vida estudiantil se debe a que alternó sus estudios con trabajos esporádicos en las dos ciudades en las que residió como estudiante.

Fue un estudiante viajero; ingresó en la Escuela de Veterinaria de Madrid en setiembre de 1888 y en junio suspendió la asignatura de Física y Química. Durante los cursos 1891/92, 1892/93 y 1894/95, estuvo matriculado en la Escuela de Veterinaria de Zaragoza [3].

En junio de 1897, como alumno libre en la Escuela de Veterinaria de León aprobó las asignaturas de Patología, Farmacología, Medicina Legal y Terapéutica y durante el curso 1897-98, las asignaturas del cuarto curso [4] . Por decreto del director de la Escuela de Veterinaria de León, se le concede el traslado a la Escuela de Veterinaria de Santiago donde cursa el quinto curso, revalidándose los días 3 y 5 de junio de 1899 [5].

Actividad profesional

Bergara (Gipuzkoa). En la sesión de 28 de julio de 1900, bajo la presidencia de don Julio Recabeitia, se analizó una instancia de D. Gil Narvaiza y Salsamendi en la que manifestaba que existiendo en la localidad dos profesores de Veterinaria, D. Pedro Víctor Gallastegui y nuestro protagonista, estimaba que ganaría el interés público con que la Inspección de Carnes, pescados y abastos la hicieran los dos veterinarios alternándose, y ponía como ejemplo que el servicio médico de los pobres de Bergara se hacía por tres profesores de Medicina y el de farmacéuticos por dos profesores de Farmacia y que esto mismo podría hacerse en cuanto al servicio de Inspección Veterinaria, efectuado por ambos con la periodicidad que dispusiera la Corporación.

Explicaba que no existía impedimento legal para nombrar otro veterinario por el tiempo que se considera necesario y que no tenía el Ayuntamiento contrato con el señor Gallastegui por haber expirado hacía mucho tiempo y no haberse renovado con posterioridad.

Durante la discusión de la propuesta, el concejal Manuel Echaniz recordó que el nombramiento de inspectores de carnes estaba sujeto a lo dispuesto en el Reglamento de 21 de febrero de 1859, modificado por Real Orden de 25 de setiembre de 1872, siendo una competencia municipal su nombramiento. Recordaba que el señor Gallastegui, subdelegado de Veterinaria del partido de Bergara, fue nombrado conforme a derecho, después del año de prueba que se estimó oportuno, que su contrato con el Ayuntamiento databa del 26 de setiembre de 1892 y que su actividad profesional era intachable y no estaba prevista en ninguna legislación, la merma de sus competencias a favor de otro veterinario que solicitara la plaza. Por consentimiento mutuo, su contrato se había ido renovando y la próxima prórroga estaba prevista para el 26 de setiembre próximo.

Recordaba también el señor Echaniz que de acceder a las pretensiones del Sr. Narvaiza sería un disparate, una ilegalidad que le recordaba al que ya ocurrió anteriormente con el veterinario Perosterena, suponiendo un ridículo para el Ayuntamiento; otra cosa sería aguardar hasta la fecha del vencimiento del contrato y anularlo por la parte municipal, para lo que no existían razones objetivas, lo que acarrearía el correspondiente recurso y la previsible resolución favorable a los intereses del trabajador municipal por la instancia correspondiente.

El concejal Ignacio Aldasoro, defendiendo la propuesta del joven veterinario, alegó que no se trataba de separar del servicio a Gallastegui, ni mermar sus competencias, ni sus ingresos, sino de mejorar la Inspección de Carnes y otros alimentos, sin producir una mayor carga económica al Ayuntamiento, porque al demandante, Gil Narvaiza, no se le abonará sueldo municipal alguno.

Sometida a votación la propuesta, se nombró, el 28 de julio de 1900, Inspector de Carnes de Bergara a don Gil Narvaiza Salsamendi, indicando que se incorporaría al servicio a partir del 26 de setiembre.

Las particularidades de su primer contacto con la Veterinaria, en su Bergara natal, nos hacen pensar en cierta voluntad, por parte de los munícipes, en ayudarle a practicar y situarse profesionalmente, porque el 16 de noviembre de 1901 abandonaba Bergara.

Placencia de las Armas -hoy Soraluze- (Gipuzkoa). En la sesión del 15 de octubre de 1899 [6] , siendo alcalde de Placencia, Pedro Irigoyen, se analizaron dos instancias, una de Gil Narvaiza y la otra de Víctor Gallastegui, ambos veterinarios y se acordó nombrar a Gil Narvaiza por considerar que podrá desempeñar mejor el cargo porque no era inspector de ningún ayuntamiento y por lo tanto tiene menos compromisos que Gallastegui. Se le señaló como sueldo la cantidad de ciento veinticinco pesetas anuales quedando la Corporación enterada de las obligaciones de su cargo.

En la sesión extraordinaria del 7 de enero de 1902 [7] , bajo la Presidencia del alcalde de Placencia, José Mendiola, se dio cuenta de la renuncia del Inspector de Carnes, Gil Narvaiza Salsamendi fundada en motivos de índole personal, acordándose aceptar ésta.

Hondarribia (Gipuzkoa). Vacante la plaza de Inspector de Carnes de Hondarribia por la renuncia del navarro D. Joaquín Astiz Escala aduciendo la poca rentabilidad de la misma, la corporación de Hondarribia presidida por su alcalde D. Olegario Laborda acordó [8] en sesión del 14 de julio de 1901 convocarla oficialmente [9] . Ante la falta de solicitudes, se repetiría el anuncio [10] , volviendo a quedar desierto.

Finalmente, en la sesión del 17 de noviembre de 1901, el alcalde D. Olegario Laborda dio cuenta de la solicitud del veterinario D. Gil Narvaiza y Salsamendi, natural de Bergara que optaba al cargo de Inspector de Carnes de Hondarribia. Recordó el primer mandatario municipal que la plaza no era muy productiva y que debía estimularse económicamente para que se lograra la permanencia de la persona que optara a la misma, haciendo mención además a la responsabilidad que adquiría el Ayuntamiento con la numerosa colonia de veraneantes. Se le asignó un sueldo anual de 500 pesetas más el derecho de cobrar una peseta por cada vacuno o porcino sacrificado, fijando como fecha de toma de posesión el 1 de enero de 1902 [11].

Enseguida se hizo notar la presencia de Narvaiza en el matadero municipal de Hondarribia. En la sesión municipal del 12 de enero de 1902 se daba cuenta a los corporativos presididos por el alcalde D. Olegario Laborda el decomiso y cremación de una vaca por padecer pleuroneumonía [12].

El 11 de mayo de 1902, nuestro protagonista trasladaba su queja a los corporativos por el deplorable estado de los utensilios del matadero y el lamentable estado de la instalación. En la misma sesión municipal y por recomendación de la Excma. Comisión provincial en Circular de 25 de abril último, quedaba constituida la Comisión municipal de Agricultura y Ganadería de la ciudad, presidida por el alcalde D. Olegario Laborda e integrada por el cura párroco, D. Juan José Gorraz, nuestro protagonista, el concejal ganadero D. Matilde Anza y los ganaderos D. Pedro Mª Iza y D. Bernardo Zubeldia [13].

En la sesión del 27 de mayo de 1905 que presidía el alcalde D. Máximo Laborda, se dio traslado al veterinario titular de la Circular de la Excma. Comisión de fecha de 22 de mayo, recordando que no debían admitirse para el sacrificio reses vacunas alimentadas con alholva, por el especial gusto con el que se impregnaban sus carnes [14].

El 1 de marzo de 1924, siendo alcalde D. Francisco Sagarzazu, a solicitud de nuestro protagonista, se acordaba que la Comisión de Obras estudiara la posibilidad de construir un pequeño pabellón anexo al matadero municipal para el sacrificio y faenado del ganado porcino [15] . El 21 de abril de 1925, el alcalde Francisco Sagarzazu trasladaba al resto de corporativos el ofrecimiento que hacía la Sra. De Ameztoy de un solar de mil ochocientos metros cuadrados en el paraje denominado "de San Isidro", que se consideraban óptimos para el emplazamiento del nuevo matadero municipal, al precio de cuatro pesetas el metro [16] y el 11 de agosto de 1925, la Corporación en Pleno acordaba adquirir a los propietarios señora viuda de Ameztoy, D. Tomás Aguinagalde y D. Ruperto Sorroballere [17].

En los primeros cuatro años de la década de los 20, todas las sesiones del gobierno municipal finalizan con un punto fijo del orden del día titulado "Inspección" que con el texto que transcribimos: Para la inspección y vigilancia de los sacrificios de ganado en el matadero público y de las leches, frutas y hortalizas en ambos mercados de la Ciudad, durante la semana entrante, se nombra al concejal ...

El carnicero D. Justo Iñarra solicitó se modificara el horario de sacrificios en el matadero municipal, de forma que se hicieran por la tarde y justificaba la solicitud por conveniencia de los tablajeros, aunque perjudicara a los ganaderos, argumentando, además, razones de salud pública, toda vez que las canales se beneficiarían del frescor de la noche. Contando con la opinión del Inspector Veterinario, la Corporación presidida por D. Ángel Aseguinolaza acordó el 6 de julio de 1937 fijar como horario de inicio las nueve de la mañana, facultando al alcalde para que, contando con la opinión del facultativo, pudiera adelantarse este horario [18].

Empresario del frontón municipal. En la sesión ordinaria del Ayuntamiento hondarribitarra celebrada el 1 de marzo de 1903 bajo la Presidencia del alcalde D. Olegario Laborda, se atendió una solicitud de nuestro protagonista que pretendía la cesión por dos años del frontón municipal, para lo que ofrecía al municipio 400 pesetas, comprometiéndose a organizar buenos partidos de pelota durante la época veraniega. Los corporativos, por unanimidad, se negaron al arrendamiento solicitado, pero dejaban la posibilidad de alquilarlo por jornadas para la organización de partidos [19].

En la sesión del 5 de abril de 1903, se cedía a nuestro protagonista, ahora convertido en empresario pelotazale, el frontón por espacio de tres meses para la celebración de ocho partidos, abonando 30 pesetas por cada uno de ellos al municipio y con la condición de que tres horas antes de la señalada para el comienzo de cada partido, el espacio quedaría a disposición del Sr. Narvaiza hasta su finalización. El concejal D. José Felipe Iza votó en contra al considerar que el frontón estaba hecho para el divertimento del pueblo y que de alquilarse debía señalizarse un lugar para los pobres [20] . Los dos primeros partidos se organizaron, con la protesta del concejal D. José Felipe Iza, los días 12 y 13 de abril de 1903.

No parece que la experiencia diera un resultado positivo, porque no existen más referencias al respecto.

Inspección del pescado y laboratorio. El 19 de julio de 1904, la Corporación que preside el alcalde D. Zenón Ayestarán ordena al Veterinario Titular la inspección de todo el pescado que se vende por las calles ante el incremento de denuncias sobre la mala calidad del producto a la venta [21].

Junta Local de Sanidad. En 1916, nuestro protagonista integraba la Junta local de Sanidad que presidía el alcalde Laborda y la integraban también los médicos Zabala, Oyarzabal y Videgain, el farmacéutico D. Jacinto Fernández Casadevante y los vecinos Aseguinolaza y Aramburu, según comentaba el semanario local, a propósito de la visita que hicieron a las obras de captación de manantiales y depósito de aguas, que continuó con una merienda en el establecimiento denominado Ollucreta [22].

En la reunión de los corporativos hondarribitarras celebrada el 8 de mayo de 1924, se estimaba "de necesidad y conveniencia" la inclusión de la ciudad, en la forma que establecía la legislación, en el laboratorio químico municipal de Irún, facultando a la Comisión correspondiente para iniciar los trámites [23] y el 14 de junio se acordaba contribuir con la suma de dos mil pesetas a los gastos de mantenimiento durante un año, para analizar pasado este tiempo la continuidad en el proyecto [24].

Efectivamente, transcurrido el primer año, continuó el municipio de Hondarribia colaborando en el sostenimiento de la iniciativa y creemos que beneficiándose de tal colaboración técnica. Sin embargo, reunidos los munícipes el 30 de diciembre de 1927 bajo la Presidencia del Alcalde D. Francisco Sagarzazu Sagarzazu, constataron que una vez creado el Instituto Provincial de Higiene en cuyo sostenimiento contribuían todos los municipios guipuzcoanos, siendo su objetivo atender el ramo de la higiene y de la salubridad, no tenía razón de ser la existencia de un laboratorio municipal en Irún para el reconocimiento de productos alimenticios, por lo que acordaron rescindir el convenio de colaboración desde el primero de enero de 1928, consignando que el aducido era el único motivo, quedando por lo demás altamente satisfechos de los frutos de la colaboración hasta entonces mantenida [25].

Censo y mejora genética de la cabaña. Con el objetivo de mejorar genéticamente el censo vacuno de la localidad, informó favorablemente al Ayuntamiento sobre la posibilidad de aceptar la cesión de un semental de raza parda alpina –suiza- para el servicio de paradas por parte de la Diputación [26].

En la sesión del 8 de enero de 1906 que presidía el alcalde D. Máximo Laborda, se dio lectura a la Circular de la Excma. Comisión provincial de 23 de diciembre, número 13, sobre la mejora ganadera de la provincia a base de cruzamientos con la raza parda alpina [27].

En la sesión del 22 de enero de 1906, a propuesta del concejal Sr. Aseguinolaza se acordó que con la colaboración del veterinario Titular y un empleado público, se procediera al recuento de todo el ganado existente en el término municipal [28].

En 1915 por disposición de la Excma. Diputación provincial de Guipúzcoa se le reconoció el aumento gradual de su sueldo de entrada de 500 pesetas por quinquenios [29] . Por disposición de la Excma. Diputación provincial de Guipúzcoa se le concedió la subvención anual de 365 pesetas en concepto de Inspector municipal de Higiene Pecuaria [30].

En los acuerdos del Ayuntamiento de Fuenterrabía adoptados en la sesión del 16 de setiembre de 1916 y que transcribía el "Semanario de las izquierdas" [31] , Ecos del Jaizkibel destacamos el agradecimiento de la Corporación al Presidente de la Junta general de Agricultura, al Inspector provincial de Higiene Pecuaria, Inspector de Paradas de la provincia y al Inspector municipal de Sanidad Pecuaria por su asistencia al concurso local último de ganados y su valiosa y estimada actuación como jurados, encargados de la clasificación del ganado presentado y de la adjudicación y distribución de premios [32].

En la sesión municipal de 26 de enero de 1924 que presidió el Alcalde D. Juan Bautista Eceiza [33] , se comentó la Real Orden de 30 de diciembre de 1923 [34] en la que establecía que los cerdos que fueran sacrificados en los domicilios, deberían ser sometidos a la revisión por parte del Inspector Veterinario, que cada ayuntamiento percibirá una peseta como mínimo por el acto veterinario y que el 60% de esa cantidad será para el facultativo y la cantidad restante para la adquisición de aparatos micrográficos y demás material que el servicio requiera.

El 1 de marzo de 1924, nuestro protagonista presentaba en el Ayuntamiento una cuenta por importe de 69 pesetas por derechos de reconocimiento de 23 cerdos sacrificados, a razón de 5 pesetas cada uno, que ascendían a 115 pesetas, correspondiendo el 60%, es decir, las 69 pesetas, al veterinario. El alcalde D. Juan Bautista Ezeiza dispuso que se exigiera al Sr. Narvaiza la relación nominal de los propietarios de los animales, que por un agente municipal se contabilizaran tales derechos y se abonara al veterinarito la cantidad solicitada [35].

Atendiendo la consulta que hiciera el Ayuntamiento de Hondarribia a la Comisión provincial sobre el cobro por parte del veterinario de los documentos relacionados con la tenencia o traslado de ganados, el 15 de abril de 1937, siendo Alcalde D. Ángel Aseguinolaza, se informaba de la respuesta en el sentido de que la corporación provincial venía subvencionando con 30.000 pesetas anuales al Colegio de Veterinarios con el fin de facilitar estas certificaciones, pero habiéndose suprimido dicha asignación, parecía lógico que los funcionarios hicieran el cobro directamente [36].

Participó en 1931, con 15 pesetas, como la mayoría de los veterinarios guipuzcoanos, en la suscripción pro Colegio de Huérfanos en homenaje a Félix Gordón Ordás [37].

Aparece con el número 314 en el Escalafón definitivo del Cuerpo de Inspectores Municipales Veterinarios constituido por todos los que, en 31 de agosto de 1935, han acreditado servicios en propiedad en el referido cargo con arreglo a las Ordenes de este Ministerio de Agricultura de 5 de mayo de 1932, 12 de marzo del actual y Reglamento en vigor de los Inspectores Municipales Veterinarios [38] , con 35 años y 1 mes de antigüedad y destino en Fuenterrabía (hoy Hondarribia) [39].

Depuración política. Sometido a depuración política, como el resto de los empleados municipales, a los efectos establecidos en el Decreto nº 108 de 13 de setiembre de 1936, en la sesión ordinaria celebrada por el consistorio hondarribitarra el 5 de noviembre de 1936 bajo la Presidencia del alcalde D. Ángel Aseguinolaza, se acordó reconocerle y confirmarle con todos los derechos adquiridos en sus puestos, vistos los informes favorables que obraban en la Alcaldía [40].

Otras gestiones con el Ayuntamiento

El 1 de abril de 1936, nuestro protagonista se dirige a la Corporación manifestando que desde hace algunos años el municipio venía ocupando un terreno de su propiedad situado frente a su domicilio en la calle Zuloaga y lo mismo ocurre con otro terreno, también de su propiedad, pegante a la alhóndiga municipal y ocupado por unos tubos de conducción de agua del Ayuntamiento. Con el fin de evitar problemas o malas interpretaciones en un futuro, solicitaba una declaración formal por parte del Ayuntamiento reconociendo la propiedad del Sr. Narvaiza. La Corporación presidida por D. Manuel Canoura Hernandorena, en sesión del 7 de abril de 1936, acordó que el solicitante debería acreditar documentalmente las propiedades referidas [41].

En la sesión celebrada en el Ayuntamiento de Hondarribia el 2 de noviembre de 1938, III Año Triunfal, bajo la Presidencia de D. Ángel Aseguinolaza Echenique, se dio cuenta del reciente fallecimiento del Veterinario Titular, haciendo constar el sentimiento de pésame y acordando convocar la vacante por el procedimiento reglamentario y conceder a la hija del finado, a modo de pensión de orfandad, la cuarta parte del mayor sueldo que percibiera su padre durante dos años [42].

Eusko Nekazarien Bazkuna y el veterinario Narvaiza.

Dejamos como apéndice a la trayectoria profesional de nuestro protagonista, algunas referencias de las actividades del sindicato ganadero vasco Eusko Nekazarien Bazkuna y sus relaciones, no muy gratas, con D. Gil Narvaiza que habiendo alcanzado cierta edad y cierta posición económica derivada, primero de su matrimonio y más tarde de su viudez, hacía tiempo que había dejado de visitar caseríos, dejando tácitamente estas funciones a sus colegas de Irún y se limitaba a las funciones propias de la inspección sanitaria más estricta.

El 12 de junio de 1934, el Alcalde D. Manuel Canoura daba cuenta al resto de la Corporación del Presidente de la agrupación Eusko Nekazarien Bazkuna trasladando la queja generalizada de los ganaderos locales sobre la forma en que se realiza el faenado de las canales en el Matadero municipal por parte de los cortadores que sistemáticamente incumplían en su opinión las disposiciones dictadas al efecto por la Administración, en referencia a la Circular de la Comisión Gestora de 3 de setiembre de 1931, ocasionando serios perjuicios económicos a los ganaderos y recordando que era competencia municipal velar por el cumplimiento de esa y otras disposiciones. Se refería también a la hora del pesaje de las canales, recordando que debía ser inmediatamente después del sacrificio, con el descuento reglamentario o a las tres horas de producido éste. Se acordó solicitar un informe a la Comisión de Gobernación [43].

En la sesión del 14 de julio de 1934, el presidente de la Comisión de Gobernación informaba que la Diputación, en diversas circulares, tenía establecido lo que se consideraba como despojos de las reses y nada tenían que añadir al respecto. Por otro lado, en lo referente al horario del pesaje, sugerían se mantuvieran los horarios vigentes ya que, por el momento, se carecía en el matadero municipal de una polea corrediza para el transporte de reses sin descuartizar. Se acordó aceptar el informe íntegramente y comunicar su resolución al Veterinario Titular [44].

No quedarían ahí las reivindicaciones sindicales.

En la sesión del 31 de julio de 1934, el Alcalde Canoura Hernandorena daba traslado de otro escrito de la agrupación local del sindicato, firmada por su presidente, D. Domingo Yarza y secretario D. José Olazabal, transmitiendo las quejas de sus asociados, la mayoría de los ganaderos de Hondarribia según manifestaban, sobre la actitud de D. Gil Narvaiza que no atiende debidamente, tal vez por su edad y situación física, a las obligaciones de su cargo, con detrimento evidente de los intereses agropecuarios de la ciudad, señalaban que esa situación no podía continuar porque afectaba gravemente a sus derechos y solicitaban una solución desde la instancia municipal. Se acordó dar traslado al interesado [45].

El 8 de agosto de 1934, la agrupación ampliaba su denuncia relatando que a mediados del mes de junio el colono D. Orencio Olasagasti del barrio de Costa llamó al veterinario para que acudiera a ayudarles en el parto de una vaca y nada más llegar y ver el estado de la vaca, manifestó que "Yo señores, no soy capaz de trabajar" y recomendó el sacrificio de la res en el matadero. La denuncia continuaba citando como testigos a otros ganaderos que habían acudido a colaborar, en cuya opinión, otro veterinario en condiciones habría resuelto satisfactoriamente la situación. Analizada la denuncia en la sesión del 14 de agosto de 1934, el concejal D. Floro Izaguirre consideró se trataba de un asunto ajeno a la dinámica municipal, una relación profesional entre el veterinario y el ganadero y si éste no está conforme con su actuación profesional, debería llamar a otro facultativo. El resto de los corporativos mostró su conformidad con el razonamiento [46].

El 29 de enero de 1935, la sesión ordinaria del Ayuntamiento de Hondarribia que presidía D. Manuel Canoura tuvo conocimiento de la Circular de la Federación de Sindicatos Agrícolas de Guipúzcoa comunicando que en su reunión del 31 de diciembre de 1934 acordaron solicitar a todos los ayuntamientos guipuzcoanos dispusiera que en los mataderos municipales se establecieran talonarios en los que constara el precio base de contratación de venta, el peso neto que arroje la res sacrificada y el total que corresponde cobrar al ganadero. La Corporación acordó por unanimidad, acceder a lo solicitado [47].

El concejal D. José Olazabal manifestaba en la sesión del 25 de junio de 1935 que presidía el alcalde Canoura que, debido a la implantación del Registro de Ganados, se observaban ciertas dificultades en su gestión, una de ellas derivada del hecho de que el Veterinario Titular sólo firmaba los impresos a determinadas horas lo que imposibilitaba disponer del documento, imprescindible para el transporte del ganado a otra localidad, en casos de urgencia. Consideraba que el problema podría resolverse, como ya se había resuelto en Irún, con una solicitud de la Alcaldía [48].

El 9 de julio de 1935, la Corporación se enteraba del escrito presentado por Eusko Nekazarien Bazkuna manifestando que se habían enterado por un Bando municipal que el horario establecido para el Registro de Ganados en las oficinas municipales era diferente del establecido por el veterinario para la firma de los documentos, lo que suponía molestias para los ganaderos que les obligaba a realizar dos viajes al centro urbano, sugiriendo fueran las mismas horas, tanto para el registro como para la firma de los documentos, siendo el matadero municipal el lugar idóneo para todas las tramitaciones, por las comodidades que les ofrecía. En la discusión suscitada, el concejal D. José Olazabal lamentó que esa misma mañana habían concurrido dos ganaderos donde el veterinario en un escaso intervalo de tiempo, habiendo cumplimentado los papeles únicamente al que había llegado dentro del horario establecido. Se acordó mantener el horario de 9 a 11 y que se cumpla el requisito de la firma el cualquier lugar en el que se encuentre el veterinario [49].

No acabaría ahí la cosa. En la sesión del 23 de julio de 1935, el concejal Sr. Olazabal se interesaba sobre el estado del asunto de la firma de los documentos del Registro de Ganados por parte del Veterinario Titular y el presidente D. Manuel Canoura le contestaba que había hablado con el Sr. Narvaiza quien había manifestado su conformidad a firmar todos los documentos en cualquier lugar que se encontrara, aprovechando la ocasión para repasar conjuntamente todas las obligaciones de este funcionario. El concejal D. José Pérez manifestó que hacía unos días se había personado en el domicilio del Sr. Narvaiza y le contestaron que hasta las once no recibía. Volvió el lunes siguiente a esa hora y la persona que le abrió la puerta le dijo que el veterinario se había desplazado a San Sebastián. Añadía que esta actitud suponía muchos perjuicios para la clase ganadera y sugería dar cuenta al Colegio de Veterinarios. La presidencia se comprometía a realizar la gestión ante el Colegio, acompañada de los concejales Pérez y Olazabal, en su condición de entendidos en la materia [50] . No hay noticias del resultado de sus gestiones.

Volvería el alcalde Canoura a implicar a los concejales Pérez y Olazabal en el asunto de la firma para el Registro de Ganado en la sesión del 30 de julio de 1935, cuando el segundo hacía el seguimiento del caso, invitándoles a participar en la reunión fijada para el 1 de setiembre [1466].

En la sesión del 24 de setiembre de 1935 celebrada en la Casa Consistorial de Fuenterrabía y Presidida por su Alcalde D. Manuel Canoura, se daba cuenta de la solicitud de Eusko Nekazarien Bazkuna manifestando que el municipio percibía un impuesto por los sacrificios domiciliarios de cerdos, cuyo destino era el consumo de la familia, recordaba que casi todos los ayuntamientos de Gipuzkoa eximían de impuestos si el sacrificio era para tal finalidad y suplicaba a la Corporación adoptara idéntica medida. Se suscitó amplia discusión; desde una perspectiva técnica, no era posible hacerlo en aquel Ejercicio, por no contemplarlo así el presupuesto ya aprobado, pero podía considerarse para el siguiente. El concejal Sr. Pérez comparaba este impuesto con el correspondiente a las descargas de pescado, del que estaba exonerada la parte que se llevaba cada pescador para su consumo. Finalmente se acordó trasladar la solicitud a la Comisión de Hacienda para que, al redactar el presupuesto ordinario del siguiente ejercicio, se tuviera en cuenta. Lo que no se haría porque la solicitud se repetiría en 1936 [1467].

Fuentes

ETXANIZ MAKAZAGA, José Manuel. De albéitares y veterinarios en Hondarribia. Boletín de Estudios del Bidasoa. Luis de Uranzu Kultur Taldea. Nº 28. pp. 7-109 (2994) I.S.S.N.: 0213-1161. D.L.: SS-424/95,

Autor

José Manuel Etxaniz Makazaga. Doctor en Veterinaria. Real Sociedad Bascongada de Amigos del País (RSBAP). Real Academia de Ciencias Veterinarias de España (RACVE)

Notas

[1] Archivo Municipal de Hondarribia (AMHond). 1910; Padrón de Población, pág. 28.
[2] AMHond. 1924; Padrón de Población, pág. 30vta.
[3] Archivo Facultad de Veterinaria de Zaragoza (AFVZ). 7º Libro de matrículas 1888-1894, folio 164.
[4] DEHESA SANTISTEBAN, F. L. (2001). La Veterinaria vizcaína en el siglo XIX. Antecedentes históricos y contexto socioeconómico. Tesis doctoral. León. Febrero de 2001.
[5] Archivo Facultad de Veterinaria de León (AFVL). Carpeta nº 15, nº 133 de Expedientes de Alumnos hasta 1889. Escuela de Veterinaria de Santiago.
[6] Archivo Municipal Placencia de las Armas (AMPA). Libro de Actas, folio 63.
[7] AMPA. Libro de Actas, folio 100 vto.
[8] Archivo Municipal de Hondarribia (AMHond.) Libro de Actas nº 205, folio 233vto.
[9] Boletín Oficial de Gipuzkoa (BOG) nº 12 de 26.7.1901.
[10] BOG nº 28 de 2.9.1901.
[11] AMHond. Libro de Actas nº 205, folios 294-295.
[12] AMHond. Libro de Actas nº 206, folio 20.
[13] AMHond. Libro de Actas nº 206, folio 95.
[14] AMHond. Libro de Actas nº 208, folio 162
[15] AMHond. Libro de Actas, folio 72vto.
[16] AMHond. Libro de Actas, folios 184 y 184vto.
[17] AMHond. Libro de Actas, folios 207 y 207vto.
[18] Libro de Actas, folio 169.
[19] AMHond. Libro de Actas nº 206, folios 248vto y 249
[20] AMHond. Libro de Actas nº 206, folio 278.
[21] AMHond. Libro de Actas nº 208, folio 28
[22] Ecos del Jaizkibel núm. 194 de 7.10.1916.
[23] AMHond. Libro de Actas, folio 11.
[24] AMHond. Libro de Actas, folio 120vto.
[25] AMHond. Libro de Actas, folio 307vto.
[26] AMHond. Libro de Actas nº 206, folio 223vto.
[27] AMHond. Libro de Actas nº 208, folio 253
[28] AMHond. Libro de Actas nº 208, folio 261
[29] AMHond. A-13-II; Libro 5 Expdte. 2
[30] AMHond. A-13-II; Libro 5 Expdte. 2
[31] Hasta el 15.7.16 se calificaba como "Semanario liberal monárquico" y a partir de esa fecha "Semanario de las izquierdas".
[32] Ecos del Jaizkibel núm. 192 de 23.9.1916.
[33] AMHond. Libro de Actas, folio 36.
[34] GM nº 3 de 3.1.1924
[35] AMHond. Libro de Actas, folio 59.
[36] Libro de Actas, folio 140vto.
[37] La Semana Veterinaria, nº 758 de 5.7.1931, pág. 486.
[38] GM nº 258 de 15.9.1935
[39] GM nº 258 de 15.9.1935.
[40] Libro de Actas, folios 57 y 57vto.
[41] Libro de Actas, folio 3vto.
[42] AMHond. Libro de Actas nº 01, caja A-01, folio 324vto.
[43] AMHond. Libro de Actas, folios 216 y 216vto
[44] AMHond. Libro de Actas, folio 281.
[45] AMHond. Libro de Actas, folios 298vto y 299.
[46] AMHond. Libro de Actas, folios 317vto y 318.
[47] AMHond. Libro de Actas, folio 46.
[48] AMHond. Libro de Actas, folio 231vto.
[49] AMHond. Libro de Actas, folios 239 y 239vto.
[50] AMHond. Libro de Actas, folios 261 y 261vto.
[1466] AMHond. Libro de Actas, folios 255 y 255vto.
[1467] AMHond. Libro de Actas, folios 299 y 299vto.