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Museo Vasco del Ferrocarril

El Museo Vasco del Ferrocarril, creado en 1991, se encuentra en la sede de la antigua estación del Ferrocarril del Urola en Azpeitia. Acoge, entre sus paredes, gran variedad de vehículos (locomotoras de vapor, diesel y eléctricas; automotores y diversas clases de vagones) que componen una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa.

El final de la Guerra Civil trajo consigo un lento pero inexorable proceso de desinversión en el ámbito ferroviario. Esta situación obligó a mantener en servicio vehículos durante largos años, equipos e infraestructuras, sin que experimentasen la natural renovación que exige el paso del tiempo. Afortunadamente, a finales de los años ochenta del pasado siglo, se experimentó un lento cambio de tendencia gracias a las inversiones de modernización realizadas por las administraciones central y autonómica, así como por los diversos operadores de las redes ferroviarias como EuskoTren, Feve y Renfe.

Este proceso de modernización trajo consigo la definitiva retirada del servicio de vehículos que, en muchos casos, habían superado los sesenta años de actividad. Afortunadamente, las instituciones vascas cobraron conciencia de que estos trenes no solo eran viejos, sino que habían adquirido la condición de antiguos y que, por tanto, formaban parte de la historia más reciente del país.

Ante la intuición de que el proceso de modernización emprendido en la red ferroviaria podía suponer la rápida destrucción de un valioso patrimonio histórico, el Departamento de Transportes y Obras Públicas del Gobierno Vasco decidió, en 1988, realizar un inventario con el propósito de poder estimar de forma objetiva el valor cuantitativo y cualitativo del Patrimonio Ferroviario existente en la Comunidad Autónoma Vasca. El resultado de este trabajo no pudo ser más positivo y, a su vez, alarmante. En efecto, los elementos inventariados formaban un valioso y variado conjunto pero que, en la mayoría de los casos, se encontraba en una situación muy precaria, altamente deteriorado y en inminente peligro de destrucción.

Ante esta delicada situación, el Departamento de Transportes y Obras Públicas del Gobierno Vasco inició rápidamente las gestiones necesarias para la creación del Museo Vasco del Ferrocarril, que quedó definitivamente constituido el 17 de diciembre de 1991, como institución dependiente de la Dirección de Transportes del Gobierno Vasco. Meses antes, fue preciso realizar algunas actuaciones de urgencia, entre las que destaca el traslado de diversos vehículos ferroviarios que se encontraban en peligro inminente de destrucción y que encontraron cobijo provisional en el interior de un viejo túnel abandonado. De este modo, ocho vehículos históricos se salvaron del soplete y esperaron en este lugar durante cerca de un año hasta que fue posible su traslado a la sede definitiva del Museo.