El origen del linaje de Múgica, según Lope García de Salazar, está en la casa de Avendaño, familia originaria de la Llanada alavesa que, a partir del s. XIII, inicia un proceso de asentamiento en Vizcaya. En relativamente poco tiempo formaron un considerable patrimonio que incluía el Señorío de Aramayona, parte de los de Orozco y Llodio, grandes posesiones en la ría de Guernica, y el señorío del valle de Arratia. A partir del s. XIV, del linaje principal de Avendaño se desgajan los de Urquizu, Arteaga y Múgica, familia esta última que consolidó su dominio sobre gran parte de las merindades de Uribe y Busturia, enlazando a principios del s. XV con los Butrón. Iturriza, siguiendo a la crónica de Ibargüen-Cachopín, hace remontar míticamente la fundación de la casa de Múgica al s. X, afirmando que por matrimonio del representante del linaje con una hija de Alfonso VI de Castilla «ha quedado su descendencia con el nombre de los Alonsos desde 1109». Más rigurosamente, Salazar señala cómo los Mugika nacen como linaje independiente a principios del s. XIV al dividir sus posesiones Hurtado García de Avendaño, señor de Aramayona y de los solares de Muxica, y de Arteaga, entre sus tres hijos: a Pedro Ortiz le correspondería Aramayona, Arteaga a Hurtado García y, por fin, Mugika a Juan Galíndez, quien construyó el primer palacio, y a quien Iturriza hace partícipe de la batalla del Salado (1340). Le sucedió como pariente mayor su hijo Juan Alonso de Mugika, quien heredó Aramayona de su tío y que, según Salazar, «fue ome para mucho, e que ganó en el tiempo del Rey don Pedro (1350-69), todas las Rentas que son en el solar». Al frente del linaje sus relaciones con Urquizu y Arteaga, sus parientes, fueron al parecer bastante pacíficas: en 1390 todos ellos, junto a los Butrón, «tomaron libramiento en sus tierras del Rey, e ovieron convencion en vno de ayudarse a lo tomar, e por esto levantose toda Vizcaya contra ellos, e desamparanlos todos los parientes, que no les quedaron ningunos»; en 1412 Juan Alonso apoyó militarmente a Martín Ruiz de Avendaño en la reclamación de sus derechos sobre Orozco y Llodio; en 1414 actuó de mediador entre los Butrón y los Avendaño. Su hija M.ª Alonso casó con Gonzalo Gómez de Butrón, «e ovo della fijos a Juan de Múgica, e a Gomes Gonzales... Este Juan de Múgica eredó el solar de Mugica luego que murió Juan Alonso su aguelo, quel gelo dexó antes que a doña María Alonso su fija, que así era fecho en el trato cuando casaron... e porque este Juan de Múgica estando desposado, se metió frayre e no dexó fijo eredero. Eredó este solar de Mugica, e el Señorío de Aramayona, Gomes Gonzales», de quien pasaron a su hijo, un nuevo Juan Alonso de Mugika. Con ellos se inició una larga serie de enfrentamientos con los Avendaño que tendrían sus puntos culminantes en la quema de Ochandiano (1415), el combate de Mungia de 1437, las luchas en torno a la posesión de Aramayona (1437-1450), la pelea de Mondragón que concluyó con el incendio de la villa y la muerte de Gómez González (1446) y, sobre todo, la batalla de Elorrio de 1468 -aunque poco después Juan Alonso de Mugika y Pedro de Avendaño se reconciliaron y derrotaron al Conde de Haro, Pedro Fernández de Velasco, en la batalla de Mungia-. Los Mugika no fueron ajenos a las prácticas de bandidismo señorial y banderizo; sabemos que en 1383 robaban «todas las ofrendas de pan como dinero que ofrecían los feligreses en las misas y procesiones conventuales, en los aniversarios y novenarios» de las iglesias de Frúniz, Basigo de Baquio, Abadiano e Ibarruri, y que representaban un valor de 1.300 maravedís anuales; en 1451 se llevaban parte de los diezmos de San Pedro de Deusto -fueron necesarias cuatro sentencias reales contra el linaje para que cesasen en su actitud-, en 1469 el Conde de Haro intervino en Vizcaya, entre otras cosas, «a pedimiento de los mercaderes de Burgos, e de las villas de Viscaya, por quanto los Rouauan Juan Alonso de Muxica e sus hermanos vastardos por la tierra e por la mar»; en 1489 los habitantes de Aramayona se quejaban de la sujeción a que les sometía Juan Alonso de Mugika, alegando entre otros cargos que no les dejaba casar fuera, a pretexto de que extraían las haciendas del valle, ni les dejaba testar libremente. Asimismo presentaron veinticinco querellas por otras tantas fuerzas de mujeres, viudas, solteras y casadas; las cuales enviaba a pedir a los maridos para pasar con ellas la noche, y el que no mandaba la suya amanecía colgado en la fortaleza de Barajoen. Los Mugika procuraron asimismo aumentar sus fuentes de riqueza a base de compras, ventas, permutas y donaciones, de toda clase de bienes: derechos sobre labradores (por ejemplo, de los de Zilloniz, Kortezubi y Amuchari), diezmos de iglesias (en 1478 Juan Alonso llevaba por este concepto 154.000 maravedís anuales), molinos y ferrerías (poseían las de Butrón, Mugika, Albina, Bakio, Ondárroa, etc.), casas rurales y urbanas (en Plencia, Balmaseda, Ochandiano, Gernika, Bakio, Zilloniz, Tobalina, Burgos...). Sirva de ejemplo representativo del tipo de propiedades por las que mostraban interés una disposición del testamento de Gonzalo Gómez de Butrón y su mujer María Alonso de Mugika, que dejan a Gómez González «nro heredero por majorazgo el solar de butron con todas sus Rentas e monesterios e Caserias e ferrerias e mollinos de moler Con todas las tierras o terrenos e mancenales e montes e pastos e herbados agoas e derechos e pertenencias... e todo ganado bacuno e Cabruno e porcino que nos abemos en cual quier manera en la merindad de Uribe». v. BUTRON; ARAMAYONA. Ref. J. M. González Cembellín: Torre de Múgica, en «Monumentos de Vizcaya», II, Bilbao, 1987.
