Junto con los cantores formaban el coro de canto de la Catedral o Chantría en el reino de Navarra. Los cantores que alternaban en determinadas procesiones y actos catedralicios con los ministriles, y a cuyo cargo corría el canto de algún responsorio, antífona o estrofa de algún himno propio, eran regidos en cuanto al canto exclusivamente coral por la Dignidad de Cantor, más conocida en las Catedrales con el nombre de Chantre. Fuera del canto unisonal, cantores y ministriles, formando un conjunto musical, eran dirigidos por el propio maestro de capilla. Según notas del doctor Arigita, la institución de la Chantría en la Catedral de Pamplona data de principios del siglo XIII. Y esta dignidad se debe a don Juan de Tarazona, obispo sucesor de D. García Fernández, como consta en el siguiente documento. «Yo Juan, por la gracia de Dios obispo de Pamplona, en el año de la Encarnación del Señor mil doscientos y seis, en el día de San Miguel, viendo que la nobleza de mi Madre la Iglesia de Pamplona se halla disminuida por no tener como tienen otras iglesias la dignidad de la Cantoría, la cual, después del Obispo, ocupa el tercer lugar; y aunque ella fue casi instituida por mi predecesor Don García, obispo de Pamplona, mas luego por él mismo fue anulada; por lo tanto, queriendo sublimar a la Iglesia pamplonesa mi Madre, que desde mis principios me educó tiernísimamente: por consentimiento y por súplica del Prior Guillermo y de todo el Cabildo de Pamplona, con ánimo gustoso y espontánea voluntad a honra de Dios y de su Beatísima Madre la Virgen María y del Bienaventurado Arcángel Miguel y de todos los Santos, instituyo la dignidad de la Chantría y la confirmo firmemente para siempre, sobre aquel honor de San Miguel de Excelso: para que aquel lugar con todas sus pertenencias esté deputado siempre por todos los siglos de los siglos, a la dignidad de la Chantría de Pamplona, y cualquiera que fuere Chantre proceda como tal en el oficio de la Chantría de Pamplona». Prosigue en este mismo documento señalando las obligaciones y derechos que le corresponden al Chantre por razón de su oficio en la dirección del coro, según la clase de las festividades, en la corrección de los cantores y educación de los niños músicos. Ref. Hernández Ascunce, L.: Toques y pasaclaustros de la Catedral. «Príncipe de Viana», 1949, n. 35-36.
