Entidades

MERCEROS

Corporación bayonesa compuesta por merceros, pañeros, alfileteros, bolseros y sombrereros. Era muy numerosa y poderosa, pero aunque ya existía en la Edad media, los primeros estatutos que nos han sido conservados datan de 1504. La fiesta de la corporación era el día de San Miguel y entre los gastos principales encontramos una misa cantada con organista y adornos de hojas en la capilla. Después, algo que nunca se olvidaba, un suculento y copioso almuerzo. El inventario del mobiliario de la corporación en 1595, nos indica un cáliz con su patena de plata, partes de color castaño dorado, con un peso de dos marcas y una onza; sobre la patena está la figura de San Miguel. «Todo en un estuche». Entre los principales maestros de la compañía se puede mencionar a Dominique Béhic, Guillaume Bénac, Jean Clerisse -1608-, Etienne Lormand -1720-, Jean François Menon de Poyanne -1733-, Jean Marrast, n. en Ganes -1729-. En el s. XVI, las bolsas que se llevaban a la cintura se habían puesto muy de moda, y formaban una rama muy importante del comercio de los merceros. A este respecto la corporación hizo un proceso en 1507 y 1579 contra los comerciantes que hacían sus bolsas, diciendo que suponía para ellos un serio perjuicio. A comienzos del s. XVII se acuerdan algunos privilegios a algunas especialidades entre las que citaremos: los comerciantes de La Bastida para su sombrerería, los del país de Bearne para su ropa blanca, y los matelotes flamencos para las telas que vendían en la ciudad en aquel momento. La corporación de los mercaderes de mercería se reunían, bien en Marrac, bien en el claustro de Notre Dame y en 1666 en la casa Cavalier en Lachepaillet. Los procesos que intenta son muy numerosos y los embargos operados sobre los otros comerciantes, más numerosos todavía. En 1784 una sentencia de los magistrados defiende a Léonard, maestro alfiletero, para poder tener su tienda abierta, si no es más que para vender mercancías de su negocio. En 1769 un tal Michel Vergez, de Nimes, proyecta establecer en Bayona una fábrica de medias de seda. Gracias a miles de artículos los merceros obtienen una gran clientela y las galerías que había delante de sus escaparates de la calle Merciers, más abajo de la calle de la Poissonnerie, se veían constantemente obstruidas por la gente elegante y señoritas; pero una vez que llegaba la noche el lugar no ofrecía más seguridad que cualquier otro de la baja ciudad, haciendo notar que en 1717 hubo una queja de Simón de Hirigoyen, comisionista, contra los matelotes, por ataques nocturnos bajo las arcadas de la calle de Merciers. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.