Especie de horqueta de tres ramas salientes del mismo vástago, tomado de un seto o de un arbusto cualquiera, posible antecedente de la cesta en el juego de pelota. Para formarla se ataban los extremos de las tres ramas que luego se enlazaban con una cuerda para formar una especie de red que evitaba se separasen y recogía bastante bien la pelota. Otro antecedente pudo ser el artefacto que, según Martín Larralde, empleaban los muchachos hacia 1856. Con los cercos de los viejos tamices, a los cuales quitaban la tela metálica del fondo, serrados en dos o tres trozos, obtenían una especie de paleta de madera muy ligera, resistente, larga y encorvada. Al principio se la ataron a la muñeca con un pañuelo; pero luego practicaron unos agujeros en la madera para pasar una cuerda y fijar a la vez mano y dedos. Ref. Luis Bombín, 1946.
