Las Campañas de Africa y los Vascos. En las tres campañas citadas hubo una activa participación de soldados vascos. En la campaña de 1859-60 participaron 4 batallones vascos agrupados bajo en nombre de «Tercios Baskongados» y con el lema «Irurak bat». En total estaban formados por unos 3.000 hombres. Su formación no estuvo exenta de problemas debidos sobre todo a la cuestión foral. En una primera reunión celebrada en Bergara las diputaciones de Alava, Vizcaya y Guipúzcoa acuerdan conceder una subvención de 4 millones de reales para la guerra y completar 4 batallones de soldados. La diputación acordó abrir una lista de reclutamiento. Si no se alcanzaba el número de hombres fijado se realizaría un sorteo entre los mozos solteros de edades comprendidas entre los 20 y 30 años. La buena situación económica que atravesaba Guipúzcoa hizo que se presentaran pocos voluntarios por lo que el sorteo debió realizarse. Sin embargo los Fueros estipulaban que los vascos no estaban obligados a combatir fuera de su territorio por lo que sucedieron hechos como el de Oyarzun narrado por Pirala: unos mozos rompieron la urna del sorteo y huyeron al monte. El gobernador no quiso usar la fuerza por temor a que se extendiera por toda la provincia la opinión de que se estaba cometiendo un contrafuero. Por ello se limitó a acusar a los mozos de cobardía, ante lo cual éstos se alistaron. Aparte de anécdotas como ésta la terquedad de las diputaciones en la concesión de nuevos subsidios de guerra provocó que en 1860 se les prohibiera reunirse sin permiso de los gobernadores provinciales. La compensación económica acordada por las diputaciones para los voluntarios de los Tercios fue en Vizcaya de 4.000 reales, 2.000 a la salida y 2.000 al regreso; en Guipúzcoa se entregarían 500 a la salida y 2.000 al regreso. En caso de muerte estas cantidades se entregarían a los familiares de los soldados. Una vez formados los Tercios Baskongados bajo el mando del general Latorre, embarcaron para Africa donde llegaron el 28 de febrero de 1860. Participaron activamente en la batalla de Wad-Ras en la que su comportamiento fue decisivo para la victoria. Empezaron a regresar en mayo de 1860. De la campaña de 1909 se conservan menos noticias relativas al papel vasco en la guerra, ya que tras la abolición de los Fueros en 1879 los soldados vascos se engloban en el ejército español. Nos hemos basado en las noticias y opiniones aparecidas en la prensa de la época. Encontramos desde el primer momento una gran preocupación por la guerra. Junto a manifestaciones de patriotismo aparecen críticas a la mala organización del ejército. Se recogen las críticas de socialistas y nacionalistas a la guerra; los primeros desde la óptica del antimilitarismo y basada sobre todo en la injusticia hacia las clases populares que suponía el sistema de reclutamiento. Los nacionalistas en una línea crítica del imperialismo español. Por otro lado se recogen noticias de salidas de soldados desde las distintas capitales vascas aludiendo siempre al magnífico espíritu imperante entre los soldados. Por parte de las instituciones se realizan manifestaciones de exaltado patriotismo al mismo tiempo que se realizan campañas para obtener fondos con destino a los soldados vascos heridos. Por su parte la Diputación de Vizcaya acordó crear una contraguerrilla de 200 hombres naturales de la provincia, sin embargo el poco entusiasmo popular hizo que la idea se abandonara. En 1921 la noticia del desastre de Annual sorprende por completo a la población vasca. Las posturas de los distintos partidos políticos van desde el apoyo incondicional al gobierno de la Liga Monárquica Vizcaína (acusada de patrioterismo por los nacionalistas) a los ataques a la guerra de socialistas y comunistas. En cuanto a los nacionalistas, aunque más preocupados por sus problemas internos, atacaron violentamente al sistema canovista, que a través de la abolición foral obligaba a los vascos a combatir fuera de Euzkadi (en la misma línea se expresaron amplios sectores de la opinión navarra). También criticaron que la guerra debiera ser sufragada por las diputaciones. Su postura se resume en la intervención de su diputado Aranzadi en el Parlamento (29-11-21) en la que defiende, entre otras cosas el derecho de autodeterminación del pueblo marroquí. El sector «aberriano» fue aún más lejos alegrándose públicamente de la humillación española y apoyando la huelga general convocada en 1923 por los comunistas. Por otro lado las diputaciones acordaron abrir una oficina de información en Melilla para socorrer a los soldados vascos. Aparecen en la prensa cartas de soldados quejándose de las privaciones que sufren. Concretamente el regimiento Garellano de Bilbao tenía fama de ser el peor dotado del frente, por lo que la diputación vizcaína acordó abrir una suscripción para socorrer a sus soldados. En total podría haber en el frente unos 7.000 soldados vascos, la mayoría encuadrados en el citado regimiento Garellano y en el regimiento Sicilia de San Sebastián.
