Léxico

LUTO

Signo exterior de pena y duelo en ropas, adornos, etc., por la muerte de una persona, dolu (AN, L, BN, S), luto (Hb.), lutu (B, G), illeta (B), illondo (AN); estar de luto, doluan, dolutan izaite (L, BN, S); guardar luto, dolua ekartze (J. Etch.); ama galdu zuen hogoi eta hirur urthetan, eta dolua ekharri zion hirur urthez (Har.), perdió a la madre a los veintitrés años, y le guardó luto por espacio de tres años.

Vestido negro que se usa por la muerte de uno, illeta-soiñeko (B), doluko soineko (Lh.), jantzi beltz (P. B.), jaunzkura beltz; vestir de luto, doluan, dolutan jauntzi (Lh.), beltzez jantzi; quitar el luto, dolua uzte, eraunzte (Lh.).

Duelo, pena, aflicción, atsekabe (c..), atsegabe (L, BN), naigabe, nahigabe (c..), bihozmin (L, BN, S), biozmin (BN, R), dolu (L, BN, S), dolumen (BN, S), dolamen (L, BN); atsegindasunaren fina (azkena) eta ondorea atsekaóea da eta dolua (Ax.), el fin y la consecuencia del placer es la aflicción y el duelo.

Paños negros y otros aparatos fúnebres, propios de entierros y exequias,lutoak.

Aliviar el luto. Usarlo menos riguroso, dolua (lutoa) arindu .

Medio luto. El que no es enteramente riguroso, dolu (luto) erdi; época de medio luto, amarkai (B); amarkaietako mezea (B), misa de esta época (la segunda mitad del año), a la cual van sólo las mujeres.

Diccionario Auñamendi.
En Bayona durante la Edad Media, se dieron órdenes muy severas contra el luto. Un decreto del 28 de noviembre de 1288 prohibió a las mujeres llevar el pailhet y el manto de duelo durante más de un año y un día, sin embargo las que tenían más de cincuenta años podían llevar el pailhet siempre que quisiesen. Otro decreto del 9 de julio de 1307, entraba en más detalles. Decía que toda mujer tenga el pailhet o el manto cubriendo la cabeza y el cuerpo, excepto la viuda, la hermana y la hija, que pueden quedarse sin el pailhet en su casa con tal de que tengan la cabeza cubierta con el capayron o capuchón, o mejor el pailhet; pero cuando salgan llevarán siempre el pailhet y el manto en la cabeza hasta su vuelta a casa. Y que las mujeres eviten toda inmodestia y se vistan de tal manera que los hombres no puedan sospechar las formas del cuerpo. Las mujeres jurarán obedecer este decreto bajo pena de 100 sols morlaas y de verse confiscar sus vestidos suntuosos. En el siglo XVII, durante el primer año de duelo, las viudas piden sobre todo al Cabildo la autorización para tener un banco o un reclinatorio en una capilla lateral de la catedral. Desde allí asistían a los oficios. Ver FUNERAL.