Festivales-Eventos

Libertad, fiesta de la

Esta fiesta tenía la agradable particularidad en Baiona de que duraba diez días. El decreto del directorio ejecutivo del 17 mesidor la había fijado para los días 9 y 10 termidor y la fiesta de la que nos vamos a ocupar fue celebrada en el año IV "de la República francesa, una e indivisible". Habiéndose tomado todas las disposiciones a este respecto, fue anunciada en las calles de la ciudad al son de trompeta y tambor. Se convocó a las autoridades bayonesas, militares y civiles y se reunieron en el ayuntamiento a las cuatro de la tarde: el cortejo se puso en marcha en dirección a los Allées Marines, donde tendría lugar la fiesta.

Lo mismo que en otras manifestaciones de este género, la cabeza de la columna estaba formada por los tambores y por un cuerpo de músicos, siempre aficionados, pero reforzado esta vez por los militares de la guarnición, los tambores batiendo a llamada y la música tocando aires patrióticos. Venían después seis grupos de padres de familia, de madres de familia, de chicos jóvenes de dieciocho años, de chicas de la misma edad aproximadamente, de niños y niñas, todos llevando ramas de roble en la mano y cintas tricolores alrededor de sus sombreros. Precedían al cuerpo de las autoridades civiles y militares, de quienes hemos hablado con más detalle antes; estaban escoltados, como siempre, por destacamentos de la guardia nacional y por la tropa de línea y precedidos por doce ciudadanos aficionados al canto que la Corporación municipal había mandado llamar para que cantasen himnos a la Libertad y otros cantos patrióticos.

El cortejo atravesó la ciudad en este orden y habiendo llegado a los Allées Marines se ordenaron alrededor del altar de la Patria, decorado con sables, hachas y cachiporras y coronado con un manojo de banderas tricolores. Frente al altar y a una distancia de unas treinta toesas, se hallaba un trono con un cetro, una corona y un cuaderno sobre el que estaban escritas estas palabras: Constitution de 1791. El presidente abrió la fiesta con un discurso "análogo a la circunstancia", y después los aficionados al canto ejecutaron varios himnos a la libertad, así como la primera y segunda estrofa de la Marsellesa.

Poco después, el presidente de la administración municipal tomó del altar de la Patria las armas que allí habían sido depositadas y las devolvió a los seis grupos de los que ya hemos hablado. Estos se trasladaron a paso de carga y al son de una música guerrera hacia el trono simbólico que derribaron y destruyeron en medio de los aplausos de todos los espectadores. Al mismo tiempo las tropas que asistían a la ceremonia tiraron una descarga de mosquetería. De todas partes el pueblo que se había reunido en gran número, gritaba: "Odio a la tiranía" "Viva la libertad". Los seis grupos volvieron al altar de la Patria y depositaron allí sus armas. El presidente les dio a cada uno una bandera tricolor y cogió una para él y, acompañado por todo este cortejo, fue a plantarla ante los restos del trono; los seis grupos que habían procedido a su destrucción le imitaron. El día siguiente, 10 termidor, era el segundo día de la fiesta de la Libertad. Los grupos de ciudadanos y ciudadanas, así como las autoridades que habían asistido a la ceremonia de la víspera, se reunieron en el ayuntamiento hacia las 4 de la tarde.

Después el cortejo se puso en marcha en el mismo orden que la víspera. Una vez en el altar de la Patria, los grupos depositaron guirnaldas de hojas y flores y el presidente mandó colocar una antorcha encendida. En el mismo lugar en que la víspera había estado el trono se había construido otro con los restos del primero y se recubrió con un manto de tres colores coronado de emblemas "de las tiranías triunvirales" es decir, una máscara, cintas, puñales, antorchas y un cuaderno en el que estaba escrita la palabra: Constitution. Se cantaron himnos, se gritó "¡Viva la Libertad!" y el presidente, tomando la antorcha colocada en el altar, prendió fuego al trono que ardió al son de salvas de cañones de los fuertes.

Los destacamentos armados hicieron fuego a su mosquetería, mientras que resonaban continuas aclamaciones. Después los seis grupos y las autoridades se trasladaron al lugar donde se había depositado la estatua de la Libertad y la colocaron sobre el altar de la Patria. Y mientras el cortejo entraba en el ayuntamiento se abrió un baile público en los Allées Marines que continuó hasta muy entrada la noche.

Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.